Venezuela

En medio de las tensiones con Caracas, EEUU ha estado deportando a venezolanos a México

Omar Vergara Flores y su esposa, Jennyfer Carrillo, posan frente al Capitolio del estado de Texas en Austin. Vergara Flores, arquitecto venezolano, fue detenido por las autoridades de inmigración en junio y deportado a México en Navidad
Omar Vergara Flores y su esposa, Jennyfer Carrillo, posan frente al Capitolio del estado de Texas en Austin. Vergara Flores, arquitecto venezolano, fue detenido por las autoridades de inmigración en junio y deportado a México en Navidad

En medio de la escalada de tensiones entre Estados Unidos y Venezuela que culminaron con la captura de Nicolás Maduro, la administración Trump ha estado enviando inmigrantes venezolanos a México al menos desde diciembre.

El Miami Herald habló con inmigrantes venezolanos, entre ellos una madre soltera con dos hijos pequeños y un hombre que había huido de las autoridades venezolanas y luego de un grupo guerrillero en Colombia, así como con sus familiares. Ellos aseguran que fueron retenidos en centros de detención en Texas antes de ser entregados a las autoridades mexicanas. Posteriormente, el gobierno mexicano los trasladó en autobús a la ciudad sureña de Villahermosa, donde la violencia y el crimen organizado se han intensificado en los últimos años, así como al municipio de Palenque, en el estado de Chiapas, cerca de la frontera con Guatemala.

“Una vez que entré en detención migratoria, lo perdí todo”, dijo Omar Vergara Flores, un hombre de 36 años que acababa de comprar una casa en Austin con su esposa y planeaba adquirir una franquicia de construcción.

Un administrador de un albergue en Villahermosa, capital del estado de Tabasco, dijo al Herald que su centro ha recibido a varios hombres, mujeres y niños venezolanos deportados desde Estados Unidos desde que Caracas anunció el 12 de diciembre que Washington había suspendido unilateralmente los vuelos de deportación a Venezuela.

Las deportaciones de Estados Unidos a Venezuela están fuertemente influenciadas por las relaciones políticas entre ambos países. El último vuelo estadounidense con inmigrantes enviados a Venezuela salió el 10 de diciembre, según Human Rights First, una organización que monitorea y analiza las deportaciones, aunque Estados Unidos no ha anunciado públicamente la suspensión.

Caracas ya había dejado de aceptar vuelos en marzo de 2025, después de que EEUU revocara la licencia de Chevron para extraer petróleo en Venezuela, y nuevamente más adelante ese año debido a actividades militares estadounidenses en el Caribe.

Las deportaciones de venezolanos hacia México parecen formar parte de la expansión agresiva de la administración Trump de las deportaciones de inmigrantes a países que no son los suyos, tras acuerdos del gobierno con varios países. Venezolanos deportados y detenidos, así como sus familiares, dijeron que agentes migratorios les ofrecieron enviarlos a países como Honduras, Colombia, Nicaragua y Ecuador, así como a Uganda, una nación de África oriental sin vínculos lingüísticos o culturales con Venezuela.

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El Departamento de Seguridad Nacional no respondió a preguntas sobre cuántos venezolanos ha enviado a México este año ni bajo qué acuerdo. Altos funcionarios de inmigración en México tampoco respondieron a las consultas del Herald sobre cuántos venezolanos han sido enviados al sur o si podrán trasladarse a la capital mexicana para acceder a servicios consulares y por qué están siendo transportados a estados del sur con una fuerte presencia del crimen organizado.

La Oficina de Derechos Humanos del Instituto Nacional de Migración remitió al Herald a su departamento de comunicación.

En un correo electrónico obtenido por el Herald, un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) informó a familiares de Vergara Flores que había sido enviado a México el 25 de diciembre porque “todos los vuelos a Venezuela están suspendidos hasta nuevo aviso”. La fecha del mensaje coincidió con el aumento de la presencia militar estadounidense en el Caribe que culminó con la captura de Maduro en Caracas el sábado.

