Venezuela

¿Terrorista, espía o humanista? Esta es la misteriosa mujer del complot contra Maduro

El régimen de Nicolás Maduro quiere que la extraditen para enjuiciarla por una conspiración planificada desde el Sur de la Florida. El gobierno colombiano le acusa de estar vinculada a narcoterroristas y su familia dice que es totalmente inocente, siendo solo una profesional de marketing, muy religiosa, que se vio involucrada en una situación que no entendía.

Yacsy Alexandra Álvarez Mirabel es una misteriosa figura en la incursión militar liderada por el ex boina verde estadounidense Jordan Goudreau, y su compañía con sede en la Florida, Silvercorp USA, que buscaba derrocar al hombre fuerte de Venezuela, Nicolás Maduro.

Los detalles de la operación apenas comienzan a emerger, cuando han pasado meses desde que fracasó la operación que dejó seis muertos, decenas de militares y policías venezolanos detenidos, incluyendo a dos ex soldados estadounidenses que trabajaban para Silvercorp.

Álvarez, quien es dueña de un modesto apartamento en Tampa y registró una compañía allí en abril del 2017, brindó una entrevista telefónica exclusiva desde el centro de reclusión en el que encuentra en la que proclamó su inocencia: “no soy terrorista. No tengo ningún tipo de relación con armas, ni con militares. Soy humanista, totalmente. Creo en el ser humano y soy muy creyente de Dios”.

En videos grabados antes de ser arrestada y obtenidos en exclusiva por el Miami Herald, el Nuevo Herald y su compañía matriz, McClatchy, Álvarez declaró que el gobierno de Colombia tenía conocimiento sobre la conspiración antes de que la incursión, bautizada como Operación Gedeón, comenzara en mayo.

Escuadra de soldados venezolanos que participaron en la operación Gedeón
Escuadra de soldados venezolanos que participaron en la operación Gedeón Operación Gedeón

En esos videos, ella también declara haberse reunido con agentes policiales de Estados Unidos por tres horas a mediados de junio, a los que les pidió protección porque temía ser asesinada de ser enviada de regreso a su nativa Venezuela.

“Temo por mi vida porque sé que el gobierno de Venezuela me está buscando en Colombia y en Venezuela”, dijo Álvarez, de 39 años, en uno de los cinco breves videos que grabó a finales de junio en su teléfono celular.

“En Colombia han estado tratando de contactar a amigos (míos) a través de llamadas telefónicas y han sido visitados por policías, policías colombianos, que hacían preguntas raras”, agregó.

Y en la entrevista telefónica, ella dijo que el ministro de Información de Maduro, Jorge Rodríguez, había anunciado que el régimen buscaba su captura y había enviado agentes encubiertos para hacerlo.

Colombia anunció su arresto el 3 de septiembre, un día después de haber sido detenida y cuatro meses después de que la operación Gedeón había fracasado. La embajada de Colombia en Washington no quiso discutir el caso de Álvarez o los detalles de la operación Gedeón. El fiscal colombiano que lleva el caso, Carlos Izquierdo, también declinó comentar.

La imagen que Álvarez proyecta en el vídeo no es la de una peligrosa combatiente alzada en armas. Vestida con una franela negra y con el pelo recogido, Alex (como es conocida en las redes sociales por su segundo nombre, Alexandra), luce delgada, de baja estatura e inofensiva; más como una ejecutiva de marketing que alguien capaz de desestabilizar a dos países.

“En nuestra familia, nosotros creemos firmemente en la inocencia de Yacksy. Sabemos quién es ella, como fue criada y los valores que tiene. Estamos totalmente convencidos de que ella no es una espía, que no trafica armas y que no tiene necesidad de hacer nada de eso”, dijo Kristel Álvarez, su hermana, quien vive en Tampa. “Creo que esta no estaba realmente enterada de lo que estaba detrás de la gente con la que estaba en contacto”.

Enemigo público

La Operación Gedeón pretendía despachar a un pequeño grupo de invasores a Venezuela que debía incitar una rebelión popular contra el régimen de Maduro para instalar al opositor Juan Guaidó como presidente del país. El Herald y McClatchy informaron previamente que al menos dos funcionarios de la administración Trump supuestamente se habían reunido y alentado a los conspiradores, uno de los cuales, Andrew “Drew” Horn, trabajaba en la oficina del vicepresidente Mike Pence.

En ese momento, un portavoz de Pence le dijo al Herald y McClatchy que el vicepresidente no conocía a Horn. Pero una foto de perfil en la cuenta de Instagram del funcionario lo muestra posando en lo que parece ser una fiesta de Navidad con el vicepresidente en 2019.

El Departamento de Estado no ha ofrecido comentarios desde que negó su participación en el fallido golpe de Estado en mayo.

Los videos de Álvarez alegan que existía un entendimiento entre los conspiradores y el gobierno colombiano, que según ella, permitió que las operaciones de planificación se realizaran en su territorio a cambio de una promesa de los insurgentes a ayudar a combatir al grupo guerrillero Ejército de Liberación Nacional (ELN).

