Elecciones

De campaña toda una vida, Gillum está a punto de hacer historia en Florida

Andrew Gillum con su esposa, Jai Gillum, habla a sus partidarios tras ganar la primaria demócrata a la gobernación de la Florida, el 28 de agosto del 2018, en Tallahassee, Florida. Gillum derrotó a la ex representante federal Gwen Graham, hija del ex senador federal Bob Graham, y otros cuatro cantidatos.
Andrew Gillum con su esposa, Jai Gillum, habla a sus partidarios tras ganar la primaria demócrata a la gobernación de la Florida, el 28 de agosto del 2018, en Tallahassee, Florida. Gillum derrotó a la ex representante federal Gwen Graham, hija del ex senador federal Bob Graham, y otros cuatro cantidatos. AP

Andrew Gillum se inclinó sobre un roble caído sobre una calle y le cortó las ramas con una sierra.

El alcalde de la capital de la Florida había pasado las últimas 48 horas llenando bolsas con arena, monitoreando el tiempo y dando una entrevista de televisión tras otra en momentos que un fuerte huracán se acercaba al norte de la Florida. Su carrera por la gobernación de la Florida interrumpida de momento, aquí estaba en la escalofriante atmósfera de Tallahassee después del paso del huracán Michael cortando ramas de árboles, mientras su jefe de despacho, un asistente y un camarógrafo de su campaña observaban.

Gillum estaba trabajando duro, pero ¿estaba en función de alcalde o haciendo política?

“Siempre está conmigo, desafortunadamente”, dijo Gillum sobre el videógrafo de campaña. “No creo que debamos sacar esto en televisión”.

Ya en su tercera década en la difícil arena política de Tallahassee, Gillum lleva una vida de campañas políticas. Era alumno de segundo año cuando marchó hacia el Capitolio, y todavía no se había graduado cuando tomó su primer empleo profesional en una organización nacional liberal. Y cuando no llega todavía a los 40 años, ha dedicado toda su vida adulta a la estrategia política y a crear una red de apoyo en todo el país, todo ello a la vez que crea políticas como comisionado y ahora alcalde de Tallahassee.

La experiencia de Gillum le ha servido bien en su postulación a la gobernación, porque tiene una amplia órbita social que llega a las dos costas (del país, no sólo de la Florida). Esas relaciones lo ayudaron a ganar la primaria demócrata y lo han colocado en posición de poder convertirse en el primer gobernador negro del estado.

Pero en la batalla contra el ex legislador Ron DeSantis, apoyado por Trump, los papeles políticos que Gillum ha jugado durante tanto tiempo han creado una de las campañas más dramáticas en el país. Y cuando se propone hacer historia, no está claro si la maquinaria que creó durante los últimos 20 años colapsará bajo su propio peso o lo impulsará al futuro.

“Él tiene una buena red”, dijo Susan MacManus, profesora de Ciencias Políticas de la Universidad del Sur de la Florida. “Él sabía desde muy temprano adónde tenía que ir para crear multitudes y conseguir publicidad para sus visitas. En la Florida hay 400 ciudades y todo eso le está pagando dividendos ahora”.

Gillum ha seguido recorriendo el estado desde el inicio de su campaña en marzo. Casi todas las actividades de campaña las concluye tomándose fotos con las cámaras de sus partidarios. Muchas veces también responde preguntas difíciles con una sonrisa, dice a los que los rechiflan que también será el gobernador de ellos y su discurso se centra en los problemas de la clase trabajadora.

Andrew Gillum, candidato demócrata a la gobernación de la Florida, se toma una foto con una partidaria en 26 de agosto del 2018 en Fort Lauderdale, Florida.
Andrew Gillum, candidato demócrata a la gobernación de la Florida, se toma una foto con una partidaria en 26 de agosto del 2018 en Fort Lauderdale, Florida. CARL JUSTE cjuste@miamiherald.com

Gillum es el quinto de siete hijos de una conductora de autobuses y un trabajador de la construcción del sur de Miami-Dade, y es el primero de su familia en graduarse de secundaria y de la universidad.

“Algunas de las personas en esta carrera por la gobernación creen que tenemos que postularnos como republicanos para ganar en la Florida”, dijo Gillum en agosto en un mitin con el senador Bernie Sanders. “Nuestros electores van a quedarse en casa si tiene que escoger entre alguien que pretende ser republicano y alguien que es un republicano de verdad”.

Gillum viene diciendo lo mismo desde hace casi 20 años. La diferencia es que ahora hay más personas escuchándolo.

El senador federal Bernie Sanders (izq) y el candidato demócrata a la gobernación de Florida, Andrew Gillum, durante un acto de campaña el 17 de agosto del 2018 en Tampa.
El senador federal Bernie Sanders (izq) y el candidato demócrata a la gobernación de Florida, Andrew Gillum, durante un acto de campaña el 17 de agosto del 2018 en Tampa. Chris O'Meara AP

El trabajo en una organización creada para combatir a la conservadora Moral Majority ayudó a presentar a Gillum a una multitud de pensadores jóvenes con muchas cosas en común. Ya estaba rodeado de una red activa de estudiantes de la Universidad Florida A&M (FAMU) y sus nuevas relaciones lo ayudaron a asombrar a Tallahassee en su primera campaña por la Comisión municipal.

Gillum, quien cuando estudiaba en Miami estaba tan adelantado al resto de su clase que uno de sus maestros estaba convencido de que era hiperactivo, estaba acostumbrado a superar las expectativas. Incluso Mayo Woodward, un asesor financiero quien en el 2013 esperaba reemplazar al ex comisionado municipal John Paul Bailey, quedó asombrado con la forma en que Gillum atraía a multitudes.

