Ante sus fieles, Trump resulta inmune a los ataques de Romney, Rubio y Cruz
Estos son los números ganadores: 1,237 y 2,383.
No son los números de la lotería, sino de delegados que necesitan los candidatos de cada partido para asegurar la nominación a la presidencia del país en sus convenciones de julio.
Aunque Donald Trump ha ganado el mayor número de delegados en las primarias y asambleas partidistas hasta ahora, aun no ha asegurado el total requerido de delegados. Por ende, ha surgido una movimiento por parte de líderes del establishment del Partido Republicano encaminado a bloquear el camino del magnate a la nominación. Las figuras centrales de la trama son dos cubanoamericanos, el senador Marco Rubio de Florida y el senador Ted Cruz de Texas –los primeros candidatos hispanos en la historia de Estados Unidos en llegar tan lejos en una campaña presidencial.
Fue el jueves por la mañana que el ex candidato republicano a la presidencia, Mitt Romney, sugirió la estrategia exhortando a partidarios de Trump a abandonarlo y volcarse a los candidatos restantes: Cruz, Rubio y el gobernador de Ohio John Kasich. El jueves por la noche, en el undécimo debate republicano en Detroit, Rubio y Cruz arreciaron sus ataques contra el empresario multimillonario en un intento más por persuadir a votantes en estados que quedan por sufragar a apoyar a otro candidato.
El viernes, Romney repitió su advertencia sobre Trump en el programa Today de NBC. “No está apto para la oficina de la presidencia”, declaró Romney.
El objetivo de Rubio, Cruz parece ser la de reducir el número de votantes que apoyan a Trump para negarle así más victorias en las primarias presidenciales restantes y de esta manera prevenir que crezca su número de delegados partidarios que puedan asegurar la nominación del magnate antes de la convención republicana entre el 18 y 21 de julio en Cleveland, Ohio.
De esta manera Trump llegaría a la convención con menos de los 1,237 delegados requeridos y tendría que aceptar lo que se conoce como una brokered convention o una convención abierta en la que los delegados pueden votar por cualquier candidato –sin importar si el magnate ha ganado el mayor número de primarias.
En una convención abierta, los delegados a esta hacen una serie de votaciones hasta que algún candidato obtiene el número requerido de delegados.
El presidente del Comité Nacional Republicano, Reince Priebus, dijo el viernes que la posibilidad de una convención abierta es remota.
La última convención abierta fue la del partido Demócrata en 1952 que nominó al ex embajador Adlai Stevenson, quien fue derrotado por el republicano Dwight D. Eisenhower.
La única forma que Rubio, Cruz y Kasich tienen para forzar una convención abierta es si de aquí al evento logran persuadir a suficientes votantes a abandonar a Trump y sumarse a sus filas.
Para lograr tal cometido, Rubio tendría que ganar no solo la Florida sino varios otros estados, Kasich tendría que ganar Ohio y otros estados y Cruz, que ya ganó Texas, tendría que triunfar en otros estados más.
Es una estrategia difícil porque Trump sigue a la cabeza de las encuestas en los estados que aun faltan por votar, incluyendo Florida, donde Rubio ha cifrado sus esperanzas por ganar más delegados.
Una encuesta del diario Tampa Bay Times, que se hizo pública el jueves, muestra que Rubio perdería en Florida.
Nueve de cada 10 votantes entrevistados en el sondeo esperan que Rubio pierda la primaria floridana y que Trump sea el que gane la nominación republicana.
A pesar de todo esto, en el debate del jueves todos los candidatos dijeron que apoyarían al nominado.
En entrevistas el viernes, dos de media docena de votantes en un recinto de votación anticipada en Coral Gables dijeron que respaldan a Trump y que el discurso de Romney y los ataques de Rubio y Cruz no tuvieron efecto ninguno.
“No me influyeron para nada”, dijo Javier Báez que estaba parado frente al recinto de votación con un gran cartel a favor de Trump. “Hasta ahora Trump es la mejor opción para el país”.
Otro votante que sufragó por Trump y que no le puso atención al discurso de Romney o a los ataques de Rubio y Cruz fue Nick Demartino, residente de Coral Gables.
