Cuba

Entrevista con Ferrer: líder opositor liberado pide a Trump ser firme con Cuba, aliviar el hambre

Una de las primeras imágenes del líder opositor cubano José Daniel Ferrer tras ser liberado el jueves 16 de enero como parte de un acuerdo entre el gobierno cubano, la Casa Blanca y el Vaticano.
Una de las primeras imágenes del líder opositor cubano José Daniel Ferrer tras ser liberado el jueves 16 de enero como parte de un acuerdo entre el gobierno cubano, la Casa Blanca y el Vaticano. Ana Belkis Ferrer

Apenas unas horas después de su liberación de prisión el jueves, el líder de la oposición cubana José Daniel Ferrer llamó a la administración entrante de Donald Trump a no hacer concesiones al régimen de La Habana, pero al mismo tiempo ayudar a aliviar la crisis humanitaria en la isla.

Tras tres años y medio, Ferrer fue excarcelado gracias a un acuerdo negociado entre la administración del Presidente Joe Biden, el Vaticano y el gobierno cubano para liberar a presos políticos.

Ferrer, el líder de la organización disidente Unión Patriótica de Cuba, era uno de los presos políticos más destacados que el gobierno cubano estado reteniendo como moneda de cambio.

A solo horas de su salida de la prisión de Mal Verde, en Santiago de Cuba, la segunda ciudad más grande la isla, Ferrer conversó con el Nuevo Herald y el Miami Herald sobre el acuerdo, los abusos que sufrió en la cárcel y el futuro del país.

“En la medida en que hay que condenar a la dictadura... hay que buscar mecanismos que puedan ayudar a paliar el hambre,” dijo en referencia a lo que esperaba del nuevo gobierno estadounidense que tomará posesión el lunes.

También llamó a los exiliados cubanos a no cesar en el apoyo a la lucha por la democracia en Cuba.

La conversación fue editada levemente para mayor claridad.

P: ¿Cómo te sientes? ¿Qué crees de tu excarcelación?

Me siento bastante bien a pesar de haber pasado años en condiciones verdaderamente terribles, haber recibido golpizas, una situación extrema, enfermedades y aislamiento durante tres años y cuatro meses. Aislamiento total.

Arrancamos con ánimo para seguir luchando, para seguir dando nuestro humilde pero firme y decidido aporte a la causa por la libertad, la democracia, respeto a los derechos humanos y el fin del hambre, de la miseria, de la pobreza extrema en que la tiranía ha sumido a nuestro país.

Me quisieron poner condiciones. Dicen que estoy bajo libertad condicional, cosa que yo no acepto. No me dieron ningún documento al yo no firmar las condiciones que me estaban poniendo, como que tengo que estar supervisado por un tribunal, que tengo que atenerme al ordenamiento y a la legalidad socialista. Eso en buen español significa que hay unos lobos que se adueñaron de Cuba hace más de 60 años y que quieren que el resto de los cubanos sean ovejas sumisas. Y como me niego a ser oveja sumisa y me rebelo contra los lobos, me amenazaron con que puedo volver a prisión. Les dije textualmente, ‘Bueno, no me liberen, déjenme encerrado porque van a tener que volverme a fabricar un delito porque yo no me voy a dejar imponer ningún tipo de medida, ningún tipo de condiciones y voy a seguir luchando por la libertad, por la democracia, por el respeto a los derechos humanos. Así que hagan lo que quieran, que yo no acepto condiciones’. Me botaron literalmente de allí. Me dijeron que no querían discutir conmigo de temas ideológicos, me dijeron ‘Ahí está tu mujer y tu hijo que los mandamos a buscar. Ve con ellos. Ve a tu casa. Tú no haces nada aquí en la prisión’.

P: ¿Qué crees del acuerdo que hubo con el Vaticano y con la administración de Biden?

Estoy muy avergonzado por la actitud de la administración de Biden y del Vaticano. Una vez más se dejan usar por la tiranía.