Álvarez asegura que Duque y el ex presidente Álvaro Uribe tuvieron conocimiento de una reunión secreta realizada en un hotel Marriott en Bogotá, donde entre otras cosas se discutió la lucha contra el ELN.

“Nos prometieron tres cosas a cambio. Primero prometieron una pista para aterrizar aviones, y un lugar para entrenar, un campamento. Y cruce libre de la frontera entre Colombia y Venezuela”, dijo Álvarez en uno de los videos obtenidos. “A cambio, se acordó a luchar contra el ELN. Lo sé porque fui el traductor entre Jordan Goudreau y Cliver Alcalá”.

Los tres puntos también fueron mencionados en la demanda que Goudreau presentó en la Florida contra Juan José Rendón, el representante de Juan Guaidó, el político que la administración Trump reconoce como el legítimo presidente legítimo de Venezuela.

Un documento de la Dirección Nacional de Inteligencia de Colombia sugiere que la agencia estaba al tanto de las actividades de Álvarez allí, informando a principios de agosto que estaba preocupada por su seguridad o una posible fuga del país ya que esperaba viajar clandestinamente a Panamá.

¿Espía?

En algunos periódicos latinoamericanos, Álvarez ha sido catalogada como una espía venezolana.

“¿Quién es Alex, la multifacética espía en Venezuela”, tituló el diario La Nación en un artículo sobre ella publicado el 8 de octubre. La publicación argentina, al igual que varios medios en Colombia, atribuyeron la información a fuentes de inteligencia del país andino.

Álvarez se describió a sí misma en la entrevista como una mujer religiosa que pensaba que estaba ayudando en los esfuerzos humanitarios en Venezuela y que luego cooperó plenamente con las autoridades colombianas durante dos meses antes de ser arrestada, hecho que ella describió como una total sorpresa.

“Habíamos acordado reunirnos porque yo ya tenía más de un mes trabajando con ellos”, dijo al relatar que ella también se había reunido con el FBI mientras se encontraba escondida en Colombia y que había compartido la misma información con la agencia colombiana de inteligencia.

“No estaba entonces tan asustada porque pensé que ellos (en Colombia) me protegerían porque yo les estuve pidiendo protección”, dijo.

Perfiles sobre Álvarez publicados por los medios latinoamericanos muestran que ella estudió en España, que trabajó brevemente como una modelo de vestidos de novia confeccionados y que trabajó en marketing.

Su nombre aparece en las escrituras de un modesto apartamento en Tampa, donde su padre y otros familiares viven, y los registros también muestran que ella se unió a varias compañías multinacionales en Venezuela antes de pasar a trabajar en Venoco, la compañía de lubricantes que hacía negocios con la estatal Petróleos de Venezuela y pertenecía al controversial Franklin Durán.

El empresario venezolano, quien no pudo ser contactado para este artículo, es una figura conocida en Venezuela. Durán fue condenado a prisión en el Sur de la Florida en 2008, tras verse vinculado al sonado caso de “El Maletín”, en el que un pequeño grupo de venezolanos fueron enjuiciados por llevar una maleta llena de dinero que había sido enviada por el fallecido presidente Hugo Chávez al presidente de Argentina.

Alex aparece dentro del contenido del celular de Goudreau obtenido en exclusiva por McClatcy. El teléfono muestra cientos de mensajes de texto intercambiados entre el ex boina verde y Álvarez que sugieren que ella colaboró con los organizadores de la operación, ayudándoles a llevar suministros y trasladar nuevos reclutas hasta los campos de entrenamiento en Colombia.

Infiltrada por los servicios de inteligencia del régimen, la Operación Gedeón terminó en desastre. Seis insurgentes fueron ejecutados a sangre fría por agentes de Maduro pocas horas después de desembarcar en la costa venezolana, y otros 49 insurgentes fueron capturados, incluyendo a los dos estadounidenses Luke Denman y Airan Berry.

Anuncio presidencial

El caso judicial contra Álvarez es distinto al manejo político del mismo. El juicio se basa en la supuesta importación ilegal de una pequeña cantidad de armas y equipos militares a Colombia, un país acostumbrado a incautaciones mucho mayores dadas sus cinco décadas de conflicto armado.

El arresto de Álvarez fue anunciado por el propio presidente Iván Duque Márquez, quien dijo a principios de septiembre que había sido detenida junto a otros “criminales” que intentaban realizar operativos de desestabilización dentro de Colombia.

“Se trataba de personas que venían de Venezuela y supuestamente fueron financiadas y promovidas por el régimen dictatorial de Nicolás Maduro”, dijo Duque en una conferencia de prensa celebrada en ese momento, pareciendo sugerir que ella era una agente de Maduro.

La captura se produjo luego de que una investigación realizada con la ayuda del Departamento de Seguridad Nacional y del FBI estableciera que los venezolanos estaban planeando “en Colombia acciones desestabilizadoras dentro de nuestro territorio que buscaban deslegitimar las instituciones del estado colombiano”, agregó el director de la Policía Nacional, Óscar Atehortúa en la misma conferencia de prensa.

