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DeSantis, candidato republicano a gobernador de Florida, se forjó un camino agresivo

Ron DeSantis, nominado republicano a la gobernación de la Florida, presenta a su compañera de boleta, Jeanette Núñez, acompañados del gobernador Rick Scott (derecha) en una actividad en el Ace Cafe en el downtown de Orlando, el 6 de septiembre del 2018.
Ron DeSantis, nominado republicano a la gobernación de la Florida, presenta a su compañera de boleta, Jeanette Núñez, acompañados del gobernador Rick Scott (derecha) en una actividad en el Ace Cafe en el downtown de Orlando, el 6 de septiembre del 2018. TNS

Cuando crecía en la zona de clase media de Dunedin, en el Condado Pinellas, la maestra de primer grado de Ron DeSantis lo colocó en el fondo del aula.

“Era brillante, prestaba mucha atención”, dijo Dee Centinaro, de 69 años y ahora retirada, quien vive en Tampa. “Yo sabía que iba a prestar atención, que iba a hacer lo que le tocaba, que podía confiar en él”.

DeSantis creció en un núcleo familiar de clase trabajadora, estudió en una universidad Ivy League, sirvió en las fuerzas armadas y después en el Congreso, una biografía que el mejor estratega de campaña no hubiera podido mejorar.

“Es una persona joven con un futuro que promete mucho, incluso cosas más importantes que ser gobernador”, dijo Centinaro con una sonrisa.

Pero la campaña de este año por la nominación republicana a la gobernación de la Florida ha revelado que le falta algo, en estos tiempos de populismo: un elemento común.

DeSantis no es una persona naturalmente cálida o el tipo de persona atenta que le encanta mezclarse con los electores o alentar a una multitud. Antiguos colegas en el Capitolio lo recuerdan como un legislador que trabajaba duro pero era distante, quien caminaba por los pasillos con los audífonos puestos, que le impedían interactuar.

Incluso en reuniones con otros políticos que pudieran llegar a apoyarlo, se pone a leer correos electrónicos en su teléfono en medio de la conversación.

Antiguos colegas de trabajo han dicho que su eficiencia y control casi militares son la característica principal de su carácter, cualidades que quizás no lo ayudan a proyectar carisma o a relacionarse con extraños.

Y tiene la naturaleza belicosa que puede enajenar. Horas después de ganar la primaria, salió en televisión y dijo que los floridanos no debían “hechas las cosas a perder” eligiendo a alguien con políticas progresistas extremas como el demócrata Andrew Gillum, el primer afroamericano nominado por uno de los dos partidos mayoritarios a gobernador de la Florida.

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Ron DeSantis, candidato republicano a la gobernación de la Florida , aprovecha una mitin de campaña para participar en una campaña para recoger suministros para los damnificados por el huracán Michael en la zona noroeste de la Florida, el 10 de octubre del 2018, en un centro comercial en Jacksonville, Florida. Bob Self AP

Eso le costó innumerables críticas a la campaña de DeSantis, pero el candidato se negó a disculparse. Su campaña emitió un comunicado que expresaba que la idea de que la afirmación es racista es “absurda”.

Su postura de confrontación, afinada a lo largo de los años como fiscal militar, le resulta positiva en una parte de la campaña. DeSantis muestra más fuerza cuando está a la ofensiva, cuando literalmente señala a personas y hace gestos con las manos, algo que algunos han comparado con el presidente Donald Trump.

“La base republicana está buscando un guerrero”, dijo Alex Patton, estratega político republicano de Gainesville, quien dijo que el estilo de DeSantis encaja bien con esa definición.

Apoyo a Israel

Mucho antes de su campaña a la gobernación, DeSantis se destacó entre los conservadores como representante novato en loa Cámara federal que se presentaba con regularidad en Fox News. DeSantis criticó duramente al presidente Barack Obama y después de la elección de Trump en el 2016 la emprendió contra la investigación del fiscal especial Robert Mueller a la trama rusa.

Su primer debate en la carrera por la gobernación, contra el comisionado de Agricultura, Adam Putnam, fue un punto de viraje en la primaria cuando DeSantis pasó de ser un candidato con pocas probabilidades a liderar la campaña, armado con el apoyo del presidente.

“Cuando Donald Trump trataba de ganar la Florida en el 2016, Adam Putnam no asistió a un sólo acto de campaña con él”, dijo DeSantis.

Si el estilo agresivo de DeSantis afecta su capacidad para pronunciar discursos que inspiren, su esposa, Casey DeSantis, ofrece afabilidad y elocuencia. Algunos la consideran el arma secreta de su campaña.

Casey DeSantis hizo carrera en la televisión, primero como reportera y después como presentadora de un programa matinal en Jacksonville. Ella se siente cómoda frente a grupos de personas y puede contar historias de sus dos hijos pequeños o los humildes comienzos de la primera campaña de su esposo, hace seis años, por un escaño legislativo que representa a los suburbios de Jacksonville. Una de las cosas que mejor recuerda es ir de puerta en puerta en una motoneta eléctrica.

Casey DeSantis dicen que su esposo no pensó siquiera en postularse a un cargo público hasta después de terminar de escribir un libro en el 2001 sobre la política estadounidense. Durante la promoción del libro, la gente le dijo que se postulara a un cargo público, declaró Casey DeSantis al Times/Herald.

