Estados Unidos

El odio antisemita mata a 11 personas inocentes en sinagoga de Pittsburgh en pleno rezo

Varias víctimas en un tiroteo en una sinagoga de Pittsburgh

Un tirador ingresó en una sinagoga de Pittsburgh el sábado y abrió fuego, causando al menos ocho muertes y varios heridos, informaron las autoridades.
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Un tirador ingresó en una sinagoga de Pittsburgh el sábado y abrió fuego, causando al menos ocho muertes y varios heridos, informaron las autoridades.

La violencia armada estremeció a Pittsburgh el sábado en la mañana cuando en pleno servicio del Sabbat, un atacante que gritó amenazas antisemitas abrió fuego en una sinagoga, dejando 11 muertos y seis heridos, según fuentes policiales.

La masacre en el día sagrado de los judíos ha sido descrita como el ataque antisemita más mortífero en la historia de Estados Unidos.

El presidente Donald Trump consideró que el tiroteo “definitivamente parece ser un crimen antisemita”.

Los fieles judíos celebraban el brit-milá, ceremonia de circuncisión de un bebé, en el templo Tree of Life o Árbol de la Vida, fundado hace más de 150 años en un vecindario de nutrida población hebrea.

El atacante fue identificado como Robert Bowers, un hombre blanco de 46 años residente de Pittsburgh, cuyas publicaciones online estaban repletas de comentarios antisemitas. Tras un enfrentamiento con las fuerzas del orden, el sujeto se encuentra bajo custodia.

Jonathan Geenblatt, director nacional de la Liga Antidifamación (ADL), principal asociación estadounidense de lucha contra el antisemitismo, aseveró que este “es probablemente el ataque más mortífero contra la comunidad judía en la historia de Estados Unidos”.

El agresor “segó vidas inocentes” en una ceremonia en la sinagoga, dijo el fiscal general de Pennsylvania.

De acuerdo con testimonios recogidos por la cadena NBC, Bowers irrumpió en el centro de culto con un fusil semiautomático AR-15 y con varias pistolas.

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Dos personas se abrazan en la calle luego del mortal ataque en la sinagoga Tree of Life, de Sinagoga. Alexandra Wimley AP



El presidente Donald Trump tuiteó que estaba monitoreando la situación. “Es algo terrible lo que el odio está causando en nuestro país”, dijo luego a reporteros.

Un par de horas más tarde escribió en Twitter que “los eventos en Pittsburgh son más devastadores de lo que originalmente se pensó”.

El gobernador de Pennsylvania, Tom Wolf, calificó el hecho de “una tragedia absoluta”.

“Recemos y esperemos que no haya más pérdida de vidas”, dijo Wolf. “Pero hemos estado diciendo ‘basta’ demasiado tiempo. Las armas están poniendo en peligro a nuestros ciudadanos”.

Fuentes policiales dijeron a CBS Pittsburgh que el atacante entró al santuario y gritó: “Todos los judíos deben morir”.

Por su parte, el director de Seguridad Pública de Pittsburgh, Wendell Hissrich, calificó como terrible la escena en el interior del templo, un macizo edificio de concreto con ventanales que representan temas bíblicos y con capacidad para 1,250 personas.

El templo se encontraba lleno porque en esos momentos se estaba celebrando la circuncisión, además, con la jornada de descanso judía del Sabbat, que empieza al caer la noche del viernes. El ritual conmemora el pacto de Abraham con Dios en el relato bíblico.

Al llegar la policía, Bowers comenzó a disparar contra los agentes, hiriendo a cuatro de ellos.

“Es una de las peores escenas que he visto en mi vida”, declaró Hissrich.

Jeff Finkelstein, director general de la Federación Judía del Gran Pittsburgh, alertó a todas las sinagogas del área para que reforzaran las medidas de seguridad. En el sur de Florida las instituciones de la comunidad hebrea también tomaron medidas adicionales.

“Esto no debería ocurrir”, dijo Finkelstein a reporteros en el lugar. “Esto no debería ocurrir en una sinagoga”.

El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu condenó los sucesos. El ataque es “una horrenda brutalidad antisemita”, aseveró.

El tiroteo ocurre en momentos de agudas tensiones en el país, un día después de que un ferviente seguidor en Florida del presidente Donald Trump fuera arrestado y acusado el viernes de enviar 13 bombas a opositores del Presidente, en un caso que inyecta más presión a pocos días de las cruciales elecciones legislativas intermedias.

Se trata del último incidente de tiroteo en Estados Unidos, donde las armas de fuego están vinculadas a más de 30,000 muertes anuales.

El Departamento de Justicia informó que el atacante será procesado, entre otros cargos, por un crimen antisemita, por lo que pudiera ser condenado a muerte. “El odio y la violencia sobre la base de la religión no pueden tener lugar en nuestra sociedad”, dijo el fiscal general, Jeff Sessions.

Este reportaje contiene información de las agencias cablegráficas de el Nuevo Herald.

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