John Marks, quien sería elegido ese año como el primer alcalde negro de Tallahassee, piensa que la victoria de Gillum fue incluso más impresionante que la suya. Marks recuerda que una “ola” de electores de última hora colocó a Gillum en la delantera, no muy diferente que lo sucedido en los últimos días de la primaria demócrata a la gobernación.

Así las cosas, para cuando Gillum llegó a la alcaldía de Tallahassee, ya tenía muchas relaciones en la política municipal. Su matrimonio en el 2009 con R. Jai Howard, graduada de FAMU y con quien tiene tres hijos, ha ampliado aún más su círculo.

Pero las muchas relaciones que sirvieron tan bien a Gillum mientras ascendía, se han convertido ahora en su mayor debilidad, en momentos que la campaña se acerca a su fin. Además de calificar de “socialistas” las políticas económicas de Gillum, DeSantis y el Partido Republicano de la Florida han tratado de arrastrarlo vinculándolo con algunos de sus aliados.

Gillum fue criticado cuando, durante la campaña, votó por prorrogar un contrato con el cabildero Ron Book, quien había subcontratado trabajo con Sean Pittman, asesor de la campaña de Gillum y agente de poder en Tallahassee. Y Gillum pagó más de $30,000 en alquiler por su sede de campaña a la asesora Sharon Lettman-Hicks antes de mudar la sede en septiembre. Lettman-Hicks pagó a Gillum $71,000 como asesor de su pequeña firma de relaciones públicas el año pasado después que Gillum dejó su empleo de $130,000 al año en la organización People for the American Way cuando anunció su postulación a la gobernación.

Cuando el diario Tallahassee Democrat informó el año pasado que el FBI tenía agentes encubiertos en Tallahassee para investigar la agencia de desarrollo comunitario municipal, Gillum se apresuró a decir que investigadores federales le habían dicho que no lo estaban investigando a él. Pero los negocios de sus amigos se mencionaron en un citatorio judicial del 2017. Pittman y el ex tesorero voluntario de campaña Adam Corey habían invertido en el Hotel The Edison, que recibió $2.1 millones de la Agencia de Desarrollo Comunitario de Tallahassee, con el apoyo de Gillum y los otros comisionados. Ese mismo año, Gillum aprobó en una votación una inversión de $1.3 millones para modernizar un edificio con el fin de usarlo como una cervecería, un negocio en el que participaba Corey.

Las autoridades federales no han emitido cargo alguno en el caso.

Erwin Jackson, un propietario de negocios de Tallahassee, presentó varias quejas de ética, entre ellas una que alegaba que Gillum infringió leyes de ética al aceptar un viaje con descuento con su esposa a Costa Rica, junto con Pittman y Corey, y ha cuestionado si Gillum viajó indebidamente con Corey y dos empresarios a Manhattan.

Gillum ha mantenido desde el principio que no ha hecho nada indebido y dio a conocer voluntariamente recibos y documentos bancarios de esos viajes en el 2016, aunque eso no fue suficiente para responder a todas las interrogantes sobre quién pagó qué. Pero si mostraron que el viaje de Gillum a Nueva York con Corey comenzó con una escala en Chicago para una reunión con la Open Society Foundation de George Soros, que su campaña justificó se coordinó a través del trabajo de Gillum con la organización People for the American Way. Ese viaje continuó a Manhattan, donde Gillum y Corey estuvieron con dos empresarios que ahora se cree eran agentes encubiertos del FBI.

La televisora WCTV, de Tallahassee, consiguió una foto de ese viaje en que se ve a Gillum y a Corey en un recorrido en barco por la Estatua de la Liberad. Entonces el Partido Republicano de la Florida y la Asociación de Gobernadores Republicanos usaron la imagen en publicidad política contra Gillum, a quien acusaron de “corrupto”. Gillum dice que se equivocó al confiar en Corey, pero se niega a aceptar que el viaje fue algo más que una tarde en una embarcación.

“Me siento profundamente ofendido por los que dicen que esto fue otra cosa”, declaró Gillum a WCTV.

Sonriente y directo, Gillum ha respondido preguntas repetidas veces en la campaña sobre la investigación, y dice que alienta el escrutinio. Si está molesto con la situación, no lo muestra. Pero para Lettman-Hicks y otras personas que conocen a Gillum desde hace muchos años, la impugnación y las asociaciones son exasperantes.

Roussell Newman, una de las estudiantes de FAMU amiga de Gillum, dice que el hombre no le teme a nada porque la presión de ser el primer de su familia en graduarse es “más fuerte que cualquier peso político”. Newman recuerda escuchar a Gillum pronunciar un discurso en la Convención Nacional Demócrata de 2016 y haber pensado: “Dios, él va a dirigir el partido”. Lettman-Hicks, quien es 11 años mayor que Gillum, dijo que mudó a su familia de regreso a Tallahassee específicamente para ser parte de la campaña de alguien en quien cree.

Hasta Alec Baldwin todavía está a su lado, y asistió a una actividad de recaudación de fondos para Gillum en marzo. Y Woodward, quien vive en Alabama pero de vez en cuando se tropieza con Gillum, dice que siguen en contacto”.

“Él ha estado en la política toda su vida, es bueno en eso”, dijo Woodward. “Él sabe cómo es el juego. No lo estoy criticando, sencillamente algunos son mejores que otros”.

Esta historia fue publicada originalmente el 21 de octubre de 2018, 9:00 a. m..

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