Cuba

Canciller cubano arremete contra Rubio ante temores de acción militar en Venezuela

El canciller cubano Bruno Rodríguez.
El canciller cubano Bruno Rodríguez. Cuba’s Ministry of Foreign Affairs.

El ministro de Relaciones Exteriores de Cuba arremetió contra el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, calificándolo de “fraude” y “criminal internacional”, en un ataque personal que sugiere que el gobierno de la isla ha renunciado a mejorar su tensa relación con la administración Trump en medio de un creciente temor a una posible acción militar estadounidense en Venezuela.

Al preguntársele sobre sus expectativas en cuanto a la relación con Estados Unidos, el canciller Bruno Rodríguez acusó a Rubio de ejecutar una agenda “violenta” y “políticamente motivada atada a oscuros intereses corruptos, asentados particularmente en Florida”, para provocar un cambio de régimen en Cuba.

“El Secretario de Estado es un fraude, que ni nació en Cuba ni sabe nada de Cuba”, declaró durante una conferencia de prensa posterior a la presentación ante los diplomáticos extranjeros en La Habana del último informe de Cuba sobre el impacto del embargo estadounidense.

“Su papel nefasto y criminal en relación con el genocidio en Gaza”, añadió, “lo colocan como un criminal internacional”.

El Departamento de Estado de EE. UU. declinó hacer comentarios.

Rodríguez es conocido por usar retórica incendiaria dirigida a Estados Unidos con regularidad. Sin embargo, las acusaciones personales contra el Secretario de Estado en una sala llena de diplomáticos extranjeros sugieren que el gobierno de la isla ha renunciado a la diplomacia y se prepara para una mayor confrontación.

Poco después de que Trump ganara las elecciones presidenciales y Rubio fuera nominado como Secretario de Estado, funcionarios cubanos contactaron discretamente a algunos contactos en Estados Unidos. Buscaban asesoramiento sobre la mejor manera de lidiar con una segunda administración Trump y cómo eludir a Rubio, un exsenador cubanoamericano y de línea dura en la política hacia Cuba, para llegar a Trump, a quien los cubanos percibían como más transaccional, según fuentes del Herald.

Durante meses, diplomáticos cubanos y medios de comunicación estatales han criticado implacablemente a Rubio y al embajador de estadounidense en La Habana, Mike Hammer. La “política dura hacia Cuba” de Rubio ha incluido sanciones contra el presidente designado por la isla, Miguel Díaz-Canel, y contra funcionarios y empresas militares, así como presiones sobre gobiernos extranjeros, incluyendo varios en el Caribe, para que dejen de contratar médicos cubanos a través de las misiones oficiales cubanas, debido a acusaciones de trabajo forzoso. Sin embargo, hasta el día de hoy, los funcionarios cubanos se cuidan de no mencionar al presidente Trump cuando critican sus políticas hacia Cuba, Venezuela y la guerra en Gaza en redes sociales o comentarios públicos.

Cuba continuó recibiendo vuelos de deportación en un esfuerzo por cooperar en un tema prioritario para Trump. Pero esto ha tenido poco impacto. Cuba sigue negándose a aceptar cubanos con antecedentes penales.

En julio, Johana Tablada, una funcionaria de alto rango del Ministerio de Relaciones Exteriores que lleva los temas relacionados con Estados Unidos, se quejó de que el viceministro Carlos Fernández de Cossío y ella no pudieron conseguir ninguna reunión en el Departamento de Estado cuando viajaron a Washington. Acusó a Rubio y a otros funcionarios estadounidenses de querer “hacer estallar lo que queda de la relación”, pero afirmó que Cuba no iba a morder el anzuelo.

“El adulto en la sala es el gobierno cubano”, dijo Tablada. “Si hiciéramos lo que querían, estaríamos dando un pretexto a quienes quieren romper las relaciones, crear una crisis migratoria y provocar una intervención militar de Estados Unidos”.

Crece preocupación por Venezuela

Los últimos acontecimientos en la región ponen a prueba aún más la relación.

La virulenta diatriba de Rodríguez contra Rubio se produce en medio de una alta tensión en la región por el amplio despliegue de activos militares estadounidenses cerca de Venezuela, el aliado más cercano de Cuba. Altos funcionarios cubanos, incluido Díaz-Canel, han expresado su preocupación de que Estados Unidos se esté preparando para algún tipo de acción militar contra el régimen de Nicolás Maduro en Venezuela, más allá del propósito declarado del despliegue de combatir a los cárteles de la droga en el Caribe.

