Estados Unidos

Industria puertorriqueña se luce en la batalla contra el coronavirus con respirador criollo

El dispositivo de acero inoxidable y plexiglass funciona rítmicamente, las pinzas de metal y plástico comprimen una bolsa de aire, en una fábrica en la región central de Puerto Rico.

El dispositivo de respiración asistida en cuestión es el AutoPak, diseñado para ser específicamente simple, un aparato de emergencia para mantener a los pacientes de coronavirus y con dificultades respiratorias, para no tenerlos que conectar a un respirador de intubación, al menos el mayor tiempo posible.

Basada en diseños del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), la máquina ha sido modificada por un equipo de ingenieros e investigadores puertorriqueños para crear la versión criolla, llamada Boricua. En el proceso, el dispositivo, conocido como A3B Puerto Rico Ventilator, se ha convertido en un símbolo de los conocimientos técnicos del sector farmacéutico y dispositivos médicos de la isla.

Cuando el coronavirus se detectó inicialmente en Puerto Rico el 13 de marzo, disparó las alarmas en todo el territorio estadounidense. La isla sigue recuperándose de la temporada de huracanes de 2017 y de varios terremotos, que comenzaron a ocurrir a finales de 2010, además de una desaceleración que ya dura un decenio

Las imágenes de los hospitales abrumados de pacientes de coronavirus en Nueva York, Italia y España parecían un mal presagio. En ese momento, las autoridades de salud contaban con menos de 550 respiradores en la isla. Todo parecía indicar que un desastre era inminente.

A los pocos días, un grupo de investigadores y académicos había formado un “comité de desarrollo de respiradores” para solucionar el problema. Gilberto Álvarez es el gerente de desarrollo empresarial de AutoPak, una firma de Caguas que diseña robots y fabrica equipos para la industria farmacéutica. Álvarez se hizo cargo del proyecto y rápidamente reclutó a los mejores ingenieros y académicos de la isla, entre ellos algunos de una firma cercana, EngiWorks Corp.

“Somos competidores directos de EngiWorks, pero hemos estado trabajando juntos”, dijo Álvarez. “Esta tragedia potencial ha unido a todo un grupo de expertos y profesionales de diferentes campos… Se siente como una experiencia única”.

A las pocas semanas, el equipo había creado ocho prototipos, en su mayoría alrededor de un reanimador manual, una bolsa portátil para llevar aire a los pulmones que por lo general usan los paramédicos. Algunas de las máquinas usaban un pistón vertical para aplastar la bolsa e impulsar el aire, otras la comprimían horizontalmente; algunos dispositivos estaban hechos de tubos de PVC y botellas de agua. La idea era crear algo con componentes locales que fuera más barato y rápido de ensamblar.

Ignacio Muñoz (der), director general de AutoPak; Gilberto Álvarez (centro), gerente de Desarrollo Empresaria, y Ariel Carballo, director de Ingeniería, en su instalación de manufactura en Caguas, Puerto Rico.
Ignacio Muñoz (der), director general de AutoPak; Gilberto Álvarez (centro), gerente de Desarrollo Empresaria, y Ariel Carballo, director de Ingeniería, en su instalación de manufactura en Caguas, Puerto Rico. Jim Wyss Miami Herald

Al final, el equipo se decidió por un diseño de fuente abierta de MIT por razones prácticas: la universidad ya estaba solicitando una autorización de emergencia de la Administración de Alimentos y Medicamentos, y sin esa aprobación los dispositivos serían poco más que curiosidades mecánicas.

Iván Lugo es el director ejecutivo del Industry-University Research Center, una entidad sin fines de lucro que impulsa el desarrollo tecnológico en la isla y ayudó a lanzar el equipo.

Lugo dijo que el desarrollo acelerado del dispositivo en la realidad fueron decenios de trabajo.

Famosa por sus playas y entorno tropical, Puerto Rico ha sido una potencia farmacéutica desde los años 1960, cuando numerosas firmas del sector establecieron instalaciones en la isla para aprovechar el ya vencido incentivo fiscal conocido como Sección 936.

