Cuba

¿Quién era la abogada cubana asesinada en Madrid?

Elisa Consuegra Gálvez
Elisa Consuegra Gálvez

Como cada año, G. se disponía a viajar a España para pasar sus vacaciones con Elisa Consuegra Gálvez, quien había sido, desde los siete años, su mejor amiga. Con ella cantó en el coro de Teresita Fernández, compartió secretos de amores y tejió hilos de complicidad. La trágica muerte de Consuegra Galvéz la dejaría con el boleto reservado a Madrid, y cientos de interrogantes no resueltas sobre un caso que ha conmovido, por su atrocidad, a esa ciudad.

G. prefiere no revelar su identidad porque teme que quien cegó la vida de su amiga Consuegra Gálvez pueda también buscarla a ella. Junto a otros amigos, accedió a conversar con el Nuevo Herald sobre la abogada cubana radicada en Madrid que el pasado 23 de junio, junto a otras dos personas, encontró la muerte a manos de un desconocido en el bufete Euroasia de la calle Marcelo Usera. Su cadáver fue hallado por los bomberos, quienes llegaron tras un aviso de incendio, con un golpe contundente en la cabeza. El asesino había intentado quemar los cuerpos y borrar las evidencias del crimen.

“Eli es alguien tan alegre, tan brillante en todo lo que hace... es única. Siempre está sonriendo y su casa es la casa de todos”, recuerda la amiga, que reside en Miami, mientras va fumando uno tras otro los cigarrillos que trae consigo. Se niega a reconocer con sus tiempos verbales la muerte de Consuegra, porque todavía no puede creerlo. “No lo acepto”, sentencia.

“Desde niña es muy buena en la música y en las matemáticas. Lo único que no sabía era bailar, pero hasta a eso aprendió luego”, dice.

Un amigo de la infancia, el doctor Enrique Rodríguez González, quien acompaña a G. durante la entrevista, dice que Elisa era “como esas mulatas ‘clásicas’ que venden como folklore cubano. Era alguien en quien nunca se apagaba la sonrisa. La sonrisa más hermosa y blanca del aula la tenía ella”.

Elisa Consuegra Gálvez nació en el barrio habanero del Vedado el 24 de mayo de 1985. Hija de un prestigioso abogado, el jurista Juan Carlos Consuegra, y de una destacada médico forense, la doctora Elisa Gálvez, desde niña destacó por su singular inteligencia.

“Todos queríamos estar en su equipo para las investigaciones. A veces, cuando no estudiábamos nos levantábamos tempranito y nos aparecíamos en su casa para que ella nos repasara antes de los exámenes. Ella era de esas personas inteligentes que se llevan con los brutos, algo difícil de encontrar”, recuerda Rodríguez.

Consuegra Gálvez se graduó en la Escuela Vocacional Vladímir Ilich Lenin, un centro de estudios para estudiantes de alto rendimiento académico en La Habana. Tras finalizar con notas excelentes el período preuniversitario, ingresó en la carrera de Derecho en la Universidad de La Habana.

“En esa época Eli devoraba los libros. Sabía hablar inglés, francés, alemán y hasta un poco el portugués. Aprovechaba cada espacio para superarse, creo que hasta cursos para aprender a hacer masajes pasó. Fue así como obtuvo una beca de intercambio con una universidad de Francia. Y esa experiencia la marcó”, dice G.

“Eli es alguien muy recta. Ella evita siempre las cosas ilegales. Estoy segura de que es una persona limpia. Cuando uno trabaja en el ámbito jurídico pueden ocurrir muchas cosas, sobre todo con el tipo de clientes con los que ellos trabajan, pero yo puedo asegurar, porque la conozco perfectamente, que jamás dañaría a nadie”, agrega.

Tras graduarse como Licenciada en Derecho, cum laude en la Universidad de La Habana, Elisa Consuegra Gálvez comenzó el ejercicio de su profesión y pronto fue nombrada jueza en el tribunal de Línea y F.

“Siempre fue una alumna muy competitiva. Deseaba destacar y buscaba ser la mejor. Cuando le faltaba algún punto en su examen reclamaba los resultados. Un día me la encontré y me dijo que todos sus amigos ya se habían ido de Cuba, y que le parecía que se quedaría sola”, dice su profesora de matemáticas, Irma Álvarez, también residente en Miami.

Según G., fue en esa época cuando Consuegra consiguió por sus propios medios, una beca en la Universidad Complutense de Madrid. En 2012 llegó a la capital española decidida a revalidar su título y trabajar como jurista en su nuevo destino. Ahí comienza su relación con Víctor Joel Salas Coveñas.

“Ella entregó muchos currículum en diferentes bufetes con el objetivo de encontrar trabajo. Él la aceptó, se conocieron y desde entonces trabajaron juntos. Él era un poco desorganizado, por lo que Elisa se convirtió rápidamente en su mano derecha y trabajaba en el bufete a veces hasta más de 12 horas diarias”, comenta.

Tantos esfuerzos eran para pagarse la reválida de sus títulos de derecho, la cual obtuvo finalmente el 3 de junio de 2016, apenas 20 días antes de ser asesinada. También tenía el sueño de llevarse consigo a su hermana menor, Claudia Consuegra.

Consuegra Gálvez se casó con Víctor Salas, el abogado propietario del bufete. Tras una supuesta unión de hecho por dos años se unieron por el procedimiento civil y al poco tiempo se separaron, aunque no formalizaron el divorcio. Los amigos prefieron no dar más detalles sobre el tema, pero se sabe que la abogada compartía su piso con otros dos jóvenes.

Caminaba cada día hasta su trabajo que le quedaba relativamente cerca. Tenía excelentes relaciones con Maritza Osorio Riverón, la otra cubana asesinada, que recibía un escaso salario.

“Nada me devolverá a mi amiga. Ninguna justicia podrá hacerlo”, lamenta G.

Sus restos de Consuegra Galvéz serán inhumados este lunes en España, donde se encuentran sus padres gracias a la mano solidaria de sus grupo de amigos.

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Esta historia fue publicada originalmente el 1 de julio de 2016 a las 10:00 a. m. con el titular "¿Quién era la abogada cubana asesinada en Madrid?."

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