Compañías militares cubanas tienen miles de millones de dólares, revelan documentos
Aún cuando los cubanos han estado muriendo debido a la escasez de medicamentos y suministros en los hospitales, y el gobierno dice que no tiene dinero para comprarlos debido a las sanciones estadounidenses, las empresas militares cubanas han escondido miles de millones de dólares, según registros financieros obtenidos por el Miami Herald.
Gaviota, una empresa que administra hoteles turísticos y solo una de las muchas que son propiedad de los militares, tiene alrededor de $4.3 mil millones en sus cuentas bancarias, según muestran los documentos.
Eso es casi 13 veces los $339 millones que el gobierno dijo que necesitaba para comprar medicamentos para abastecer a las farmacias cubanas anualmente. El sistema de salud del país carece del 70% de los medicamentos esenciales para tratar la mayoría de las enfermedades, dijo el primer ministro de Cuba a principios de este mes.
Mientras el país se hunde en su crisis más profunda desde el fin de los subsidios de la Unión Soviética en la década de 1990, un conglomerado conocido como GAESA, propiedad de las Fuerzas Armadas cubanas, ha estado reteniendo cientos de millones de dólares que ingresan a la isla anualmente y los han usado en modos que han empeorado dramáticamente las vidas de los cubanos y aumentado la deuda del país.
Por primera vez, una rara filtración de los registros financieros internos de GAESA revela cuánta divisa ha desviado el ejército a sus empresas. GAESA mantiene esta información financiera en secreto e incluso protege sus cuentas de los auditores del gobierno, lo que hace que lo que revelan los documentos sea aún más significativo.
Los documentos ponen en duda las afirmaciones del gobierno de que no tiene dinero para aliviar la creciente crisis humanitaria.
Un año terrible
En 2024, la economía de Cuba tocó fondo.
La red eléctrica colapsó varias veces, dejando a toda la isla a oscuras. La escasez de gasolina fue tan grave que un hombre en Güines, un pueblo cerca de La Habana, Cuba, tuvo que llevar el cuerpo de un amigo muerto en un bicitaxi a la funeraria porque no había autos disponibles para transportar al fallecido.
Los videos en las redes sociales muestran a personas recogiendo restos de comida de la basura. Los lamentos de las personas que lloran a familiares que murieron por falta de medicamentos y suministros esenciales en los hospitales cubanos ahora son algo común. Montañas de basura envuelven incluso los lugares turísticos más populares de La Habana, como El Vedado.
Durante una reunión del Partido Comunista a principios de este mes, el gobernante cubano Miguel Díaz-Canel culpó a las sanciones estadounidenses por la crisis, el chivo expiatorio favorito del gobierno.
Los expertos en la economía cubana no descartan el impacto del embargo estadounidense de décadas de antigüedad en la economía de la isla. Pero dicen que la culpa también recae en las décadas de mala gestión gubernamental, una economía de planificación centralizada obsoleta, la reducción de la ayuda de los aliados políticos, políticas monetarias fallidas y una recuperación lenta de la pandemia de COVID.
Sin embargo, estas explicaciones pasan por alto el papel crucial de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba en el empobrecimiento abrupto del país.
En los últimos años, GAESA (abreviatura de Grupo de Administración Empresarial S.A.) ha ampliado su control de los negocios más rentables de la isla, incluidas las remesas del exterior, el turismo, el comercio minorista y las telecomunicaciones. GAESA ha empeorado la crisis al desviar miles de millones de dólares de los ingresos en divisas del país para construir incesantemente nuevos hoteles a pesar del deterioro de la situación.
Y mantiene su dinero separado de las arcas del gobierno.
Eso ha despojado efectivamente a otros ministerios de los recursos para pagar la atención médica, la educación, la recolección de basura e incluso la reparación de la obsoleta red eléctrica del país.
“Son muchos los factores que han llevado a la crisis actual, pero este es uno de los más notables y explica los apagones”, dijo Pavel Vidal, economista cubano que enseña en la Pontificia Universidad Javeriana de Colombia.
Para Vidal, gastar enormes cantidades en construir hoteles mientras el resto de la economía “se está cayendo a pedazos” socava la premisa de que Cuba funciona bajo una economía de planificación centralizada y “es una evidencia de que durante mucho tiempo ha habido dos gobiernos paralelos”.