“Y en ese momento quedó vacante un escaño legislativo en un lugar muy cerca de donde vivíamos”, contó la mujer.

Otros observan en DeSantis una arista más calculada porque se ha destacado como candidato oscureciendo el discurso político.

Putnam lo criticó constantemente en la primaria de este año por tocar temas no relacionados con la gobernación de la Florida. Pero esas críticas no llegaron a ninguna parte cuando DeSantis siguió enfatizando en temas como trasladar la embajada norteamericana en Israel a Jerusalén y criticar a Hillary Clinton y a la representante federal Maxine Waters.

Esas posturas, especialmente sobre Israel, le ganaron el apoyo de varios grandes donantes republicanos, como Sheldon Adelson, magnate de casinos en Las Vegas, e Isaac Perlmutter, presidente del directorio de Marvel, un grupo que estuvo entre sus primeros donantes y que sigue contribuyendo significativamente. Perlmutter le ha prestado a DeSantis su avión para hacer campaña contra Gillum.

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Andrew Gillum, nominado demócrata a la gobernación de la Florida, participa en una actividad en la Univerrsidad Florida A&M en Tallahassee, Florida. Brendan Farrington AP

DeSantis afirma con regularidad que Gillum, alcalde de Tallahassee es socialista, algo incierto, a la vez que tuitea artículos de la biblia de la derecha alternativa, Breitbart, que alega, entre otras cosas, que Gillum es “el candidato más opuesto a las fuerzas policiales en ser nominado por un partido grande en la historia moderna de la Florida”.

Es algo que ha servido bien a DeSantis. En los últimos seis años, lo han elegido a la Cámara federal, ha sido reelecto dos veces, montó una campaña al senado federal ganó la nominación republicana a la gobernación de la Florida, todo antes de cumplir 40 años el mes pasado.

Ideología estricta

Al preguntársele por qué los electores deben votar por su esposo en noviembre, Casey respondió que “la historia de Ron” debe impresionar a la gente como una señal de su ética de trabajo e integridad, otro recordatorio de hasta donde la campaña se ha basado en su biografía.

Su disciplina le ganó la entrada a la Universidad de Yale, donde estudió Historia y Ciencias Políticas, mientras era capitán del equipo de béisbol, con un promedio de bateo de .336 y un GPA de 3.75.

Pero pronto se fue a estudiar Derecho a la Universidad de Harvard, y de allí se fue a la Marina, donde trabajó como abogado en la Base Naval de Guantánamo y en Irak, donde asesoraba a los militares sobre las leyes que rigen el mano de los prisioneros.

Salió del servicio militar activo en febrero del 2010 y se mantuvo en la reserva como teniente mientras trabajaba en Mayport, cerca de Jacksonville.

Después de estudiar la posibilidad de postularse a la Legislatura de la Florida, finalmente ganó una primaria entre siete candidatos republicanos y se hizo cargo del escaño congresual del sexto distrito de la Florida.

En el Capitolio cultivó rápidamente una imagen de apego a una ideología estricta. Dormía en su oficina, rechazó la pensión y el seguro médico del Congreso y pidió limitar los términos en los cargos congresuales.

DeSantis ayudó a crear el Freedom Caucus, el grupo ultraconservador que forzó el retiro anticipado del entonces presidente de la Cámara, John Boehner, por ser moderado. Conocidos como gente de línea dura que sacó sus políticas del movimiento del Tea Party, el Freedom Caucus llevó al gobierno federal al borde de una interrupción de las operaciones por las órdenes ejecutivas de Obama en materia de inmigración.

DeSantis renunció al Congreso en septiembre, citando la necesidad de concentrarse en la carrera a la gobernación, y dijo que “sería indebido cobrar un salario” mientras aspira a otro cargo.

En la primaria republicana, Ron DeSantis probó a los muchos que dudaban de él que la aprobación del presidente por el partido era más valiosa ante los votantes que casi cualquier otra cosa. Y le ganó fácilmente a Putnam, quien tiene gran experiencia política en el estado y una saludable cuenta bancaria de campaña.

DeSantis ha continuado rompiendo con la visión tradicional de que debe moverse más al centro, pero no ha cambiado de manera significativa sus posturas políticas, cuando las ha expresado.

Cuando presentó sus propuestas sobre educación, el medioambiente y la economía, su campaña dedicó la mayor parte de tiempo a presentar a Gillum como un socialista radical. Por ora parte, los detalles de los planes de la visión de DeSantis sobre otros temas, como los servicios médicos, son pocos.

En DeSantis, muchos electores ven un representante de Trump en la guerra entre el Partido Republicano y el movimiento superprogresista que comienza a ganar fuerza en toda la nación. En un estado con 20 años consecutivos de gobernadores republicanos, DeSantis lidera la batalla en una de las elecciones más competitivas en años en el mayor estado políticamente indeciso del país.

Desde las primeras etapas de la carrera, DeSantis ha disfrutado de su papel de “guerrero” escogido de Trump, pero desde entonces ha comenzado a salir de la sombra del presidente, trabajando para definirse a sí mismo como un veterano de las fuerzas armadas y hombre de principios.

Adam C. Smith, editor político del Times, contribuyó a esta nota.

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