Venezuela

EEUU intercambia venezolanos detenidos en El Salvador por presos políticos en acuerdo con Maduro

Una fotografía difundida por la Presidencia de Venezuela muestra al mandatario venezolano Nicolás Maduro (derecha) hablando con el enviado especial del presidente estadounidense Donald Trump, Richard Grenell, en el Palacio Presidencial de Miraflores en Caracas el 31 de enero de 2025.
Una fotografía difundida por la Presidencia de Venezuela muestra al mandatario venezolano Nicolás Maduro (derecha) hablando con el enviado especial del presidente estadounidense Donald Trump, Richard Grenell, en el Palacio Presidencial de Miraflores en Caracas el 31 de enero de 2025. Presidencia de Venezuela

En una maniobra diplomática dramática, Estados Unidos y Venezuela han completado un intercambio de prisioneros que el régimen de Nicolás Maduro espera que fomente un acercamiento tras años de tensiones políticas entre ambas naciones.

El acuerdo, detallado por múltiples fuentes familiarizadas con las negociaciones que hablaron bajo condición de anonimato, fue confirmado el viernes por un alto funcionario del gobierno de Trump.

El trato, negociado discretamente durante varias semanas, involucró la liberación de unos 250 detenidos venezolanos recluidos en El Salvador, decenas de presos políticos, y entre nueve y diez ciudadanos estadounidenses o residentes legales encarcelados en Venezuela, según las fuentes.

Aunque la operación se desarrolló a puerta cerrada, las fuentes afirman que el intercambio fue aprobado en los más altos niveles de ambos gobiernos.

Motivaciones políticas y económicas detrás del intercambio

Para Estados Unidos, la misión era clara: repatriar a ciudadanos estadounidenses que habían estado detenidos en centros penitenciarios venezolanos, algunos por cargos ampliamente considerados dudosos o con motivaciones políticas. Para el gobierno de Nicolás Maduro, el acuerdo ofrecía no solo el regreso de ciudadanos venezolanos detenidos en el Salvador, sino también una posible apertura para normalizar los lazos económicos, especialmente en el crucial sector petrolero.

Una fuente cercana a las conversaciones lo describió como “una jugada de ajedrez geopolítica” más que un acto puramente humanitario.

Confirmando la noticia sobre el intercambio de prisioneros, el Secretario de Estado Marco Rubio elogió el liderazgo de Trump y la ayuda del presidente salvadoreño Nayib Bukele en lograr concretar el acuerdo.

“Gracias al liderazgo del presidente @POTUS, diez estadounidenses que estaban detenidos en Venezuela están en camino hacia la libertad.”, dijo Rubio en su centa de X. “Quiero agradecer a mi equipo del @StateDep y especialmente al presidente @nayibbukele por ayudar a asegurar un acuerdo para la liberación de todos nuestros detenidos estadounidenses, además de la liberación de presos políticos venezolanos.”

Las personas involucradas afirmaron que el intercambio, resultado final de negociaciones prolongadas, se concretó en el último momento.

Incluso mientras se preparaban los aviones y se finalizaban las listas de pasajeros, la operación estuvo a punto de fracasar en el último momento —por un solo hombre. Un ciudadano uruguayo con residencia en Estados Unidos se convirtió en un punto de fricción. Diosdado Cabello, una de las figuras políticas más poderosas de Venezuela y un miembro de línea dura del régimen, supuestamente expresó su preocupación de que el hombre fuera un agente de la CIA o un mercenario.

“Diosdado estaba empeñado en excluirlo del acuerdo”, dijo una fuente al Miami Herald.

El estancamiento se resolvió mediante un compromiso diplomático. En lugar de ser repatriado con los demás detenidos, el uruguayo fue redirigido a la embajada de Uruguay en Caracas, donde permanece bajo protección consular.

Ese acuerdo eliminó el último obstáculo, y los vuelos que transportaban a los prisioneros estadounidenses liberados despegaron poco después. Como es habitual en operaciones sensibles, las familias solo fueron notificadas una vez que los aviones estaban en el aire.

Se esperaba que el avión con los deportados venezolanos llegara a Caracas desde El Salvador la tarde del viernes.

Venezolanos fueron enviados a prisión de máxima seguridad en El Salvador

Invocando la Ley de Enemigos Extranjeros de 1798, la administración Trump deportó al grupo de venezolanos en marzo, acusándolos de ser criminales o miembros de la banda criminal Tren de Aragua. Fueron enviados a El Salvador y encarcelados en la prisión de máxima seguridad CECOT.

Pero la transferencia fue duramente criticada por organizaciones de derechos humanos, que denunciaron que los venezolanos fueron acusados de pertenecer a una banda criminal y trasladados a una prisión de máxima seguridad en un tercer país sin la oportunidad de impugnar los cargos ante un tribunal.