Quien haya leído las dos declaraciones del Ministerio de Relaciones Exteriores de la tiranía, la que habla sobre las tres medidas que Biden suspendió y la que habla de los 553 prisioneros que iban a ser liberados, llega a la conclusión de que son dos cosas que aunque salieron el mismo día, son independientes una de otra. Ellos están difundiendo por todos sus medios... que Estados Unidos tuvo que ceder ante la aplastante solidaridad de muchos dentro y fuera de Estados Unidos, en América Latina y en el mundo con el régimen cubano. Que Estados Unidos tuvo que quitar esta medida y que va a estar obligado también a quitar las demás medidas del embargo, porque son injustas, crueles, inhumanas, etcétera.

Por el otro lado presentan las excarcelaciones o liberaciones, entre comillas, con condiciones y amenazas – como me hicieron a mí hace unas horas – las presentan como un gesto de buena voluntad, un gesto humanitario hacia el Papa Francisco. Todos sabemos que darle oxígeno a la tiranía — que no solamente está destruyendo de manera acelerada a la nación cubana y oprimiendo de una manera criminal al pueblo cubano — darle oxígeno a ese régimen que además es cómplice de lo que está pasando en Venezuela, en Nicaragua, que es aliado y que apoya públicamente la invasión de Putin a Ucrania, que simpatiza abiertamente con el Hezbolá, con Hamás, con el régimen iraní, con Corea del Norte, no debió haber ocurrido.

Y el Papa y el Vaticano deben recordar que esto no ocurre por primera vez. Deben saber que ya esto ocurrió. Por ejemplo, en fechas recientes se han excarcelado presos, en el 2010, el 2014, y luego vuelven a encarcelar mil porque la intención de la tiranía es mantener al pueblo no solamente oprimido, sino aterrorizado todo el tiempo. Por lo tanto, permitir que ellos jueguen con ese lenguaje triunfalista y mentiroso es dejarle hacer lo que ellos quieran.

El Papa Francisco llega al Aeropuerto Internacional José Martí y es recibido por el presidente cubano Raúl Castro en La Habana, Cuba, el sábado 19 de septiembre de 2015.
El Papa Francisco llega al Aeropuerto Internacional José Martí y es recibido por el presidente cubano Raúl Castro en La Habana, Cuba, el sábado 19 de septiembre de 2015. AL DIAZ adiaz@miamiherald.com

El Vaticano y Biden están actuando contra un matón al estilo Pablo Escobar, como si fueran colegiales asustadizos que le dejan narrar su historia, su discurso falso, fraudulento, sin que tenga eso la más mínima consecuencia. Eso resulta penoso porque ellos quieren ahora no solamente aplausos porque van a liberar 553, que no llega, creo, ni a la mitad de la totalidad de presos políticos que sufren en condiciones extremas y que están a punto de morir en cualquier momento. No solamente quieren aplausos, quieren que Estados Unidos le siga quitando medidas.

P: ¿Te dijeron que tenías que irte del país?

No, no me tocaron ese tema. El 18 de noviembre me golpearon brutalmente y me llevaron para un hospital de la prisión de Boniato, un lugar que eufemísticamente llaman un hospital, que es un centro donde mueren los hombres de tuberculosis, de otras infecciones, de desnutrición. Ese día, después de la golpiza que me dieron me volvieron a decir que mi única opción era irme del país porque de lo contrario no se sabría cuándo podía ocurrir mi libertad. Y eso me lo estuvieron diciendo en varias ocasiones. Me lo dijeron a los primeros meses de encarcelarme en las peores condiciones que he sufrido nunca en en todo mi historial en las cárceles del régimen. Eso me lo han repetido más de ocho o diez veces en todo este este tiempo.

P: ¿Porqué fue la golpiza?

Porque yo me negué a que me trasladaran al hospital. Una semana antes del 18, me dicen que me iban a mandar para el Hospital de Boniato para que me hiciesen un chequeo médico. Y yo les digo que no voy al hospital porque tengo información que ahí hay sarna, que hay presos que están muriéndose de desnutrición, tuberculosis y otras infecciones. Y yo no voy para un lugar donde me quieres contagiar sabe Dios cuántas enfermedades.

