Ken Griffin quiere comprar casa histórica de Brickell, la última pieza de toda una manzana
En los últimos años, Ken Griffin ha ido comprando, parcela a parcela, una manzana entera en el barrio de Brickell.
Ahora, el multimillonario fundador y director ejecutivo de Citadel quiere adquirir la última parcela restante: el histórico cottage Jackson, una casa de 121 años de antigüedad, situada en el 190 SE 12th Terrace.
Una sociedad de responsabilidad limitada (LLC) vinculada a Griffin pretende comprar la propiedad a la ciudad de Miami por unos tres millones de dólares. Los comisionados de la ciudad decidirán este jueves si venden este cottage de madera blanca, que actualmente está arrendado a la organización Dade Heritage Trust.
El terreno propiedad de la ciudad donde se alza la casa Jackson es la última pieza de la manzana —que se extiende desde Brickell Bay Drive hasta Brickell Avenue— que aún no pertenece a Griffin. Desde 2022, el magnate ha invertido más de 700 millones de dólares en adquirir varios acres de terreno en el corazón del distrito financiero de Miami.
El elemento central de los planes de Griffin para esta manzana es una torre de oficinas de 54 plantas, valorada en miles de millones de dólares, que albergará la sede mundial de Citadel. Griffin pagó $363 millones por el terreno de 2.5 hectáreas en 2022, coincidiendo con el anuncio del traslado de la sede de la empresa de Chicago a Miami. La torre, ubicada en el 1201 de Brickell Bay Drive, será uno de los edificios más altos de Miami una vez finalizada. Las obras comenzaron a principios de este año.
En 2022, Griffin compró por $286.5 millones la torre de oficinas y el aparcamiento situados en el 1221 de Brickell Avenue, que ocupan gran parte de la manzana. Recientemente, completó la adquisición total del otro edificio importante de la manzana: la torre residencial Solaris. Según se ha informado, Griffin invirtió unos $125 millones en comprar las unidades de este edificio de 138 apartamentos a lo largo de varios años.
Entre los multimillonarios de Miami, Griffin se ha convertido en uno de los mayores defensores de la ciudad. El mes pasado, declaró que estaba “redoblando su apuesta” por Miami y anunció planes revisados para su proyecto urbanístico en Brickell; estos incluyen ahora un edificio residencial de 300 unidades, un aparcamiento y una ampliación del espacio de oficinas en la torre.
La construcción de la torre Solaris, a escasos metros de la casa Jackson hace apenas 20 años, generó controversia entre los defensores del patrimonio histórico y la organización Dade Heritage Trust. No solo eclipsó la propiedad histórica, sino que, en varias ocasiones, la caída de escombros de la obra dañó el tejado y el jardín de la casa.
Aunque modesta, la casa Jackson ha sido reconocida durante mucho tiempo como uno de los edificios más importantes y uno de los últimos que quedan de los inicios de Miami como ciudad. Jackson, el médico pionero que da nombre al Jackson Memorial Hospital, construyó la casa para albergar su consulta médica junto a su residencia —demolida en la década de 1990— en el centro de Miami.
David Millar, portavoz de Citadel, declaró que la empresa mantiene “conversaciones activas con Dade Heritage Trust y la ciudad de Miami sobre un plan de preservación a largo plazo” para la propiedad histórica.
La opinión de los defensores del patrimonio
Christine Rupp, directora ejecutiva de Dade Heritage Trust —la organización sin fines de lucro dedicada a la preservación que restauró, ocupa y mantiene la casa Jackson desde 1978—, afirmó que no podía ofrecer detalles sobre la venta en curso. Sin embargo, subrayó que la casa, situada en su parcela de Brickell desde 1917, se salvará como parte de cualquier acuerdo que se alcance con Griffin.
La noticia del acuerdo confidencial con Griffin sorprendió a otros defensores del patrimonio. Becky Matkov, exdirectora de Dade Heritage Trust durante muchos años, cuestionó por qué no hubo un debate público sobre la propuesta de venta antes de que apareciera en el orden del día de la Comisión Municipal.
La noticia del acuerdo confidencial con Griffin sorprendió a otros defensores del patrimonio. Becky Matkov, ex directora de Dade Heritage Trust durante muchos años, cuestionó por qué no hubo un debate público sobre la propuesta de venta antes de que apareciera en el orden del día de la Comisión Municipal.
Aunque se traslade a otro lugar, señaló Matkov, es poco probable que el edificio cuente con una ubicación tan destacada. Afirmó que sería una pérdida tanto para la ciudad como para Dade Heritage Trust.
“Nos hemos esforzado muchísimo para salvar ese edificio”, comentó Matkov. “Me molesta que estén renunciando a un símbolo de la historia de Miami. Es muy desalentador. Es como tomar la bandera e irse del país. La gente siente mucha curiosidad por ella y por el motivo de su presencia allí, lo que da pie a conversaciones sobre la historia de Miami. Miami está perdiendo su carácter y su integridad”.
No está claro qué papel desempeñará la junta de preservación histórica de la ciudad si la Comisión Municipal vende la propiedad a Griffin. La casa, un edificio histórico protegido, no puede ser modificada, demolida ni trasladada legalmente sin la aprobación de la entidad.
Este acuerdo, negociado con gran discreción, se produce apenas cinco años después de que la organización Dade Heritage Trust lograra frenar los intentos de la ciudad de vender la pequeña propiedad o convertirla en un parque para perros. En su lugar, la organización firmó un contrato de arrendamiento por diez años —aprobado por amplia mayoría por los votantes de Miami en un referéndum— que incluía opciones de renovación.
Si la ciudad aprueba la venta, este sería el segundo acuerdo alcanzado por Griffin para retirar un importante edificio histórico del barrio de Brickell.
El pasado mes de noviembre, Griffin cerró un acuerdo polémico para trasladar la residencia frente a la bahía de William Jennings Bryan —uno de los edificios históricos más significativos de Miami— desde su propiedad privada en Brickell Avenue hasta el cercano Vizcaya Museum and Gardens, de titularidad pública.
Aunque Brickell alberga antiguos y extensos asentamientos y sitios funerarios indígenas, además de ser una de las primeras zonas pobladas de la ciudad moderna, cuenta con relativamente pocos edificios o sitios históricos protegidos.
De los inicios del Miami moderno, aparte de la casa Jackson y la residencia Bryan, quedan pocos edificios. Entre ellos figuran el pabellón original de la escuela Miami High School, la escuela Southside, la estación de bomberos Firehouse 4, la Primera Iglesia Presbiteriana y el Chateau Petit Douy, una mansión de estilo castillo situada en Brickell Avenue que alberga un exclusivo restaurante mexicano.