Estados financieros
Un balance de julio muestra que dos empresas de GAESA —Almest, que invierte en hoteles, y Gaviota, que los administra y tiene otros negocios relacionados con el turismo— tenían un patrimonio neto de 22.756 millones de pesos cubanos.
Eso es casi 13 veces lo que el gobierno invirtió en la salud pública y programas de asistencia social en 2023, según cifras de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información.
La cifra de 22.756 millones sería equivalente a poco menos de mil millones de dólares si se utiliza el tipo de cambio del gobierno para las empresas estatales, actualmente fijado en 24 pesos por dólar.
Cabe destacar que el documento señala que Gaviota, el holding turístico que administra 115 hoteles y otros negocios de alquiler de autos y agencia de viajes, tenía $4,261,709,820 depositados en cuentas bancarias en julio. El dinero estaba disponible porque estaba registrado como “activo circulante”. La cifra es una de las poca expresadas en dólares porque la mayor parte de los datos revisados por el Herald están registrados originalmente en la moneda local.
Los registros financieros de Gaviota muestran que la compañía tiene 88,6 mil millones de pesos en activos, incluidos 51 mil millones en “inversiones a largo plazo o permanentes”. La compañía declaró 16,6 mil millones de pesos en “patrimonio neto”.
Gaviota también informó tener 1,7 mil millones de pesos en alimentos en su inventario.
Las cifras son significativas porque en un informe reciente para las Naciones Unidas, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba culpó al embargo estadounidense por privar al gobierno de los $250 millones que necesita cada año para mantener la red eléctrica y los $129 millones que necesita para proporcionar suministros médicos anualmente a sus hospitales.
Y, sin embargo, los documentos obtenidos por el Herald muestran que el ejército cubano tiene dinero más que suficiente a mano para cubrir ambas necesidades imperiosas.
Préstamos y dinero público
Las Fuerzas Armadas cubanas crearon Almest en 1994 para “ofrecer servicios inmobiliarios y de arrendamiento a entidades del Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias” y actuar como “inversionista principal” para los hoteles de GAESA, según un estudio de la Universidad de Matanzas sobre una sucursal local de Almest publicado en 2020. Almest también es responsable del mantenimiento de los hoteles de Gaviota.
Los estados financieros revisados por el Herald muestran que Almest ha gastado una cantidad significativa de dinero público para construir hoteles y ha devuelto poco en impuestos y contribuciones, a pesar de las afirmaciones de los funcionarios cubanos de que las inversiones en turismo en última instancia benefician a la población.
El balance de julio de Almest muestra que la empresa recibió 668 millones de pesos del presupuesto del estado. La empresa también declaró 4.700 millones de pesos de “inversiones estatales/sector público” como parte de su capital.
Sin embargo, solo declaró dos millones de pesos en impuestos y contribuciones al presupuesto estatal.
Aunque las autoridades cubanas citan con frecuencia la falta de crédito de los bancos extranjeros para explicar algunas de las graves carencias del país, los documentos filtrados revelan que Almest probablemente recibió un préstamo de fuentes extranjeras para construir hoteles. Sin embargo, los documentos no especifican quién otorgó el crédito.
El balance de julio muestra que la empresa está pagando un préstamo a largo plazo de 45.000 millones de pesos cubanos, lo que supone unos 1.800 millones de dólares si se calculan con el tipo de cambio de 24 pesos por dólar.
No está claro si las Fuerzas Armadas también utilizan a Almest como propietaria final de los terrenos y los hoteles.
La empresa declaró activos por valor de 56.500 millones de pesos, incluidos 20.000 millones en inversiones permanentes en “edificios y construcciones” y 50.000 millones de pesos en pasivos.
Un frenesí de construcción
Las sanciones impuestas por Estados Unidos en los últimos años, principalmente durante la era Trump, fueron diseñadas para impedir que los militares saquearan los recursos del país y afectaron a muchas de sus fuentes de ingresos, incluidas las remesas y el turismo.
La administración de Trump suspendió los cruceros a Cuba y los viajes individuales a la isla para intercambios “de pueblo a pueblo” que, según afirmó, eran similares al turismo. La administración de Biden también eliminó las exenciones de visa para ingresar a Estados Unidos para los viajeros que visitan Cuba, luego de su designación en 2021 como estado patrocinador del terrorismo.
