Estados Unidos

¿Qué era la ‘esfera dorada’ hallada a 3,250 metros de profundidad en el golfo de Alaska?

Una imagen en primer plano de la “esfera dorada” en el laboratorio de la Institución Smithsonian. Tras su recolección, la muestra de la esfera fue oficialmente incorporada como parte de la Colección de Zoología de Invertebrados de la Institución Smithsonian, ubicada en el Museo Nacional de Historia Natural.
Una imagen en primer plano de la “esfera dorada” en el laboratorio de la Institución Smithsonian. Tras su recolección, la muestra de la esfera fue oficialmente incorporada como parte de la Colección de Zoología de Invertebrados de la Institución Smithsonian, ubicada en el Museo Nacional de Historia Natural. NOAA Fisheries

El misterio de la llamada “esfera dorada”, un objeto recolectado durante una expedición de la NOAA en 2023, finalmente fue resuelto luego de que durante dos años y medio los científicos analizaran el hallazgo.

El objeto fue descubierto a una profundidad de 3,250 metros (más de 2 millas) en el golfo de Alaska por el vehículo operado a distancia “Deep Discoverer”, lanzado desde el buque “Okeanos Explorer” mientras exploraba la zona.

Se trataba de un extraño objeto dorado, con forma de montículo y un orificio, adherido a una roca. Los científicos quedaron perplejos.

Con la esperanza de hallar respuestas, el equipo que se encontraba en alta mar recolectó la esfera utilizando un muestreador por succión y la envió al Museo Nacional de Historia Natural (NMNH) de la Institución Smithsonian para su posterior examen y estudio.

Un enigma que desconcertó a los científicos

La mayoría de las veces, estos misterios se resuelven con rapidez, a medida que los miembros de la comunidad científica intercambian impresiones y ponen en común sus conocimientos.

“Sin embargo, algunos descubrimientos se convierten en verdaderos rompecabezas, como ocurrió en el caso de la ‘esfera dorada’”, dijo la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA).

Esta anémona de aguas profundas, “Relicanthus daphneae” —observada durante una expedición de 2016 a bordo del buque “Okeanos Explorer” de la NOAA en la región de las Islas Marianas— no es la “esfera dorada”, pero es una anémona de la misma especie.
Esta anémona de aguas profundas, “Relicanthus daphneae” —observada durante una expedición de 2016 a bordo del buque “Okeanos Explorer” de la NOAA en la región de las Islas Marianas— no es la “esfera dorada”, pero es una anémona de la misma especie. NOAA Ocean Exploration.

“Trabajamos con cientos de muestras diferentes y sospechaba que nuestros procesos rutinarios aclararían el misterio”, explicó Allen Collins, doctor en zoología y director del Laboratorio Nacional de Sistemática de NOAA Fisheries, ubicado dentro del Museo Nacional de Historia Natural del Smithsonian.

La clave: una anémona de aguas profundas

Los científicos determinaron que se trata de un remanente de las células muertas que se formaron en la base de una anémona gigante de aguas profundas: “Relicanthus daphneae”. Era la parte de la anémona que se adhería al sustrato rocoso.

Collins dijo que el caso se convirtió en una situación especial que requirió esfuerzos focalizados y la pericia de varias personas. “Fue un misterio complejo que exigió conocimientos en morfología, genética, biología de aguas profundas y bioinformática para ser resuelto”.

¿Cómo lograron identificar la ‘esfera dorada’?

Científicos de NOAA Fisheries y del Museo Nacional de Historia Natural del Smithsonian emplearon un enfoque taxonómico integrador —que combinaba el estudio de su estructura física con el análisis genético— para identificar el objeto.

Un examen inicial reveló que el objeto carecía de la anatomía animal típica; se trataba, en cambio, de un material fibroso con una superficie estratificada, repleta de cnidocitos (células urticantes), lo que sugería que se trataba de un cnidario (como los corales o las anémonas).

Abigail Reft, científica del Laboratorio Nacional de Sistemática, identificó dichas células como espirocistos, estructuras exclusivas del grupo de los hexacorales (Hexacorallia).

El equipo también examinó un espécimen similar, recolectado en 2021 durante una expedición a bordo del buque de investigación “Falkor” del Schmidt Ocean Institute, y halló cnidocistos similares.

El análisis inicial mediante códigos de barras de ADN (DNA barcoding) resultó inconcluso, probablemente debido a la contaminación con ADN de otros organismos microscópicos presentes en el espécimen.

Profundizando en el análisis, la secuenciación del genoma completo confirmó la presencia de ADN animal y reveló una gran cantidad de material genético perteneciente a una anémona gigante de aguas profundas.

La secuenciación de los genomas mitocondriales de ambos especímenes confirmó que eran genéticamente casi idénticos a un genoma de referencia ya conocido: el de “Relicanthus daphneae”.

Sonia Osorio
el Nuevo Herald
Cubro temas de América Latina, judicial, negocios y locales relacionados con la comunidad latinoamericana. Gran parte de mi carrera la desarrollé en agencias internacionales de noticias. Mis trabajos de investigación han recibido premios de la FSNE y SPJ Sunshine State. Soy periodista venezolana.
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