Va en picada el número de puertorriqueños que se identifican como blancos en el censo
Para Raquel Ortiz Roldán, una mujer puertorriqueña que vive en la ciudad costera de Arecibo, el Censo del 2020 fue una forma de afirmar su identidad multirracial como miembro de una familia mezclada y grande. Los nuevos encasillados para escribir debajo de cada una de sus razas seleccionadas le permitieron describirse mejor a sí misma.
Ortiz Roldán se marcó a sí misma como “Blanca”, “Negra o afroamericana” y “Alguna otra raza”. En los recuadros de escritura se identificó como “afrodescendiente” y “taíno”, pueblo indígena de la isla.
“Entonces, cuando tú no tienes otras opciones, es como que, ‘mira, aquí hay jugo de naranja y jugo de uva.’ Pero si te dicen jugo de naranja, jugo de uva y jugo de guanábana, pues ya la gente puede escoger guanábana también,” dijo Ortiz Roldán, de 47 años.
Ortiz Roldán se encuentra entre un número creciente de puertorriqueños que no se identificaron únicamente en la categoría de “blancos” en el censo del 2020, rompiendo las tendencias en los datos raciales del censo en la isla. En el Censo del 2000, la cantidad de personas que se identificaban solo como “blancas” en Puerto Rico era del 80.5 por ciento. En una isla caribeña rica en herencia negra — y un legado de colonización, migración y esclavitud — esos números no reflejan la realidad, dijeron expertos e investigadores.
Luego, los resultados del último censo del 2020 en Puerto Rico sorprendieron a los residentes, académicos y activistas de la isla. El número de residentes de la isla que se identificaron solo como “blanco” experimentó una disminución dramática entre 2010 y 2020, bajando al 17 por ciento. Aproximadamente la mitad de la población se identificó como “Dos o más razas”, mientras que una cuarta parte se identificó como “Alguna otra raza”.
Expertos, académicos y activistas dicen que modificaciones al cuestionario del Censo, los eventos históricos que sacudieron a Puerto Rico y los esfuerzos locales para educar a la gente sobre la raza y el racismo resultaron en cambios demográficos significativos en el Censo 2020, que también señalan cambios en las percepciones locales de identidad.
“Puerto Rico, ya a raíz del censo, pues no es un país blanco. Eso lo sabemos quienes hacemos trabajo anti racista y mucha otra gente,” dijo Bárbara Abadía-Rexach, profesora de Afro-Latinidades en la Universidad Estatal de San Francisco, “pero no era lo que los censos estaban reflejando.”
Récord irregular para el Censo en Puerto Rico
La Oficina del Censo de EE. UU. realiza un conteo de población cada década, capturando información sobre raza, sexo, edad y otros datos que deciden las políticas públicas y miles de millones en fondos federales. Aunque el Censo ofrece alguna idea de cómo la isla entiende su propia identidad racial, los académicos dicen que las prácticas federales de recopilación de datos raciales no corresponden con la forma en que los puertorriqueños entienden la raza.
“En el censo de población de Estados Unidos, se utilizan categorías que se entienden [como] mutuamente exclusivas. En Latino América y el Caribe, las categorías raciales, siempre se han visto como un continuo...se entiende que hay todo tipo de mezcla,” dijo Palmira Ríos, investigadora de la Escuela Graduada de Administración Pública de la Universidad de Puerto Rico.
Por décadas, el gobierno territorial de la isla promovió una narrativa de “la mezcla de las tres razas”— que los puertorriqueños provenían de una combinación armoniosa de herencia española, indígena taína y africana, dijo Isar Godreau, una profesora e investigadora de la Universidad de Puerto Rico en Cayey.
“En el Caribe hispano la idea de mezcla no entra en contradicción con la noción de la blancura,” dijo la profesora. “Tu puedes entender que eres blanco y también entender que eres mezclado.”
Pero ese ideal que promovió el gobierno también borró la idea de racismo y se distanció de la negritud, agregó. Esa comprensión local de la raza, filtrada a través de las categorías del censo, podría explicar por qué la mayoría de los puertorriqueños se marcaron a sí mismos como “blancos” en 2000 y 2010.
“No te estoy diciendo que fuera una selección fácil,” dijo. “Pero al ver las opciones que hay, dicen ‘Bueno, negro no soy, indio no soy, ni asiático soy. pues soy blanco.’ Y como hay un discurso que permite eso, vimos los resultados.”
Puerto Rico perdió casi el 12% de su población en los últimos 10 años, según la Oficina del Censo de Estados Unidos. Pero la migración no explica el cambio en la demografía de la población en la isla, dijo el demógrafo Raúl Figueroa.
“Los que emigran, no son muy diferentes a los que se quedan,” dijo Figueroa. “O sea que no debe afectar tanto ese factor y sobre todo la magnitud del cambio que hubo.”
