Venezuela

Mientras aumenta número de muertos en Venezuela, superviviente relata los días que pasó bajo los escombros

Varias personas buscan entre los escombros de un edificio derrumbado tras los terremotos del 24 de junio, en La Guaira, Venezuela, el sábado 4 de julio de 2026.
Varias personas buscan entre los escombros de un edificio derrumbado tras los terremotos del 24 de junio, en La Guaira, Venezuela, el sábado 4 de julio de 2026. REUTERS

Juan Zapata acababa de cenar en su departamento en un quinto piso, con vista al Caribe, y se disponía a darse una ducha cuando la fuerza de los dos terremotos que sacudieron la costa de Venezuela hace 10 días lo lanzó al otro lado de la habitación.

Pasó dos días y siete horas atrapado entre los escombros, encajado entre dos barras de acero, antes de que rescatistas civiles lo sacaran de allí.

“Justamente cuando me rescataron yo dije: ‘es que estoy en el quinto piso’ y me dicen: ‘no, usted está en el sótano dos. Yo no me imaginaba lo que me había ocurrido”, dijo Zapata, de pie junto a su catre en un hospital de campo del estado La Guaira instalado por la organización de ayuda humanitaria Samaritan’s Purse.

Zapata fue atendido inicialmente en el hospital público de La Guaira, la zona más afectada por los terremotos, y acudió al hospital de campo tras visitar su edificio, Costa Brava, y encontrarlo destruido.

Se está recuperando de varias costillas fracturadas, así como de cortes y rasguños graves. Tiene las pantorrillas vendadas y todavía le duele al respirar.

“Lo material se perdió, pero la salud es lo que Dios me daba”, afirmó.

Zapata no ha podido ponerse en contacto con su hija en Estados Unidos ni con su hermana en Canadá, ya que perdió su teléfono durante el terremoto. Tampoco tiene identificación ni ningún otro documento.

El sábado, el Gobierno elevó la cifra oficial de fallecidos a 2,954 y afirmó que se han movilizado cerca de 30,000 funcionarios, junto con 3,281 rescatistas internacionales, para ayudar a las personas afectadas por los terremotos.

Más de 16,000 personas se han quedado sin hogar, según cifras oficiales. Algunas viven en refugios oficiales y otras en campamentos de tiendas de campaña. El recuento no oficial, pero ampliamente utilizado, de los desaparecidos asciende a algo más de 41,000.

El hospital de campo, parte de la coordinación del Departamento de Estado de Estados Unidos con varios grupos que prestan ayuda en Venezuela, ha atendido hasta ahora a unos 400 pacientes, dijo su director médico, Peter Holz, incluidas intervenciones quirúrgicas, que se prevé alcancen casi 30 para el sábado en la noche.

“Al principio todo, gira en torno a los traumatismos causados por el terremoto; después, tendremos visitas quirúrgicas de seguimiento”, explicó Holz, mientras se encontraba en el interior de la farmacia del hospital, instalada sobre lo que normalmente es un campo de béisbol.

Poco a poco, el equipo de 100 personas de Samaritan’s Purse irá traspasando las operaciones a los médicos locales, ya sea continuando con actividades en el recinto del campo o integrando todo su equipo y suministros en las clínicas locales, donde permanecerán de forma permanente, explicó.

“Se convertirá cada vez más en un centro de salud comunitario”, añadió Holz. “Hay muchas historias tristes, pero también mucha esperanza en medio de todo esto”.

Los equipos de rescate recuperan el cadáver de una víctima en el lugar donde se derrumbó un edificio tras los terremotos del 24 de junio en Los Corales, La Guaira, Venezuela, el sábado 4 de julio de 2026.
Los equipos de rescate recuperan el cadáver de una víctima en el lugar donde se derrumbó un edificio tras los terremotos del 24 de junio en Los Corales, La Guaira, Venezuela, el sábado 4 de julio de 2026. Leonardo Fernandez Viloria REUTERS

COMPROMISO CIVIL

La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, ha rechazado con vehemencia las acusaciones de que su Gobierno reaccionó con demasiada lentitud ante los terremotos, tras varios días de críticas generalizadas a la respuesta oficial.

El sábado, el Gobierno elevó la cifra oficial de fallecidos a 2,954 y afirmó que se han movilizado cerca de 30.000 funcionarios, junto con 3,281 rescatistas internacionales, para ayudar a las personas afectadas por los terremotos.

Según las cifras oficiales, más de 16,000 personas se han quedado sin hogar. Algunas viven en refugios oficiales y otras en campamentos de tiendas de campaña. El recuento no oficial, pero ampliamente utilizado, de los desaparecidos asciende a algo más de 41,000.

Civiles de todo tipo —supervivientes, familiares, paramédicos voluntarios y equipos de rescate extranjeros— han acudido en masa a las zonas afectadas por el desastre desde que los terremotos de magnitud 7.2 y 7.5 sacudieron la región el 24 de junio.

Muchos de los que excavan entre los escombros, junto con las organizaciones internacionales de ayuda, afirman que la respuesta del Gobierno ha sido lenta e ineficaz, con retrasos en la llegada de ayuda como alimentos y suministros médicos, y una falta continua de maquinaria pesada para retirar los escombros durante las operaciones de búsqueda.

En un complejo de viviendas sociales devastado en La Guaira, conocido coloquialmente como Los Cocos, un equipo de civiles dirigido por Alexander Delgado —quien habitualmente es profesor de educación física— seguía intentando rescatar a víctimas el sábado, nueve días después de que Delgado llegara desde el estado Aragua.

Miguel Poleo se unió al equipo para buscar a su hijastra y a su familia. Hasta ahora solo ha localizado a su perro, muerto entre los escombros.

“No creo que ya estén vivos”, dijo, mientras descansaba tras retirar escombros de un túnel.

“La presidenta dijo que llegó gente rápida, pero no es así”, afirmó Poleo. “Hemos recibido ayuda del mismo pueblo”, subrayó.

Aunque hay grupos de soldados ayudando en las labores de rescate, sigue faltando presencia oficial, dijo.

“La policía anda con una pistola, una ametralladora, como si aquí estuviéramos en una guerra”, dijo. “Lo que necesitamos es que vengan a trabajar”, enfatizó.

Tanto Poleo como Delgado afirmaron que se quedarían hasta que se encontraran a todas las víctimas.

Poleo, que trabajaba como mecánico antes del terremoto, quiere darle a su mujer la oportunidad de enterrar a su hija y a sus nietos.

“Necesitamos conseguir los cuerpos”, afirmó.

(Reporte de Alexander Villegas; editado por Jonathan Oatis y Adriana Barrera)

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