Pasaron siete días y no me hablaron del tema. A los siete días se aparecen por la mañana y me dicen que tengo que ir con ellos a la prisión de Boniato, al hospital. Yo me niego y me quedo sentado en el piso. Y automáticamente seis de una brigada del MININT que llaman Brigada de Conduce, porque conducen a los reclusos de un lugar a otro, la emprenden a golpes, me dan puñetazos sobre un brazo que tenía una lesión muscular ya hacía varios meses y me dan puñetazos sobre ese brazo. Me causan una herida en ese brazo con algo punzante que estuvo sangrando durante dos días. Todavía tengo la cicatriz ahí de lo pinchazos que me dieron. Me dan golpes por la cabeza, por la espalda, me tuercen los brazos a la espalda y, me esposan. Me aprietan las esposas y me ejercen presión en el brazo dañado y en el sano con las manos a la altura de la cabeza en un método que le llaman ellos burlonamente ‘la bicicleta’ para obligarte a correr, porque si no corres, la presión que sientes es como que te están fracturando los brazos. Así me sacaron a golpes, a empujones, con ese tipo de método de tortura. Y lo hicieron en Valverde y lo repitieron en Boniato, cuando me negué a bajarme del carro jaula. Ahí la emprendieron de nuevo, violentamente, para meterme hacia adentro del hospital.

José Daniel Ferrer
José Daniel Ferrer UNPACU

Cuando entré corroboré lo que ya conocía: La cantidad de presos que habían muerto en los últimos meses rondaba los 20. La cantidad de presos con sarna, desnutridos que parecen prisioneros de un campo de concentración. Y los abusos, la pésima alimentación, todo lo que hoy ocurre. Estuve allí sin comer y sin tomar agua la mayor parte del tiempo para evitar cualquier contagio.

De ahí me volvieron a trasladar para Mal Verde. Cuando llego a Mal Verde me sacan del aislamiento que llevaba ahí tres años y cuatro meses y me meten en una celda con otros presos comunes y con una plaga de moscas y de chinches. Terrible. De noche no se podía dormir por los chinches y de día por las moscas.

P: ¿Estuviste solo en una celda tapiada?

Cuando entré en la celda, era totalmente tapiada. Pero por mi protesta le hicieron una ventana, creo que a los 70 u 80 días, si la memoria no me traiciona. Entonces ya tenía visibilidad hacia un patio de la prisión y en la distancia veía árboles.

Mi aislamiento durante tres años y cuatro meses era tan total, que allí ningún preso podía acercarse. El que limpiaba el pasillo, que conducía a la puerta de mi celda, tapiada la puerta, no podía dirigirme la palabra. El que me traía el agua tenía que depositar el agua cerca de la celda, irse, y luego era que abrían la puerta para entrar el agua para que ni me viesen. Nadie podía hablar conmigo. Los guardias tenían prohibido conversar conmigo. Yo fui quien impuse poco a poco que al menos oyesen mis chistes de contenido político.

Pasé seis meses sin televisor; 14 meses sin lápiz, sin papel, porque decían que yo no podía escribir. Pasé casi más dos años sin teléfono y sin visitas, un año y nueve meses en esta última temporada y como seis meses en la primera temporada de ese tipo de castigo.

P: La situación económica en el país es extremadamente crítica y viene una administración con un cubanoamericano al frente del Departamento de Estado. ¿Qué perspectivas ves para el país?

Ninguna lectura mejor que la que yo hacía de los rostros de los oficiales de mayor rango que pasaban algunas veces por la celda donde yo me encontraba. Te aseguro que cuando ellos oyeron la noticia de que Donald Trump había ganado de manera aplastante las elecciones, no sabían si llorar, si gritar, ellos estaban muy preocupados. Cuando se empezó a hablar de que Marco Rubio podía ser el próximo secretario de Estado se notaba la preocupación. Me alegro muchísimo de que Marco Rubio sea el próximo secretario de Estado. Yo le aprecio muchísimo y le estoy agradecido por su solidaridad y su apoyo y por su incansable defensa de la libertad y la democracia de Cuba.

