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El secreto que lanza al éxito los bikinis colombianos. Así transforman el cuerpo

Presencia de diseñadores y firmas de trajes de baño y accesorios de playa de Colombia en Miami Swim Week

Presencia de diseñadores y firmas de trajes de baño y accesorios de playa de Colombia en Miami Swim Week
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Presencia de diseñadores y firmas de trajes de baño y accesorios de playa de Colombia en Miami Swim Week

El liderazgo de la industria textil de Colombia se probó en Miami con las exhibiciones de ropa de playa de más de 20 firmas colombianas, que se reunieron en el Faena Bazaar de La Playa el 13 de julio, como antesala del Miami Swim Week.

Agrupar en un solo salón marcas como Irgus, de Medellín; Martín Pescador, de Cartagena de Indias; Palo Rosa Beachwear, que se distingue por sus estampados de frutas tropicales, y una veterana como Leonisa, que lleva 60 años en el mercado, fue una suerte de viaje por la geografía del país y por el espectro creativo de sus diseñadores.

“Somos el primer productor y exportador de Suramérica en vestidos de baño y el número 29 en el mundo”, dice Sylvia Reyes, directora de textiles y confecciones de Procolombia, entidad encargada de promover los productos del país.

Reyes explicó que esta industria ha vivido un “boom” en los últimos cinco años porque Colombia mezcla la experiencia en la producción con el conocimiento del diseño y la moda.

La mayoría de los talleres que confeccionan estas piezas se ubican en Antioquia, Valle del Cauca, Bogotá y la zona cafetera.

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“El acuerdo comercial con Estados Unidos ha hecho a esta industria más fuerte”, apuntó Reyes. “Estamos vendiendo también en China y algunas marcas han sido compradas por grandes casas”.

Muestra de ello es el resultado de Maaji, una marca de bañadores creada en Medellín por las hermanas Amalia y Manuela Sierra, que entró a formar parte en el 2017 de la lista de marcas del conglomerado L’Catterton, propiedad de Louis Vuitton.

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Más de 20 diseñadores colombianos se reunieron en el Faena Bazaar en Miami Beach para exhibir sus creaciones en un evento que fue antesala al Miami Swim Week, el 13 de julio. C.M. Guerrero el Nuevo Herald

Ajustan como un guante

Si los estampados y las fibras naturales distinguen los trajes de baño y los accesorios para fiestas junto al mar o la piscina hechos en Colombia, hay un elemento en el que no tienen competencia.


“Lo más importante de Colombia son nuestras telas. Se ajustan, se acomodan y son duraderas”, dijo Claudia Arias, representante de ventas de Irgus.

La firma, cuyos diseños están a cargo de Liliana Arias, abrió hace 20 años en Medellín. Tiene hace cuatro años una sede en Doral, en Miami, desde donde distribuyen sus bañadores a tiendas como Ocean Drive Gallery y Leblon Boutique en Miami Beach, y Agent Provocateur en Bal Harbour.

“Nuestro enfoque es la mujer, pensamos en todo tipo de figura, para que el bañador le ajuste bien”, explicó Arias.

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Octavio Quintana, vicepresidente de la división de Norteamérica de Leonisa Swimwear, muestra los tejidos con soporte y compresión de los trajes de baño en un evento celebrado para exhibir los diseños de más de 20 firmas colombianas en Faena Bazaar. C.M. Guerrero el Nuevo Herald

También nacida en Medellín, pero hace seis décadas, la marca Leonisa es sinónimo de buena ropa interior, de fajas que “controlan” las imperfecciones del cuerpo y de bañadores que ajustan como un guante.

“Somos diferentes porque tenemos tres niveles de compresión: suave, moderada y fuerte”, dijo Octavio Quintana, vicepresidente de la división de América del Norte de Leonisa.

El ejecutivo explicó que para conseguir esa compresión usan PowerSlim, un material que da forma, control y apoyo a la silueta, y que además deja respirar la piel porque es como “una malla que transpira”.


Los artículos más vendidos de Leonisa son los bañadores de una sola pieza y los de compresión fuerte, que además de ajustar resaltan por la variedad en los escotes y los detalles tejidos.

En Miami, los productos de Leonisa se venden en boutiques especializadas como Mia Fashion, en la avenida 137 y la calle 41 del suroeste.

Moda con conciencia social

La mayoría de las firmas colombianas tienen interés en la preservación del medio ambiente. Por ejemplo, una de las colecciones de este año de Leonisa se confeccionó en fibra reciclada, tomando como base mallas de pescadores, dijo Quintana.

Liliana Arias, de Irgus, está diseñando trajes de baño de mangas largas para crear conciencia sobre la necesidad de protegerse de la radiación solar.

Por otra parte, los bañadores y vestidos de playa de Airavata Swinwear, creados por la diseñadora Carolina Ganan, son confeccionados por reclusas de la cárcel de Medellín. La marca se ha dado a conocer en las redes sociales con el hashtag #MadeinPrison

“Las ayudamos a su reinserción en la sociedad”, señaló Ganan, que comenzó el negocio hace tres años con una inversión de $50,000 y hoy ha visto cómo sus diseños se venden en Grecia, República Dominicana y Costa Rica, entre otros países.

En Miami está prevista la venta en la boutique Bogo Hunter, que abrió primero en Wynwood y ya tiene otra sede en el hotel Eden Roc, en Miami Beach.

Otro ejemplo de una firma joven que se inspira en el colorido y la riqueza de las frutas colombianas es Palo Rosa Beachwear, con un crecimiento más allá de las fronteras del país y ventas en Egipto, Puerto Rico, Nicaragua, El Salvador y Panamá.

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Alejandra Novoa muestra un kimono de playa de la firma 'Martin Pescador', de Cartagena de Indias, que ha conseguido expandir la venta de sus ropa de playa y accesorios a El Corte Inglés, de España, entre otras tiendas de lujo. C.M. GUERRERO el Nuevo Herald

La expansión empresarial más significativa quizás sea la de la firma Martín Pescador, que nació en Cartagena de Indias hace seis años y ya ha conseguido que sus productos se vendan en Bergdof Goodman, en Nueva York, y en El Corte Inglés en España.

Martín Pescador es reconocida por sus sombreros estilo Panamá, fabricados en fibra natural con cintas que tienen detalles de la cultura indígena.


Los diseños de Nicolás Vásquez, creador de la firma, también ofrecen un guiño a la tradición de la moda caribeña más clásica. Por ello, incluyen piezas de lino y alpargatas para hombre y mujer.

En Miami, la ropa y accesorios de Martín Pescador se encuentran en las boutiques Frankie, en Purdy Avenue, en Miami Beach, y en Capretto, en South Miami.

La mejor vitrina para la originalidad y calidad de la moda colombiana quizás sea la tienda St. Dom, que exhibe y vende artículos de más de 120 diseñadores.

Con una “curadoría” selectiva, que la convierte casi en un museo, la primera tienda St. Dom surgió hace tres años en una casa colonial en Cartagena de Indias. La segunda abrió en Bogotá en un edificio de tres pisos ubicado en la calle de los anticuarios.

En Miami, la riqueza de sus artículos, creados por diseñadores reconocidos como Pepa Pombo, se mostró en el espacio Coterie Pop Up, del Faena Bazaar.

“Colombia es un país tan bello que es fácil inspirarse”, dijo Maya Memovic, cofundadora y directora creativa de St. Dom.

Para la empresaria, la alegría de los colombianos es la que determina el carácter de sus creaciones.

“La gente es muy festiva y los diseños reflejan eso”, concluyó.

Siga a Sarah Moreno en Twitter: @SarahMorenoENH

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