“El punto de quiebre para nosotros fue cuando solicitamos fianza [en la corte de inmigración] y nos la negaron, mientras que a presuntos violadores y asesinos [en el sistema penal] sí se les concede”, dijo Vergara Flores. Su esposa, Jennyfer Carrillo, agregó: “Para ellos no significamos nada”.

Vulnerabilidad en México

July Rodríguez, fundadora de una organización que apoya a inmigrantes venezolanos en México, ha documentado al menos dos oleadas distintas de venezolanos deportados desde EEUU desde que el presidente Donald Trump regresó a la Casa Blanca. La primera ocurrió en marzo, cuando Maduro bloqueó temporalmente los vuelos de deportación y la administración Trump envió a más de 200 venezolanos acusados de pertenecer a pandillas a una prisión de alta notoriedad en El Salvador. En diciembre, defensores de derechos humanos presenciaron otra ronda de deportaciones hacia México.

Las autoridades mexicanas dejaron de enviar a los inmigrantes deportados a Tapachula, una ciudad del suroeste, “porque el crimen organizado tomó descaradamente el control del estado de Chiapas, y muchos mexicanos han tenido que huir hacia Guatemala”, dijo Rodríguez al Herald. Sin embargo, Villahermosa, el nuevo destino, ha experimentado un aumento significativo de la violencia en los últimos años.

Dejar a los venezolanos en el sur de México también dificulta la obtención de documentos de identificación para poder salir del país, Venezuela solo tiene un consulado, ubicado en Ciudad de México, a unas 12 horas en autobús. Además, existen menos recursos legales para ayudar a los migrantes deportados a regularizar su estatus en comparación con otras regiones del país.

“El nivel de vulnerabilidad que enfrentan los venezolanos en México es extremadamente grave”, dijo Rodríguez. “No hay una política clara que les permita salir del país. Muchos optan por irse a pie o en autobús a través de Guatemala. Otros arriesgan sus vidas tratando de llegar a Ciudad de México, mientras que algunos permanecen en México sin ningún tipo de apoyo”.

‘Una pesadilla’

Vergara Flores estuvo entre quienes fueron dejados en Villahermosa en plena madrugada. Él tiene una licenciatura en arquitectura y otra en informática. Estaba construyendo una vida estable con su esposa e incluso había comprado una casa tras ingresar a Estados Unidos en 2022 por la frontera con México.

ICE lo detuvo durante una cita rutinaria de control en junio, después de haber asistido sin problemas a seis citas anteriores. Durante la detención, dijo haber perdido peso y cabello debido al estrés, la falta de luz solar y la mala alimentación. Casi siete meses después, el día de Navidad, fue deportado a México junto con decenas de personas más.

La casa recién comprada ahora está en venta

“Vivió solo un mes en la casa”, dijo Carrillo. “Su detención sacudió nuestras vidas y las puso de cabeza. Fue una pesadilla que nunca pensamos vivir. Luchamos hasta el final”.

Vergara Flores había sido beneficiario del Estatus de Protección Temporal (TPS) hasta abril, cuando la administración Trump comenzó sus esfuerzos para retirar la protección contra la deportación a más de 600 mil venezolanos.

Carrillo se dio cuenta de que su esposo sería deportado cuando dejó de aparecer en el sistema que usaba para enviarle dinero mientras estaba detenido. Amigos y familiares de otros detenidos comenzaron a compartir en un grupo de WhatsApp que sus seres queridos estaban siendo enviados a México.

Vergara Flores espera ahora que llegue su pasaporte venezolano para poder salir de México. Sin él, se vería obligado a viajar a pie o en autobús hacia la frontera con Guatemala, una ruta peligrosa donde grupos criminales atacan a los migrantes.

“Tenía miedo”, dijo su esposa. “Yo sigo teniendo miedo por él, pero empezamos a ver la luz”.

Deportaciones en pausa

En el lado estadounidense de la frontera, hay venezolanos esperando sus audiencias judiciales pendientes. Sin embargo, quienes ya firmaron documentos de salida voluntaria o autorizaron su deportación, a menudo tras largas detenciones que, según detenidos, familiares y defensores, han afectado su salud física y mental, no cuentan con esa posibilidad.