Aunque la industria pasa por malos momentos, en 2019 exportó $44,000 millones en productos farmacéuticos. De esa cifra, $31,000 millones se enviaron al territorio continental estadounidense y $13,000 millones a otros países. En comparación, los dos mayores exportadores de productos farmacéuticos del territorio continental, Indiana y California, enviaron $7,000 millones y $6,500 millones al extranjero, respectivamente.

Además, en Puerto Rico están 12 de las compañías farmacéuticas de más venta en el mundo y allí se fabrican cinco de los medicamentos de más venta: Humira, Eliquis, Opdivo, Enbrel y Xarelto.

Pero el poder que le queda al sector queda ocultado muchas veces por noticias del cierre de plantas y temores de que sus mejores ingenieros se dirigen a territorio continental, donde pueden ganar más dinero.

En ese sentido, el proyecto del respirador ha sido excelente para la moral de toda la industria, dijo Lugo.

“Es una gran demostración de la capacidad de Puerto Rico como centro de poder de la industria farmacéutica y de dispositivos médicos”, dijo. “Tenemos mucho personal preparado que apoya a estos sectores”.

Aunque el dispositivo parece sencillo (YouTube está lleno de dispositivos de respiración asistida de fabricación casera), el que se mostró en AutoPak calcula constantemente el ciclo respiratorio y la presión en los pulmones y lo ajusta.

“De otra manera, puede matar al paciente muy rápido”, dijo Ignacio Muñoz Guerra, director general de AutoPak.

La pandemia ha expuesto debilidades fundamentales en la capacidad de respuesta de Estados Unidos y la idea de reconstruir la capacidad de manufactura de medicamentos el país es ahora un asunto de seguridad nacional.

Eso impulsa las esperanzas de que la industria farmacéutica puertorriqueña pueda recuperarse. Rod Miller, presidente ejecutivo de Invest Puerto Rico, una organización sin fines de lucro que impulsa la inversión en la isla, dijo que ha estado contestando llamadas de compañías farmacéuticas interesadas en arrancar o ampliar la producción de medicamentos en la isla.

Puerto Rico tiene plantas de producción, mucho talento y una mano de obra más barata que en cualquier otra parte del territorio continental, dijo Miller.

“Hay capacidad para hacer investigaciones y desarrollos más sofisticados aquí”, dijo. “Tenemos una fuerza laboral especializada muy fuerte”.

Pero la mayor interrogante es si los incentivos federales a los fabricantes —como los derogados durante el gobierno de Bill Clinton— pueden reanudarse.

“Eso es lo que no sabemos”, dijo Miller. “Pero cualquier incentivo que apoye el regreso del sector farmacéutico y de manufactura a Puerto Rico, queremos ser parte de eso”.

El mes pasado la Junta de Administración y Supervisión Financiera para Puerto Rico, un panel nombrado por el gobierno federal que supervisa las finanzas de la isla, envió una carta a la Casa Blanca en que impulsó el potencial de Puerto Rico.

Un hombre camina por una calle vacía en la zona turística del Viejo San Juan, Puerto Rico.
Un hombre camina por una calle vacía en la zona turística del Viejo San Juan, Puerto Rico. RICARDO ARDUENGO AFP via Getty Images

“Si los legisladores estudian medidas que requieren una mayor fabricación dentro de Estados Unidos, la Junta de Supervisión opina firmemente que Puerto Rico puede ser un centro de excelencia y jugar un papel de liderazgo en la cartera de lugares a los que estas operaciones de manufactura se reubiquen”, expresó el panel. “La infraestructura física, el capital humano y los procesos normativos ya están debidamente establecidos y en buena posición”.

Incluso en momentos que la isla sigue afectada por el coronavirus, hay una sensación de alivio cada vez más fuerte en el equipo que diseñó el respirador. La pandemia ha enfermado a 1,539 personas y causado la muerte a 92 en la isla, pero gracias a la estricta orden de recogimiento, todavía hay suficientes camas y respiradores disponibles.

“Yo he trabajado toda mi vida en la industria farmacéutica, pero esta es la primera vez que he trabajado en lo que se siente como un proyecto nacional”, dijo Álvarez de la máquina, de la que se pudieran producir cientos de unidades en poco tiempo. “Por el bien de Puerto Rico, esperamos que nunca sea necesario”.

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