Yo no quiero que mi pueblo siga pasando hambre, miseria, necesidades, pero sobre todo, no quiero que mi pueblo siga oprimido, explotado, pisoteado. Yo no quiero que mi pueblo siga sin derechos, sin libertades básicas como la libertad de expresión, asociación, reunión, manifestación. Y para que eso sea posible, necesitamos una administración firme y que condene cada abuso, cada crimen, cada demanda de la tiranía.

El senador estadounidense Marco Rubio
El senador estadounidense Marco Rubio Jack Gruber Jack Gruber / USA TODAY NETWORK via Imagn Images

Ahora, en la medida en que hay que condenar a la dictadura, que hay que sancionar a la dictadura, hay que pensar cuáles son las vías.

Espero que la nueva administración se muestra firme ante el régimen, un régimen que no solamente es enemigo de su pueblo, es enemigo de la libertad y la democracia en el mundo. Es aliado de Putin, de Xi Jinping, de la Guardia Revolucionaria iraní, de los coreanos del norte, de Maduro y su mafia en Venezuela. A este régimen tan dañino para el pueblo cubano, para América Latina y para el planeta, no se le puede premiar, no se le puede hacer concesiones.

Pero sí hay que buscar mecanismos humanitarios que puedan ayudar a paliar el hambre y la miseria, que es culpa sobre todo del régimen Castrocomunista. Hay que buscar fórmulas porque yo sí quisiese ver aliviada la situación precaria, crítica en cuanto a alimentos, medicinas, que está sufriendo nuestro pueblo.

Muchos cubanos del exilio a veces se olvidan de lo que sufrieron en Cuba y se van y Cuba ya no existe para ellos o la lucha por la democratización de Cuba queda relegada a otro plano. Yo les recuerdo que nosotros somos los principales responsables de si Cuba cambia. En nuestras manos está hacer la diferencia con coraje, con firmeza, con valor, con dedicación, con amor a nuestra tierra, nuestra patria.

Debemos aunar nuestros esfuerzos, los que estamos dentro y los que están en el exilio, ya sea en Estados Unidos, o donde sea. Tenemos que trabajar codo con codo para que nuestro proyecto democratizador resulte efectivo, para que el mundo sepa, para que los cubanos sepan, para que a la tiranía le quede claro que aquí no hay otra solución que libertad, democracia y respeto a los derechos humanos, que el mundo sepa que no estamos cruzados de brazos, que estamos luchando por nuestros derechos y que merecemos apoyo y solidaridad.

Sabemos de muchos que dicen, ‘Pero, ¿a quién vamos a apoyar si la mayoría lo que quiere es irse?’. No, eso hay que cambiarlo. Todavía hay mucho por lo que luchar.

Esta historia fue publicada originalmente el 17 de enero de 2025, 0:11 p. m..

Nora Gámez Torres
el Nuevo Herald
Nora Gámez Torres is the Cuba/U.S.-Latin American policy reporter for el Nuevo Herald and the Miami Herald. She studied journalism and media and communications in Havana and London. She holds a Ph.D. in sociology from City, University of London. Her work has won awards by the Florida Society of News Editors and the Society for Professional Journalists. For her “fair, accurate and groundbreaking journalism,” she was awarded the Maria Moors Cabot Prize in 2025 — the most prestigious award for coverage of the Americas.//Nora Gámez Torres estudió periodismo y comunicación en La Habana y Londres. Tiene un doctorado en sociología y desde el 2014 cubre temas cubanos para el Nuevo Herald y el Miami Herald. También reporta sobre la política de Estados Unidos hacia América Latina. Su trabajo ha sido reconocido con premios de Florida Society of News Editors y Society for Profesional Journalists. Por su “periodismo justo, certero e innovador”, fue galardonada con el Premio Maria Moors Cabot en 2025 —el premio más prestigioso a la cobertura de las Américas.
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