‘Tenemos que hablar’: la impactante llamada de un hombre acusado de violar a estudiante en Miami
Meses después de que un hombre fuera encarcelado por presuntamente violar a una estudiante de la Florida Memorial University (FMU), este la llamó más de dos docenas de veces desde prisión, violando explícitamente las órdenes de un juez, según informaron las autoridades.
Steven Devon Mason Rivers, de 31 años, enfrenta un nuevo cargo por acoso a la víctima, que se suma a los cargos que ya pesaban sobre él por la presunta violación, robo con violencia y agresión sexual.
Unos cuatro meses después de la violación, según el informe policial, Rivers la llamó desde el Centro Correccional Turner Guilford Knight (TGK) en 26 ocasiones durante un periodo de unas tres semanas:
- 24 de mayo: cinco llamadas
- 27 de mayo: dos llamadas
- 1ro. de junio: tres llamadas
- 3 de junio: dos llamadas
- 5 de junio: dos llamadas
- 13 de junio: doce llamadas
La grabación de la llamada
Ella decidió contestar y grabar una de las llamadas, indica el informe.
Ella respondió: “Hola, ¿quién habla?”.
Rivers contestó: “Tenemos que hablar. ¿Por qué no contestas el teléfono? Ves que te he estado llamando. Soy Steven”.
Ella colgó. La estudiante alertó a la policía el mismo día que recibió las llamadas, y las autoridades dieron seguimiento al caso semanas más tarde.
Les dijo que temía por su vida y pensaba que él podría salir pronto de la cárcel.
“Manifestó que escuchar la voz [de Rivers] le provoca ahora recuerdos traumáticos del delito cometido en su contra”, escribió un agente de policía de Miami Gardens.
Cuando se fijó la fianza inicial para Rivers por el caso de agresión sexual, un juez del Condado Miami-Dade le ordenó mantenerse alejado y no tener contacto alguno con la estudiante ni con la Florida Memorial University.
La mañana del 25 de enero, la estudiante había salido de su residencia universitaria y caminaba para reunirse con unos amigos en la puerta principal de la Florida Memorial University, en Miami Gardens (15800 NW 42 Avenue), según el informe de arresto. Poco antes, Rivers había saltado un muro para entrar en el campus.
Se cruzaron cuando ella lo vio de pie en una parada de autobús y él le silbó. Ella lo ignoró y siguió caminando. Poco después, se dio cuenta de que Rivers la seguía mientras pasaba junto a una cancha de baloncesto del campus. Él pidió usar el teléfono de ella y, ante la negativa, intentó arrebatárselo, tiró su mochila al suelo y la empujó contra una pared. Acto seguido, la violó, según indicaba el informe.
Otros incidentes de Rivers
No es la primera vez que la policía imputa cargos adicionales a Rivers derivados de este caso de violación. Mientras lo trasladaban a la cárcel por el delito original, él “extendió la mano agresivamente” e intentó tocar los glúteos de un detective de la policía de Miami Gardens, pero otro agente lo interceptó.
Rivers respondió: “Buena reacción, pero me importa un carajo”, según consta en una declaración jurada.
El intento fallido de tocamientos derivó en cargos adicionales por tentativa de agresión sexual, agresión a un agente de policía y dos delitos de resistencia a la autoridad sin violencia.
Se le fijó una fianza superior a los $500,000 por los seis cargos. Actualmente permanece recluido en el TKG.