“Todo lo que dijeron es incorrecto”, dio Demartino.
Otros votantes entrevistados dijeron haber votado por Rubio y por Cruz, –y que el debate y discurso de Romney solo confirmaron sus temores sobre Trump.
“Voté por Ted Cruz”, dijo George Pérez. “El es aparentemente el que entiende más la constitución de esata nación y no vacila entre diferentes opiniones”.
Por su parte, Nicholas Méndez dijo que Rubio “tiene la mejor oportunidad para derrotar a Hillary Clinton”.
En su discurso del jueves, Romney atacó a Trump como “farsante” y exhortó a los votantes a no apoyarlo más. Poco más tarde, el ex candidato presidencial republicano del 2008, John McCain, respaldó lo dicho por Romney y denunció a Trump como un candidato sin conocimiento de política exterior, que podría poner en peligro la seguridad nacional.
En el debate del jueves por la noche en Detroit, Rubio y Cruz aunaron esfuerzos para mostrar que Trump no es confiable ya que dice una cosa y hace otra.
Por ejemplo, Rubio acusó a Trump de estafar a los estudiantes de su Universidad Trump y sacó a relucir que aunque critica a las empresas por mudarse a otros países, permite que las prendas de ropa de la marca Trump se fabriquen en China y México.
También presionó a Trump a autorizar que el periódico The New York Times publique una entrevista “fuera de record” donde supuestamente el magnate dice que su gran promesa de deportar a 11 millones de inmigrantes indocumentados es solo una estrategia a negociar y que en realidad no proyecta deportar a nadie.
Trump rechazó los ataques y se quejó de que durante la campaña, Rubio se había burlado del tamaño de sus manos. Trump señaló que eso era una forma por parte de Rubio de sugerir que “otra cosa” debe ser pequeña.
“Se refirió a mis manos, y si son pequeñas, entonces otra cosa debe ser pequeña”, apuntó Trump. “Les garantizo que ahí no hay problema. Lo garantizo”.
Cruz, por su parte, cuestionó la sinceridad de Trump en su apoyo a valores republicanos, cuando su historial muestra que ha dado contribuciones financieras a la posible abanderada demócrata Hillary Clinton.
La pregunta es si estos ataques de Rubio, Cruz, Romney y McCain serán suficientes para minar el apoyo popular de Trump. Para saberlo, habrá que esperar los resultados de las próximas votaciones.
Hubo votaciones el fin de semana en varios estados. Puerto Rico vota el domingo, y Rubio proyectaba estar en la isla para un acto de campaña el sábado en San Juan. El martes votan en Hawaii, Idaho, Michigan y Mississippi. El 12 de marzo la votación es en la capital, Washington D.C., y el 15 en Florida, Illinois, Missouri, Carolina del Norte, y Ohio.
Por ahora, las encuestas muestran que Trump sigue a la cabeza en todos o casi todos los estados que restan por sufragar, incluso en la Florida, cuya primaria es el 15 de marzo.
Lo más intrigante es que algunos demócratas también han expresado interés en votar por Trump. Por ejemplo, el sitio web de Político citó al ex candidato demócratra Jim Webb diciendo que no votaría por Clinton pero que no descartaba votar por Trump. Webb era uno de los candidatos demócratas al principio de la campaña, pero abandonó su postulación en octubre.
En cuanto a la contienda demócrata, la ex secretaria de Estado Clinton parece estar marchando inexorablemente hacia la nominación de su partido que tendrá su convención también en julio, en Filadelfia.
Por ahora, la mayoría de las encuestas muestran que Clinton va a ganar los suficientes delegados para ser la abanderada oficial de los demócratas. Pero Sanders dice que va a continuar su campaña. Hasta ahora no ha surgido ningún indicio de que vaya a haber la necesidad de abrir la convención demócrata.
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Esta historia fue publicada originalmente el 5 de marzo de 2016, 5:51 p. m. with the headline "Ante sus fieles, Trump resulta inmune a los ataques de Romney, Rubio y Cruz."