Figueroa dijo que los cambios en el diseño de las preguntas —como agregar secciones para escribir y grupos de ejemplo bajo categorías raciales — contribuyeron a los cambios observados en el censo más reciente tanto en Puerto Rico como en los Estados Unidos continentales. Junto con otros académicos entrevistados, dijo Figueroa que él cree que los resultados del censo de 2020 son más representativos que los conteos de 2000 y 2010 de la composición racial de la isla.
“Yo creo que ahora los datos...están pareciéndo más a lo que realmente hay,” le dijo al Nuevo Herald.
Múltiples crisis
Una investigación que utilice datos anteriores al Huracán María de Godreau, junto con la directora del Centro de Estudios Puertorriqueños, Yarimar Bonilla, también podría arrojar luz sobre los resultados recientes del censo.
Una encuesta de 2016 realizada por Bonilla exploró las percepciones puertorriqueñas de la crisis económica, que se desarrolló a la vez que una decisión histórica de la Corte Suprema de los Estados Unidos que arrojó dudas en la isla sobre la autonomía de Puerto Rico como territorio; una economía endeudada que provocó un éxodo; y la imposición federal de una Junta de Supervisión Fiscal para velar las finanzas de la isla.
Fueron “diferentes instancias donde se concretó que Puerto Rico era una colonia”, dijo Godreau.
En el componente demográfico del estudio, Bonilla y Godreau decidieron unirse e incluir una pregunta abierta pidiendo a los participantes que describieran su identidad racial. Escribieron un artículo sobre sus hallazgos, publicado en junio.
Descubrieron que solo alrededor del 20% de todos los participantes se identificaron como blancos. Y los que lo hicieron también daban calificativos, describiéndose como “latina blanca” o “puertorriqueño blanco”. La mayoría también optó por usar términos del gobierno federal como “latino” o “hispano”, mientras que solo el 10% usó términos puertorriqueños para la identificación racial, como “café con leche”, o “trigueño.”
Godreau y Bonilla concluyeron que la agitación política, económica y social en la isla había afectado la identidad de los puertorriqueños, que ahora se estaban colocando en un contexto racial más grande de los Estados Unidos en lugar de uno aislado exclusivo de la isla. El sesenta y ocho por ciento de todos los entrevistados estuvo de acuerdo en que Puerto Rico es una colonia.
“Como el Estado Libre Asociado ya no tiene recursos, porque lleva tiempo en banca rota, pues tampoco tiene los recursos para reproducir sus propios discursos y sus propios mitos raciales,” dijo. “El mito que nosotros podemos nombrarnos blancos...sin que este interpelada por nuestra realidad colonial.”
Luego, el presidente Donald Trump, cuya campaña utilizó retórica antihispánica, llegó al poder en enero de 2017. El huracán María golpeó en septiembre de ese año, matando a miles y destruyendo infraestructura crítica. El alivio federal de huracanes fue más lento que en estados como Florida y Texas. Durante una visita presidencial a Puerto Rico después de la tormenta, Trump arrojó papel toalla a la multitud, lo que enfureció a muchos puertorriqueños. Siguieron una serie de terremotos devastadores y la pandemia de coronavirus. Los eventos probablemente exacerbaron las tendencias que ella y Bonilla habían visto, dijo Godreau, particularmente la disminución de personas que solo se identificaban como blancas. Pero no esperaban que fuera tan empinado.
En total, las personas que se identificaron como multirraciales en la población de Puerto Rico aumentaron en un 1,238%, mientras que las personas que se identificaron como “Alguna otra raza”, solas o en combinación, aumentaron un 629% desde 2010, fenómenos que siguieron las tendencias en los Estados Unidos continentales.
Impulsando la educación del censo
Mientras una oleada de desastres azotaba a Puerto Rico, los grupos locales continuaron construyendo sobre su trabajo de décadas contra el racismo. Entre ellos estaba Colectivo Ilé, un grupo liderado por mujeres negras que se enfoca en erradicar el racismo y celebrar la negritud.
En colaboración con una coalición de otras 45 organizaciones, la organización lanzó una campaña de educación del Censo para reducir la cantidad de personas que se identificaron como solo blancas y alentar a los puertorriqueños negros a reclamar su herencia y describirse como afrodescendientes. Inundaron el Internet, la televisión y la radio con su campaña y crearon un conjunto de herramientas educativas y hashtags como #PuertoRicoesAfro.
Para Irán Rodríguez, un graduado de trabajo social de 26 años, identificarse como “negro” y escribir en “afro-boricua” - Boricua es una forma tradicional que los puertorriqueños usan para referirse a sí mismos - era una forma de celebrar quién era y un “paso de afirmación”. Le dijo al Miami Herald que campañas como la de Colectivo Ilé lo hicieron sentir apoyado en su elección.
“Te dices a ti mismo, lo que siempre sospeché es válido. Soy una persona negra, una persona afrodescendiente ”, dijo.
“No voy a dejar atrás mi negritud”
El número de puertorriqueños que se identificaron como “negros o afroamericanos” fue la mitad en el censo de 2020 de lo que había sido en 2010. Sin embargo, el porcentaje de personas que se identificaron como “negros o afroamericanos” en combinación aumentó en casi un 300% Abadía-Rexach, la profesora de la Universidad Estatal de San Francisco, dijo que la disminución de los puertorriqueños que se identificaron únicamente como negros reveló los matices de las categorizaciones raciales.