Se sabe que las fuerzas de inteligencia cubanas operan en Venezuela y brindan servicios de seguridad y asesoramiento a Maduro. Se desconoce qué tipo de apoyo está dispuesto a brindar el gobierno cubano en caso de una acción militar contra Venezuela. El jueves, Roberto Morales Ojeda, un alto funcionario del Comité Central del Partido Comunista, a quien algunos consideran un contendiente para suceder a Díaz-Canel, se reunió con Diosdado Cabello, ministro del Interior de Maduro.

“El enemigo siempre ha sido el mismo, pero ahora es aún más voraz”, dijo Cabello, refiriéndose a Estados Unidos durante la reunión, según medios oficiales cubanos. “El que se mete con Cuba se mete con Venezuela y viceversa”.

En una publicación en X, Morales afirmó que su visita, que coincidió con ejercicios militares paralelos realizados por las fuerzas de Maduro, es “una muestra como siempre de la total disposición de colaborar y de acompañar al pueblo venezolano en sus luchas”.

También el jueves, Rodríguez compartió una declaración del “Gobierno Revolucionario de Cuba” en la que se instaba a otras naciones a movilizarse para prevenir una agresión militar contra Venezuela, culpando nuevamente a Rubio y a otros senadores y congresistas con ideas afines.

“Cuba ha advertido reiteradamente que el despliegue en las últimas semanas de fuerzas militares de Estados Unidos en el mar Caribe constituye un acto de provocación y pretende desencadenar un conflicto militar que obligue a la República Bolivariana de Venezuela a defender su soberanía e integridad territorial”, señala el comunicado. “El objetivo verdadero de estas acciones es adueñarse del petróleo y los recursos de Venezuela”.

Atribuyen la crisis económica al embargo

El jueves, Rodríguez también acusó a Estados Unidos de infligir “daños humanitarios extraordinarios a nuestro pueblo”, en declaraciones durante la presentación del informe anual que precede a la votación de las Naciones Unidas sobre una resolución para poner fin al embargo estadounidense a Cuba. El ministro afirmó que el embargo causó daños estimados en $7,500 millones de dólares entre marzo de 2024 y febrero de 2025, y que si las sanciones no hubieran estado vigentes, la economía cubana habría crecido un 9.2%.

Los economistas cubanos han señalado que las sanciones estadounidenses son uno de los varios factores de la crisis actual del país, y que el gobierno cubano pasa los efectos de sanciones a la población. Sin embargo, las investigaciones para cuantificar el impacto han sido escasas.

Se cree que las cifras que presenta regularmente el gobierno sobreestiman el costo financiero de las sanciones porque incluyen varias estimaciones basadas en situaciones hipotéticas, como, por ejemplo, ingresos por la exportación de productos cubanos a consumidores estadounidenses y ahorros en costos de envío si Cuba importara casi exclusivamente productos de los Estados Unidos. La cifra es particularmente alta este año porque el gobierno también incluyó $2.5 mil millones en daños por la pérdida de trabajadores debido a una ola migratoria que las autoridades cubanas también afirman es culpa de Estados Unidos.

Asimismo, el informe afirma que el embargo privó al gobierno del dinero necesario para comprar medicamentos y otros artículos de primera necesidad. Sin embargo, una investigación reciente del Herald, basada en la filtración de documentos contables secretos del mayor conglomerado militar del país, GAESA, muestra que, a marzo del año pasado, este tenía $14.5 mil millones depositados en cuentas bancarias y $18 mil millones en activos corrientes, además de miles de millones de pesos.

Esta historia fue publicada originalmente el 19 de septiembre de 2025, 1:24 p. m..

Nora Gámez Torres
el Nuevo Herald
Nora Gámez Torres is the Cuba/U.S.-Latin American policy reporter for el Nuevo Herald and the Miami Herald. She studied journalism and media and communications in Havana and London. She holds a Ph.D. in sociology from City, University of London. Her work has won awards by the Florida Society of News Editors and the Society for Professional Journalists. For her “fair, accurate and groundbreaking journalism,” she was awarded the Maria Moors Cabot Prize in 2025 — the most prestigious award for coverage of the Americas.//Nora Gámez Torres estudió periodismo y comunicación en La Habana y Londres. Tiene un doctorado en sociología y desde el 2014 cubre temas cubanos para el Nuevo Herald y el Miami Herald. También reporta sobre la política de Estados Unidos hacia América Latina. Su trabajo ha sido reconocido con premios de Florida Society of News Editors y Society for Profesional Journalists. Por su “periodismo justo, certero e innovador”, fue galardonada con el Premio Maria Moors Cabot en 2025 —el premio más prestigioso a la cobertura de las Américas.
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