GAESA y varias de sus empresas, incluida Almest, han sido incluidas en la lista negra del Tesoro de Estados Unidos y el Departamento de Estado.
A pesar de las sanciones, la empresa se ha mantenido activa.
Entre 2021 y 2023, incluso cuando la pandemia de COVID estaba colapsando el sistema de salud y cerrando el turismo, el 36% de todas las inversiones gubernamentales se destinó a la construcción de hoteles y la industria turística, según estimaciones basadas en cifras oficiales de Mauricio de Miranda Parrondo, un economista cubano que enseña en la Pontificia Universidad Javeriana.
En comparación, solo el 2,9% de las inversiones se destinó a la agricultura, el 1,9% a programas de atención médica y asistencia social y el 1,3% a la educación.
Este año, hasta septiembre, la Oficina Nacional de Estadísticas e Información informó que se habían invertido otros 17.000 millones de pesos en “servicios empresariales, actividades inmobiliarias y de alquiler” y unos 7.000 millones de pesos en hoteles y restaurantes. En el mismo período, el gobierno sólo invirtió 1.200 millones de pesos en programas de salud pública y asistencia social.
Basándose en datos oficiales cubanos, Emilio Morales, un consultor de Miami que ha seguido de cerca las operaciones de GAESA, estima que las inversiones en hoteles podrían haber ascendido a 24.000 millones de dólares entre 2008 y 2022.
Los economistas cubanos hace tiempo que empezaron a cuestionar esa estrategia, que comenzó después de que los estadounidenses acudieran en masa a La Habana durante la breve distensión de la administración de Obama y el gobierno se diera cuenta de que no tenía suficientes hoteles para atender al turismo de lujo.
Sin embargo, la ola de construcción para añadir 23.000 habitaciones de hotel para 2030 continuó incluso cuando estaba claro que el país tenía necesidades más urgentes y ya tenía muchas más habitaciones de hotel de las que estaba llenando.
En 2023, los ingresos por turismo cayeron alrededor de un 62% en comparación con 2019, según datos publicados por la Oficina Nacional de Estadísticas e Información. Durante el primer semestre de 2023, 7 de cada 10 habitaciones de hoteles del gobierno estaban vacías.
Hasta octubre, el país recibió 1,8 millones de visitantes internacionales este año, muy por debajo de los 4,2 millones que viajaron a la isla en 2018.
Expansión militar
Los documentos contables vistos por el Herald ofrecen solo un vistazo del verdadero alcance de GAESA, ya que solo incluyen datos de dos de sus múltiples empresas.
Desde 2008, coincidiendo con el primer mandato de Raúl Castro como presidente, GAESA ha tomado el control de varias empresas, entre ellas CIMEX, que opera tiendas, gasolineras y otros negocios; Habaguanex, una cadena de hoteles y tiendas de La Habana Vieja; Etecsa, la empresa estatal de telecomunicaciones; Grupo Palco, que ofrece servicios de eventos, maneja bienes raíces y brinda mantenimiento a embajadas extranjeras, y Almacenes Universal, una empresa de logística que opera la Zona Especial de Desarrollo Mariel.
Las finanzas de GAESA son aún más opacas porque varias de sus empresas están registradas en el extranjero.
Morales también dice que GAESA controla la mayor parte de las divisas que ingresan a la isla a través del Banco Financiero Internacional, que administra desde al menos 2016. El dinero de las remesas y los salarios que los gobiernos extranjeros pagan a las misiones médicas cubanas van a ese banco. Las empresas estatales cubanas y muchas compañías extranjeras en la isla deben abrir cuentas en el banco si quieren operar en dólares, agregó.
El Herald también informó sobre documentos secretos que muestran que GAESA se beneficia de las remesas del extranjero a través de sus empresas, Fincimex y Orbit.
El resultado es una economía paralela, dijo Morales, que opera sin supervisión y está bajo el control de unas pocas personas, probablemente generales de confianza y miembros de la familia Castro, que se benefician de los recursos del país que se supone pertenecen “al pueblo”.
“Lo más significativo aquí es la transformación del sistema de gobernanza en Cuba, de lo que fue, si alguna vez lo fue, un país socialista o comunista a una mafia”, dijo. “Ellos tienen el dinero, y el gobierno tiene que tocar a su puerta para pedirlo”.
Esta historia fue publicada originalmente el 30 de diciembre de 2024, 6:30 a. m..