Cuba

Cubanoamericanos de la Florida celebran la acusación federal contra Raúl Castro

El exgobernante de Cuba, Raúl Castro (centro), y el exvicepresidente, José Ramón Machado Ventura (der.), asisten a un acto del Primero de Mayo con motivo del Día Internacional de los Trabajadores en La Habana, el viernes 1 de mayo de 2026.
El exgobernante de Cuba, Raúl Castro (centro), y el exvicepresidente, José Ramón Machado Ventura (der.), asisten a un acto del Primero de Mayo con motivo del Día Internacional de los Trabajadores en La Habana, el viernes 1 de mayo de 2026. AFP via Getty Images

Los cubanoamericanos del sur de La Florida celebraron el miércoles la acusación federal contra el líder cubano Raúl Castro como una rendición de cuentas por su presunto papel en el asesinato de cuatro hombres cubanoamericanos en 1996, en un derribo de avión que abrió una herida que sigue viva en la memoria colectiva del sur de la Florida.

“Estoy contento que haya una razón para que lo acaben de fusilar porque bastante gente fusiló”, dijo Andrés Catalas, de 57 años, quien llegó a Estados Unidos hace 23 años, sobre Castro y su acusación. “Yo creo que los mandaron a matar”.

El miércoles, fecha en la que también se celebra el Día de la Independencia de Cuba, un juez federal hizo pública una acusación contra Castro, el presidente de Cuba de 94 años y hermano del fallecido Fidel Castro. La denuncia dice que Castro autorizó el derribo de dos avionetas desarmadas en una misión humanitaria para rescatar a cubanos en apuros que intentaban llegar a Estados Unidos a través del estrecho de La Florida.

Tres ciudadanos estadounidenses, Carlos Costa, Armando Alejandre Jr., Mario de la Peña, y un residente estadounidense, Pablo Morales, murieron a bordo de las dos aeronaves Cessna. Treinta años después, este miércoles, Castro fue acusado de conspiración para matar a ciudadanos estadounidenses, destrucción de aeronaves y asesinato.

Las muertes han sido durante mucho tiempo un asunto personal para los cubanoamericanos del sur de La Florida, muchos de los cuales llegaron a Estados Unidos en bote o todavía tienen familia en la isla.

Andy Herrera, un inversionista del centro de Cuba que llegó a Estados Unidos en la década de 1990, dijo que la acusación era una “victoria postergada” para la comunidad cubanoamericana del sur de La Florida. Era un estudiante universitario en Nueva York cuando los aviones de combate cubanos derribaron el avión.

“Hemos estado esperando que nuestro gobierno busque justicia, aunque sea tarde; tarde o temprano se hará justicia”, dijo. “Estamos muy felices de que haya sido acusado. No hay forma de escapar de la justicia”. La acusación federal dice que el gobierno cubano se infiltró en Hermanos al Rescate e informó sobre sus actividades a La Habana.

“En el momento de su destrucción, las dos aeronaves de Hermanos al Rescate volaban fuera del territorio cubano. De hecho, volaban sobre aguas internacionales, alejándose de Cuba”, dice la acusación. Una tercera aeronave logró escapar a salvo.

Bryan Calvo, el alcalde de Hialeah, la ciudad estadounidense con la mayor concentración de exiliados cubanos, dijo que la acusación del miércoles hablaba de “una herida profunda en nuestra comunidad”.

“Las familias de los cuatro hombres asesinados en 1996 merecen ver que el mundo no ha pasado página. El pueblo de Cuba merece algo más que un cambio de consignas. Merecen el fin del régimen que se llevó esas vidas y se ha llevado tantas otras en silencio. Esta acusación debería ser un comienzo, no un cierre, en el esfuerzo por lograr finalmente una Cuba libre”, dijo Calvo.

El líder cubano Miguel Díaz-Canel calificó en un comunicado la acusación de “maniobra política, carente de todo fundamento legal” que se utilizaría para “justificar la locura de una agresión militar contra Cuba”.

Durante una conferencia de prensa el miércoles frente a la Torre de la Libertad en el centro de Miami, funcionarios estadounidenses describieron el asesinato de 1996 como un asesinato premeditado y sancionado por el estado.

Hablaron del derribo de los aviones como un punto de inflexión en la historia cubanoamericana y de la acusación del miércoles como una búsqueda de justicia. Jason Reding Quiñones, el Fiscal Federal para el sur de La Florida, reconoció la importancia del lugar del anuncio en la Torre de la Libertad, calificando al edificio como “la Isla Ellis para los refugiados cubanos”.

“Durante 30 años, las familias de estos hombres han esperado. La comunidad de Miami ha esperado. Nuestro país ha esperado. Hoy es un paso hacia la rendición de cuentas”, dijo Reding Quiñones, él mismo hijo de exiliados cubanos. “Este paso del tiempo no borra el asesinato. No disminuye el valor de estas vidas. Y no debilita nuestro compromiso con el estado de derecho”.

La acusación se produce mientras Estados Unidos presiona al gobierno cubano para que negocie reformas económicas y políticas, y el presidente Donald Trump ha insinuado recientemente la posibilidad de un cambio de régimen. El gobierno federal en los últimos meses ha impuesto un embargo petrolero a Cuba para llevar a sus líderes a la mesa de negociaciones, una sanción que ha exacerbado la crisis humanitaria de la isla.

Esta historia fue publicada originalmente el 20 de mayo de 2026, 5:27 p. m..

SB
Syra Ortiz Blanes
el Nuevo Herald
Syra Ortiz Blanes covers immigration for the Miami Herald and El Nuevo Herald. Previously, she was the Puerto Rico and Spanish Caribbean reporter for the Heralds through Report for America.
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