Vergara Flores, desesperado por salir de la detención, autorizó su salida voluntaria, creyendo que sería enviado a Venezuela y no a México.

Freddy Villegas, un ingeniero informático de 31 años, es uno de los detenidos que afirman que la administración Trump les ofreció un boleto solo de ida a un tercer país. Huyó de la persecución de grupos paramilitares en Caracas en 2021 e ingresó a Estados Unidos más tarde ese mismo año. Solicitó asilo en agosto de 2022, citando amenazas y temor de regresar a Venezuela. Mientras su caso estaba pendiente, se le otorgó TPS.

El 1 de julio, ICE detuvo a Villegas durante una cita de control. Él continúa luchando por su solicitud de asilo y dijo al Herald que funcionarios de ICE les informaron a venezolanos y cubanos en su centro de detención que sería difícil lograr que sus gobiernos aceptaran su retorno.

“Nos ofrecieron la opción de deportarnos a otros países, como Colombia o México, pero me negué”, dijo Villegas. Afirmó que prefiere permanecer bajo custodia de ICE, aunque su salud se ha visto afectada, antes que ser enviado a un tercer país o regresar a Venezuela, donde teme ser perseguido.

Villegas dijo que ha perdido 22 libras durante su detención y que desarrolló una condición similar al vitíligo, lo que atribuye en parte al confinamiento prolongado y a la falta de acceso a la luz solar. Otros venezolanos, sin embargo, finalmente se cansaron de la situación y aceptaron ser enviados a México.

Persecución por grupos guerrilleros

Los venezolanos deportados a México están definiendo sus próximos pasos, pero la falta de estatus legal o documentación complica el proceso.

Edgar Sosa Rojas, de 47 años, fue deportado sin su pasaporte venezolano, dijo su esposa, María Stella Ferrer, al Herald, lo que ha dificultado su salida de México.

Sosa Rojas huyó por primera vez de la persecución en Venezuela en 2014 y buscó refugio con su familia en Colombia, lugar de origen de su esposa. Pero la seguridad duró poco. Un grupo guerrillero lo secuestró en diciembre de 2023 y posteriormente fue liberado en México, según su esposa.

El Herald revisó denuncias presentadas ante agencias del gobierno colombiano, así como registros del Instituto para las Mujeres en la Migración, una organización mexicana que defiende los derechos de las mujeres migrantes en México y Estados Unidos.

Sosa Rojas solicitó asilo en Estados Unidos en 2024, pero las autoridades lo detuvieron en agosto y lo enviaron a México, donde fue abandonado cerca de la frontera con Guatemala.

Ahora está recorriendo nuevamente la peligrosa ruta por Centroamérica que una vez lo llevó a Estados Unidos, regresando hacia la frontera entre Colombia y Venezuela, dijo su esposa. Ferrer teme que vuelva a ser secuestrado por cárteles en el camino.

“Estados Unidos se suponía que era el país más seguro”, dijo su esposa. “Pero en vez de darle protección, lo deportaron”.

Esta historia fue publicada originalmente el 7 de enero de 2026, 5:06 p. m..

Verónica Egui Brito
el Nuevo Herald
Verónica Egui Brito ha profundizado en temas sociales apremiantes y de derechos humanos. Cubre noticias dentro de la vibrante ciudad de Hialeah y sus alrededores para el Nuevo Herald y el Miami Herald. Se unió al Herald en 2022. Verónica Egui Brito has delved into pressing social, and human rights issues. She covers news within the vibrant city of Hialeah, and its surrounding areas for el Nuevo Herald, and the Miami Herald. Joined the Herald in 2022.
SB
Syra Ortiz Blanes
el Nuevo Herald
Syra Ortiz Blanes covers immigration for the Miami Herald and El Nuevo Herald. Previously, she was the Puerto Rico and Spanish Caribbean reporter for the Heralds through Report for America.
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