Con petróleo ruso rumbo a la isla, Cuba adopta una postura desafiante; Díaz-Canel arremete contra comentarios de Trump
Mientras Cuba adopta un tono más beligerante tras las declaraciones del presidente Donald Trump sobre “apoderarse” del país, dos buques cisterna que transportan petróleo y gas rusos se dirigen hacia la isla, desafiando así el embargo petrolero de facto que Estados Unidos ha impuesto a la nación de gobierno comunista.
El líder cubano, Miguel Díaz-Canel, respondió a los reiterados comentarios de Trump sobre tomar la isla con un mensaje desafiante propio, advirtiendo a Estados Unidos que cualquier agresión será recibida con una “resistencia inexpugnable”.
“Estados Unidos amenaza públicamente a Cuba, casi a diario, con el derrocamiento por la fuerza de su orden constitucional”, afirmó en una publicación en X el martes por la noche; esta es la primera vez que se refiere específicamente a los comentarios del presidente estadounidense sobre Cuba. “Ante el peor de los escenarios, Cuba tiene una certeza: cualquier agresor externo se encontrará con una resistencia inexpugnable”.
No está claro si el cambio de tono por parte de Díaz-Canel y otros funcionarios refleja no solo las “líneas rojas” de la dirigencia cubana respecto a los cambios políticos, sino también la posibilidad de que haya ayuda en camino.
Citando datos de rastreo marítimo, Jorge Piñón —experto de la Universidad de Texas en Austin que monitorea los envíos de petróleo a Cuba— señaló que dos buques cisterna que transportan crudo ruso parecen dirigirse hacia la isla.
Según los informes, el buque Sea Horse transporta aproximadamente 200,000 barriles de diésel ruso. Bloomberg informó, por su parte, que el Anatoly Kolodkin —sujeto a sanciones estadounidenses— transporta 700,000 barriles de crudo ruso de la variedad Urals.
“El Sea Horse ya no se encuentra a la deriva y avanza por sus propios medios a una velocidad de 9.9 nudos”, declaró Piñón. “Nuestros cálculos indican que tardaría aproximadamente cinco días en llegar a la costa norte de Cuba”.
Según muestran los sitios de rastreo, al menos dos buques de guerra estadounidenses patrullan actualmente la costa norte de Cuba. Si los buques cisterna se acercan aún más a la isla, la administración Trump deberá decidir si permite que los rusos suministren a Cuba sus primeros envíos de petróleo en tres meses.
La administración Trump interrumpió el suministro de petróleo proveniente de Venezuela y México hacia el país, en un esfuerzo por obligar a los líderes cubanos a sentarse a la mesa de negociaciones. La escasez de combustible ha agravado una severa crisis económica que ha llevado al país al borde del colapso. Los cubanos llevan 11 noches consecutivas protestando, haciendo sonar ollas y sartenes durante los apagones nocturnos, incluso en la capital, La Habana.
Tras sugerir una “toma de control amistosa” de Cuba, el presidente Trump declaró a principios de esta semana que podría tener el “honor” de tomar Cuba, calificándola como “una nación debilitada”.
“Quiero decir, ya sea que la libere o la tome... creo que puedo hacer lo que quiera con ella, si quieren saber la verdad”, dijo Trump a los periodistas durante un evento en el Despacho Oval el martes.
“Cuba se encuentra ahora en una situación muy precaria. Muy pronto haremos algo con respecto a Cuba”, afirmó Trump en la Casa Blanca el martes, al inicio de una reunión con el primer ministro de Irlanda. También se encontraba en la sala el secretario de Estado Marco Rubio, quien encabeza las conversaciones de EEUU con Cuba y dio la señal más clara de que la administración desea ver a Díaz-Canel dimitir de su cargo formal como presidente del país.
Al referirse a los problemas económicos del país, Rubio señaló que Cuba ya no “recibe subsidios, por lo que atraviesan serias dificultades; la gente allí no sabe cómo solucionar la situación, así que deben poner a nuevas personas al mando”. También afirmó que las medidas anunciadas el lunes por un alto funcionario cubano —las cuales permitirían a los cubanos residentes en el extranjero poseer empresas privadas e invertir en la isla— no son “lo suficientemente drásticas” como para resolver los problemas de la maltrecha nación.
Esa podría haber sido la gota que colmó el vaso para Díaz-Canel, quien se había mostrado moderado en su retórica antiestadounidense tras admitir el viernes, por primera vez, que ambos países mantenían conversaciones para hallar “soluciones mediante el diálogo a las diferencias bilaterales entre nuestras dos naciones” y alejarse de la confrontación.
El miércoles por la noche, arremetió contra Estados Unidos por debilitar la economía del país mediante sanciones y por utilizar la crisis nacional como un “pretexto indignante” dentro de sus “planes para apoderarse del país, de sus recursos, de sus propiedades e incluso de la propia economía que buscan estrangular hasta someterla”.
“Solo de esta manera podemos explicar la feroz guerra económica que se libra como castigo colectivo contra toda la población”, declaró.
El ministro de Asuntos Exteriores del país, Bruno Rodríguez, también se pronunció al respecto el miércoles por la noche.
“Estados Unidos [...] amenaza con destruir el orden constitucional y tomar el control del país”, afirmó en una publicación en X, escrita en inglés. “El castigo colectivo que se nos impone a nosotros, los cubanos, no mermará el pleno ejercicio de nuestra soberanía ni nuestra creatividad frente al bloqueo y el cerco energético”.
Y añadió: “Toda agresión del imperio chocará contra la voluntad inquebrantable del pueblo cubano en defensa de la independencia de la patria”.
Esta historia fue publicada originalmente el 18 de marzo de 2026, 4:34 p. m..