El viernes, mientras esperaban la llegada del avión que transportaba a los 252 venezolanos al aeropuerto internacional de Maiquetía en Caracas, el régimen venezolano emitió un comunicado elogiando el acuerdo, mientras afirmaba que este tuvo un costo elevado para el país.

“Venezuela ha pagado un alto precio para obtener la libertad de estos compatriotas mediante un intercambio con las autoridades de los Estados Unidos de América, que involucró a un grupo de ciudadanos estadounidenses que estaban bajo la jurisdicción de la justicia venezolana por su probada participación en graves delitos contra la paz, la independencia y la seguridad de la Nación”, declaró el comunicado.

“El Presidente de la República, Nicolás Maduro Moros, siempre comprometido con la protección de la vida y la integridad de estos venezolanos sometidos a severas violaciones de derechos humanos, no dudó en realizar este intercambio y así rescatar a estos migrantes venezolanos que habían sido secuestrados en El Salvador debido a las acciones de los sectores más extremistas de la derecha venezolana”, agregó.

La magnitud del intercambio y el nivel de coordinación involucrado han llevado a observadores a creer que esto podría ser más que un gesto aislado, una teoría que genera muchas esperanzas dentro del régimen.

Pero en una llamada con periodistas, un alto funcionario del gobierno de Trump afirmó que todas las negociaciones que llevaron a la liberación de los estadounidenses en Venezuela y de los venezolanos detenidos en El Salvador fueron exclusivamente por motivos humanitarios.

“La conversación y la operación que tuvo lugar hoy fueron específicamente con base humanitaria por parte del gobierno salvadoreño, y fue simplemente una oportunidad para que Estados Unidos recuperara a nuestros rehenes capturados en Venezuela, y afortunadamente ahora hay más presos políticos venezolanos que han sido liberados”, dijo el funcionario. “Esto no tuvo nada que ver con sanciones, ni se discutieron sanciones en ningún momento.”

Chevron, sanciones y las reservas petroleras venezolanas

Poderosos defensores de la industria petrolera y figuras conservadoras han estado presionando para normalizar las relaciones con Venezuela, incluida la activista Laura Loomer, quien ha defendido públicamente el levantamiento de sanciones al sector energético venezolano.

En redes sociales, Loomer —lo suficientemente cercana al expresidente como para recibir una invitación al Despacho Oval en abril—afirmó recientemente que Trump había accedido previamente a extender la licencia de Chevron, un movimiento que atribuyó al enviado especial de la administración, Richard Grenell. Pero dijo que la resistencia interna, particularmente de legisladores cubanoamericanos y altos funcionarios del Departamento de Estado como Mauricio Claver-Carone, había bloqueado el acuerdo.

“Algunos funcionarios están dejando que sus prejuicios personales nublen su juicio sobre lo que es mejor para la independencia energética de Estados Unidos”, escribió Loomer en X, argumentando que no renovar la licencia de Chevron entregaría los vastos recursos de Venezuela a rivales geopolíticos como China.

“Venezuela posee las mayores reservas probadas de petróleo del mundo —más de 300 mil millones de barriles— además de enormes depósitos de oro, coltán, bauxita, diamantes y níquel”, añadió. “¿Por qué querríamos que China se beneficie de esos recursos en lugar de Estados Unidos? Es una locura.”

Hablando sobre los beneficios del acuerdo alcanzado, una de las fuentes dijo que permitir que empresas estadounidenses como Chevron operen en Venezuela no significaría necesariamente ceder ante Maduro. Estados Unidos puede continuar “manteniendo una presión significativa sobre Maduro”, señaló, agregando que las sanciones personales vigentes contra funcionarios del régimen, así como las acusaciones selladas contra altos cargos, todavía permitirían a Washington mantener su influencia.

Para la administración Trump, asegurar el regreso de ciudadanos estadounidenses detenidos representa un logro humanitario notable. Para Maduro, el intercambio puede ofrecer una pizca de legitimidad internacional y un posible salvavidas económico en tiempos de sanciones continuas y aislamiento diplomático.

Queda por ver si esa visión se materializa. Pero el impulso está creciendo. Detrás de escena, se están llevando a cabo conversaciones sobre la reapertura de embajadas, la reemisión de licencias petroleras y el levantamiento gradual de sanciones —pasos que podrían concretarse si Venezuela demuestra avances significativos en reformas democráticas.

“Esto podría conducir a algo”, dijo una fuente. “Tal vez no de inmediato, pero eventualmente. Hay una oportunidad para el cambio.

Esta historia fue publicada originalmente el 18 de julio de 2025, 4:52 p. m..

Antonio Maria Delgado
el Nuevo Herald
Galardonado periodista con más de 30 años de experiencia, especializado en la cobertura de temas sobre Venezuela. Amante de la historia y la literatura.
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