Venezuela

EEUU vincula a misteriosa mujer de Operación Gedeón con tráfico de armas

El Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos advirtió en varias ocasiones a la policía colombiana que una residente de Florida involucrada en el fallido golpe de estado del año pasado contra el régimen de Nicolás Maduro podría ser parte de una red internacional de contrabando de armas.

En una carta fechada el 1 de junio del año pasado, la división de Investigaciones de Seguridad Nacional advirtió a la agencia de policía de aduanas de Colombia que había estado rastreando llamadas a un teléfono celular desde el código de área 305, que estaba registrado bajo el nombre de Yacsy Álvarez Mirabal.

Ella es la ciudadana venezolana dueña de una casa en Tampa que frecuentaba Miami y que fue arrestada en septiembre pasado en relación con una incautación de armas destinadas a militares venezolanos insurgentes que se entrenaban en Colombia para derrocar al régimen de Nicolás Maduro, bajo la fracasada Operación Gedeón.

La carta de Julio Magallan, agregado adjunto de Investigaciones de Seguridad Nacional en la Embajada de Estados Unidos en Bogotá, alertaba sobre una red de tráfico de armas bajo investigación que enviaba armamento desde Estados Unidos y Europa hacia Colombia.

La misiva enviada a funcionarios colombianos advertía que “posibles integrantes de la mencionada organización criminal están realizando actividades de coordinación con fines delictivos” a través del teléfono celular “utilizado por alias Alex, alias Yacsy Álvarez”.

Magallan también había enviado cartas a la misma agencia el 25 de mayo y 10 de junio, alertando sobre dos teléfonos celulares colombianos presuntamente utilizados por Álvarez.

Documentos en la corte

Las cartas aparecen entre los documentos introducidos ante la corte. Un fiscal federal allí presentó el jueves pruebas formales contra Álvarez, quien fue arrestada en septiembre y se encuentra detenida por bajo cargos de tráfico de armas.

En más de 1,000 páginas del expediente judicial, que incluye transcripciones, los fiscales alegan que Álvarez organizó la entrega de 26 rifles de asalto que no habían sido importados con documentación, junto con equipo de militar, incluyendo cascos y equipos de visión nocturna.

El caso contra Álvarez, conocida bajo el alias de Alex, fue preparado en parte con testimonios del chofer Jorge Molinares, quien alega estuvo transportando las armas sin saberlo a una zona de Colombia fronteriza con Venezuela, donde los militares insurgentes estaban preparándose para el golpe de estado.

Molinares testificó que él recibió un pago de 400,000 pesos, cerca de $110, para transportar varias maletas desde la ciudad de Barranquilla hasta la localidad de Riohacha. Cuando fue detenido por la policía cuando estaba en camino, Molinares llamó a Álvarez a través de la aplicación de WhatsApp, conectada a un número de celular de Miami, para advertirle que agentes habían encontrado armas dentro de las maletas, resaltan los documentos de la fiscalía.

Molinares testificó que Álvarez le dijo que ofreciera tres millones de pesos a la policía, cerca de $825, para resolver el problema y luego bloqueó sus llamadas. El oficial que detuvo a Molinares dijo que Álvarez le ofreció a él y al chofer tres millones de pesos por cabeza.

Las acusaciones incrementa el misterio que rodea a Álvarez, de 40 años, quien dice haber sido la traductora del ex mayor general venezolano Cliver Alcalá y del ex boina verde Jordan Goudrau, cuya compañía de seguridad con sede en Florida entrenó a los ex militares venezolanos.

Según los documentos judiciales, la acusada tenía 11 tarjetas bancarias, tarjetas de identificación de Colombia, Venezuela y España y casi $10,000 en efectivo.

El abogado de Álvarez, Alejandro Carranza, dijo al Miami Herald que comentaría en otra oportunidad sobre las acusaciones y las pruebas proporcionadas por la Fiscalía de Colombia, pero previamente había cuestionado el procesamiento de otro de los presuntos integrantes del complot, Jimmy Montesinos, quien fue detenido y puesto en libertad en dos oportunidades.

Carranza dijo que Montesinos había sido sorprendido portando más de 30 teléfonos celulares y otros equipos que, admitió, estaban destinados a ser utilizados por los insurgentes militares venezolanos antes de que se lanzara el intento de golpe de estado. Carranza dijo que la detención de Montesinos es parte de una serie de evidencias de que el gobierno colombiano tenía conocimiento previo del complot.