Álvarez trabajó en Barranquilla, donde también se encontraba Cliver Alcalá, un ex general de división venezolano exiliado y uno de los planificadores de la Operación Gedeón. El militar venezolano, sin embargo, se entregó a las autoridades colombianas el 27 de marzo, unas cinco semanas antes de que la incursión comenzara a principios de mayo. Alcalá fue extraditado rápidamente a Estados Unidos en relación a una acusación sellada presentada en su contra en el Distrito Sur de Nueva York. Su paradero actual sigue siendo un misterio.

La DEA remitió las llamadas de consulta realizadas para este artículo al Departamento de Justicia, que tampoco quiso contestar. Alcalá no aparece en la base de datos de reclusos de la Agencia Federal de Prisiones, y el organismo tampoco respondió a múltiples pedidos de información.

Alcalá no es el único implicado en el caso de Nueva York. En la acusación presentada el 5 de marzo también aparecen los nombres del propio Maduro y el del número dos del chavismo, Diosdado Cabello, quienes son acusados de ser parte de una camarilla de funcionarios gubernamentales involucrados en el Cartel de los Soles, organización que controla el tráfico de droga en Venezuela.

La acusación formal alega específicamente que Alcalá tuvo la tarea inicial de coordinar las actividades de narcotráfico en Venezuela de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), un grupo guerrillero considerado por Washington de ser una organización terrorista que durante décadas se financió con el tráfico de drogas.

El ex jefe de espías venezolano Hugo Carvajal también es mencionado en la acusación. El general venezolano, que había sido detenido en España bajo pedido de extradición de Estados Unidos, desapareció a fines de 2019.

Relaciones peligrosas

El trabajo de Álvarez la puso en contacto con varios de los protagonistas de esta compleja historia. Era empleada de Durán, quien reconoció ser un amigo cercano de Alcalá que ayudaba económicamente al general retirado.

En una entrevista con el Washington Post, el empresario venezolano dijo que en un momento le dio al general retirado $5,000. “Estaba tratando de ayudar a un amigo que no tenía dinero en efectivo”, dijo. “Cuando lo vi, cada dos o tres meses, le di algo, para su esposa e hijo”.

Durán incluso le pidió a Yacsy que ayudara a Alcalá con algunos trámites, confirmaron las fuentes.

“Franklin es un viejo amigo de Alcalá desde hace muchos años y en ocasiones le pedía a Yacsy que pagara las facturas de servicios públicos o el mercado en Colombia” con fondos depositados por Franklin”, dijo una persona cercana a Álvarez que habló bajo condición de anonimato por temor a represalias.

Álvarez también ayudó a Alcalá en otras diligencias y es posible que le pidieran que se desempeñara como traductora general al reunirse con Goudreau, dijeron dos fuentes. Informes de prensa publicados en Colombia reportaron que en los campos de entrenamiento a veces la llamaban la sobrina de Alcalá.

Álvarez, quien ayudó a operar la empresa de Venoco en Barranquilla, también había incorporado una sucursal para la firma de Goudreau, Silvercorp USA, en Colombia, muestran documentos y mensajes de texto obtenidos en del teléfono celular de Goudreau.

This screen shot of communications found on the phone of Jordan Goudreau, a former U.S. special forces soldier who helped lead a botched coup in Venezuela, shows his translator Yacsy Álvarez inviting him to a popular Miami restaurant Versailles. The Venezuelan-born Álvarez faces prosecution in Colombia, her family in Florida says she is innocent.
This screen shot of communications found on the phone of Jordan Goudreau, a former U.S. special forces soldier who helped lead a botched coup in Venezuela, shows his translator Yacsy Álvarez inviting him to a popular Miami restaurant Versailles. The Venezuelan-born Álvarez faces prosecution in Colombia, her family in Florida says she is innocent.

El celular también muestra su participación en la coordinación de vuelos de suministros ⁠ —que incluían chalecos, placas de acero, kits de herramientas, uniformes y cascos ⁠— entre los aeropuertos de Opa-locka y los campos de entrenamiento colombianos, y acompañando a algunos de los hombres a los campos después de aterrizar en Colombia.

“De una manera [sic] u otra, cambiamos el mundo”, escribió Álvarez a Goudreau en un mensaje de texto del 6 de febrero, uno de sus últimos recados que se encuentran en el teléfono del ex boina verde.

Monika Leal del Miami Herald contribuyó con este artículo.

Esta historia fue publicada originalmente el 14 de diciembre de 2020, 7:35 a. m. with the headline "¿Terrorista, espía o humanista? Esta es la misteriosa mujer del complot contra Maduro."

Antonio Maria Delgado
el Nuevo Herald
Galardonado periodista con más de 30 años de experiencia, especializado en la cobertura de temas sobre Venezuela. Amante de la historia y la literatura.
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