“Por supuesto que somos personas mezcladas. Pero una persona que se ve visiblemente negra. ¿Debería marcarse negra con algo más? Esto es un asunto bien subjetivo, bien individual, pero es una pregunta que yo lanzaría,” dijo. “Yo vengo de una familia mezclada, pero la gente me ve como negra. Yo me miro en el espejo todos los días, como una persona visiblemente negra. Pues yo no voy a marcar más de una.”
El aumento de puertorriqueños que se identifican como “negros o afroamericanos” solos o en combinación— el 17.5% de la población—fue una buena noticia para el Colectivo Ilé y otras organizaciones locales.
“Lo que la gente está haciendo es diciendo ‘Sí, soy negra y soy otra cosa. Pero no estoy dejando atrás mi negritud,’” dijo María Reinat Pumarejo, Directora del Colectivo Ilé. “‘No estoy dejando atrás una relación con mis ancestros negros, que es vital que se entienda.’”
Política pública informada por la raza
Los académicos dicen que el gobierno de la isla no ha recopilado metódicamente datos sobre la raza para informar las políticas públicas, a pesar de que los puertorriqueños negros y de piel más oscura denuncian el racismo y la discriminación racial.
“Estoy hablando de algo tan reciente como hace unos años de que los funcionarios puertorriqueños siempre han representado como que el racismo no existe, el racismo no es un problema, y simplemente lo eliminan de la consideración de lo que es política pública. Y la forma más fácil y efectiva de hacerlo es sacar toda estadística de ello,” dijo Ríos, la profesora de administración pública.
No existen datos raciales del Censo para Puerto Rico entre 1960 y 1990 porque el gobierno local decidió no recopilarlo bajo un acuerdo conjunto con la Oficina del Censo. Y señaló que el Departamento de Correccionales y Rehabilitación no rastrea la raza en su población. Si bien los académicos han trabajado para cuantificar la raza y el racismo en Puerto Rico, dicen que la falta de datos oficiales lo ha dificultado.
Las conversaciones sobre datos demográficos y censales en Puerto Rico y América Latina destacan la “necesidad de ver datos válidos y confiables para poder formular políticas públicas, para desmantelar y combatir efectivamente la discriminación racial”, dijo Ríos. Agregó que los funcionarios locales deben involucrarse más en las operaciones de la Oficina del Censo de los Estados Unidos para que el conteo de la población federal también incluya las percepciones de los puertorriqueños sobre la raza y la identidad.
La senadora puertorriqueña Ana Irma Rivera Lassén es una destacada abogada y miembro del Movimiento Victoria Ciudadana, un partido político de izquierda que se formo recientemente. La legisladora tiene de objetivo implementar políticas gubernamentales que celebren a los afropuertorriqueños y combatan el racismo.
Impulsó un proyecto de ley para designar el 21 de marzo como el “Día Nacional para la Erradicación del Racismo y la Afirmación de la Afrodescendencia”, cerca del 22 de marzo aniversario de la abolición de la esclavitud en Puerto Rico.
Las escuelas e instituciones oficiales llevarán a cabo eventos educativos y culturales esa semana. Las agencias gubernamentales, incluidos los departamentos de Familia, Justicia y Trabajo, deberán organizar iniciativas que reconozcan los aportes de los afropuertorriqueños y ejecutar políticas que eduquen sobre el racismo dentro de cada agencia. La ley también ordena al Instituto de Estadísticas de Puerto Rico que recopile datos demográficos que documenten y monitoreen los temas de raza y racismo, y que trabaje con las agencias públicas para hacerlo.
El proyecto de ley de Rivera Lassén se convirtió en ley a principios de agosto. El feriado del 21 de marzo se celebrará en el 2022. En lo que se mejoran las prácticas de recopilación de datos, la senadora dijo que los resultados del Censo 2020 se pueden utilizar para desarrollar políticas públicas informadas sobre la raza.
“Yo creo que esto nos va a ayudar a poner precisamente la mirada en reconocer los grupos, las comunidades y las personas que sufren discriminación por razón de raza,” dijo.
Los resultados del conteo de población hicieron que Reinat Pumarejo y otros académicos y activistas se sintieran esperanzados sobre el futuro del trabajo contra el racismo en Puerto Rico. Pero enfatizó que queda mucho trabajo por hacer. Colectivo Ilé ha continuado con su programación regular y desde entonces ha organizado foros sobre los resultados del Censo.
“Esta celebración es una celebración que tiene que estar anclada en el trabajo continuo antirracistas,” dijo. “Nosotros sabemos que esto es un paso. Sabemos que esa admisión nos da un terreno fértil para el trabajo.”
Puede explorar los resultados del censo de Puerto Rico a continuación:
Esta historia fue publicada originalmente el 15 de octubre de 2021, 6:30 a. m..