En una entrevista exclusiva realizada desde la cárcel a finales del año pasado con el Miami Herald y el Nuevo Herald, Álvarez proclamó su inocencia y dijo que era víctima de un intento por convertirla en un chivo expiatorio por parte de unas autoridades colombianas que estaban avergonzadas por haber permitido que el fallido golpe Estado fuese lanzado desde su país.

Agregó que ella participó en reuniones de planificación sobre las que funcionarios colombianos tenían información que estaban siendo sostenidas y su abogado sostiene que ella cooperó con el FBI y las autoridades colombianas antes de ser arrestada.

Negando alegación de que ella participó directamente en la coordinación del golpe, Álvarez insiste en que ella era solo una traductora de Alcalá y de Goudreau, cuya empresa de Florida Silvercorp USA estaba a cargo de entrenar a los golpistas.

A principios del año pasado, el Departamento de Estado de Estados Unidos ofreció una recompensa de $10 millones por la captura de Alcalá, alegando que era parte de una red de tráfico de drogas del gobierno venezolano. El militar se rindió en marzo de 2020 en Barranquilla y fue extraditado rápidamente. A principios de este año, durante los procedimientos judiciales de Estados Unidos, los fiscales que llevan el caso dijeron que el militar enfrenta otra investigación en Estados Unidos sin dar más detalles.

Alcalá se entregó poco después de brindar una entrevista de radio en la que dijo que las armas incautadas en lo que ahora es la acusación de Álvarez fueron obra suya, obtenidas en nombre del pueblo venezolano que buscaba la liberación del régimen de Maduro.

A pesar de la extradición de Alcalá, el esfuerzo golpista continuó y culminó en mayo con la incursión que desembocó en la localidad costera venezolana de Macuto, donde los integrantes de la primera ola de invasión fueron masacrados.

Gourdreau fue la figura central de una investigación realizada conjuntamente por el Miami Herald, el Nuevo Herald y McClatchy que detalló cómo se produjo el golpe con el conocimiento de algunas personas vinculadas a la administración Trump.

El fracaso de la operación

Sobrevivientes del fallido golpe de estado atribuyen el fracaso de la operación a delaciones internas. En la operación murieron al menos seis combatientes y condujo al arresto de decenas de combatientes, incluyendo a los estadounidenses empleados de Silvercorp Luke Denman y Airan Berry.

Poco después del fallido golpe de estado de mayo de 2020, el FBI allanó un apartamento de Florida donde se escondía Goudreau y se apoderó de dinero en efectivo. El dinero fue posteriormente devuelto y Goudreau, un soldado condecorado que realizó múltiples giras de servicio por Afganistán, no ha sido acusado en Estados Unidos en relación con la venta de armas en Colombia o el intento de golpe de Estado.

Goudreau presentó una demanda en el sur de Florida a fines del año pasado contra Juan José Rendón, un consultor político alineado con el legislador venezolano Juan Guaidó, a quien la administración Trump en enero de 2019 comenzó a llamar el presidente legítimo de Venezuela.

El consultor de seguridad alega que no se le ha pagado por sus esfuerzos en la formación de los aspirantes a libertadores. Un contrato presentado como prueba en la demanda mostró que Guaidó tenía una cláusula que le permitía desautorizar el esfuerzo si fracasaba.

Los estadounidenses capturados que trabajaban para Goudreau fueron condenados a 20 años en una prisión venezolana el verano pasado. El ex gobernador demócrata de Nuevo México, Bill Richardson, continúa negociando en nombre de sus familias para su liberación.

La nueva administración de Biden hasta ahora ha dicho muy poco sobre Guaidó, Venezuela o los estadounidenses capturados.

Esta historia fue publicada originalmente el 22 de abril de 2021, 2:40 p. m. with the headline "EEUU vincula a misteriosa mujer de Operación Gedeón con tráfico de armas."

Antonio Maria Delgado
el Nuevo Herald
Galardonado periodista con más de 30 años de experiencia, especializado en la cobertura de temas sobre Venezuela. Amante de la historia y la literatura.
Kevin G. Hall
McClatchy DC
Investigative reporter Kevin G. Hall shared the 2017 Pulitzer Prize for the Panama Papers. He was a 2010 Pulitzer finalist for reporting on the U.S. financial crisis and won the 2004 Sigma Delta Chi for best foreign correspondence for his series on modern-day slavery in Brazil. He is past president of the Society for Advancing Business Editing and Writing. Apoye mi trabajo con una subscripción digital
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