‘¿Quién quiere comer en un restaurante vacío?’ Cómo Miami-Dade planea reabrir en plena pandemia
Dentro de poco, después de que las autoridades locales comiencen un levantamiento gradual de las órdenes de cierres, los residentes del Condado Miami-Dade podrían volver a hospedarse en un hotel o cenar en un restaurante. Sin embargo, cuando lo hagan, van a encontrar un panorama drásticamente alterado.
Este viernes, el alcalde del Condado Miami-Dade, Carlos Giménez, dijo que espera poder terminar la semana entrante los planes para una reapertura por fases de los negocios, entre ellos oficinas e instalaciones culturales, aunque no dio detalles sobre las fechas ni sobre las reglas que está contemplando para limitar la propagación de la infección del nuevo coronavirus.
Las reglas para la reapertura de restaurantes y hoteles que pudo obtener el Miami Herald indican que se usarán diversos tipos de regulaciones, como mantener la distancia social, el uso de mascarillas y de escudos de plexiglás parecidos a los que se emplean en supermercados y farmacias. Sin embargo, se cree que en esos lugares las pautas y regulaciones serán mucho más severas.
Ya se piensa en restaurantes preparados con espacios para el distanciamieno social. Las mesas separadas a seis pies unas de otras, y los comensales con mascarillas que se quitarían solo en sus mesas. Camareros con mascarillas y guantes sirviendo los platos. Y un protocolo para cerrar el restaurante en un abrir y cerrar de ojos si apareciera un caso de coronavirus.
“¿El riesgo se llegará a bajar a cero?”, preguntó Giménez durante una conferencia de prensa que se transmitió por Zoom. “Nunca llegará a estar en cero. Sin embargo, el peligro es lo suficientemente pequeño, al punto de que pensamos que la tasa de infección siempre será más baja que la capacidad de nuestro sistema de salud para lidiar con ella. Y ese es nuestro objetivo”.
Las reglas propuestas, que se hicieron tras consultar con más de 40 dueños de restaurantes, operadores de hoteles, empresarios y médicos de la Universidad Internacional de la Florida (FIU), buscan equilibrar los intereses comerciales y el deseo de que la población regrese a trabajar mientras se busca que los clientes y trabajadores se expongan poco al virus.
“Mi trabajo es asegurarme de que alguien salga de mi restaurante pensando que es verdad que se sintió extraño, pero a la vez se sintió seguro. Y esa persona va a volver”, dijo David Martínez, copropietario del restaurante de La Pequeña Habana Café La Trova junto a su esposa, la célebre chef Michelle Bernstein. “Si un cliente no se siente seguro cuando sale a comer, ¿a quién le importa si estamos o no abiertos?”, agregó Martínez.
Sin embargo, Martínez reconoce que tanto los clientes como los trabajadores podrían correr cierto riesgo de infección del coronavirus cuando se congregan en recintos cerrados o llenos de personas. En los planes se contemplan procedimientos para llevar a cabo cierres de emergencia si se detecta alguna exposición.
Las medidas de seguridad se han discutido a partir de recomendaciones de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) y de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Cómo los restaurantes podrían cumplir con las reglas es lo que impulsó las discusiones, dijo Lourdes Gómez, subdirectora del Departamento de Regulación y Recursos Económicos, quien supervisó las reuniones.
“Ese punto nunca salió a relucir en nuestras discusiones. Más bien nos enfocamos en la operación de cada lugar”, dijo Gómez. “En realidad no discutimos los riesgos con los médicos”.
Las propuestas aún no se han definido del todo, y es muy probable que cambien antes de que las versiones finales se den a conocer. Hasta el momento, no se ha fijado una fecha de reapertura.
Aunque las reglas propuestas se pondrían en vigor por todo el condado durante una primera fase de reapertura, por ahora solo se consideran como una guía básica. Ciudades como Miami, Miami Beach y Coral Gables probablemente se muevan a un ritmo más lento a la hora de la reapertura, y podrían poner en práctica reglas más estrictas en los restaurantes, hoteles y otros negocios.
El viernes, los comisionados de Miami Beach decidieron no abrir sus playas ni su economía ni siquiera parcialmente hasta que no se disponga de suficientes kits de diagnóstico rápido y se tenga la capacidad de rastrear con efectividad a las personas infectadas. Entretanto, en Coral Gables se está organizando una fuerza especial para la recuperación de la economía, que va a ayudar a guiar a la ciudad en la reapertura económica, dijo un portavoz de la ciudad.
Los gimnasios estarán cerrados cuando los hoteles empiecen a aceptar reservaciones, pero las piscinas podrían abrir. El estacionamiento con valet parking no se aconseja, pero tampoco se prohíbe. A los empleados se les exigiría usar equipos de protección personal y se les entregarían mascarillas. También a los huéspedes se les exigiría usar mascarillas.
Los menús serán desechables y los botones de los elevadores deberán limpiarse por lo menos cada hora. Los límites de personas se establecerían en función de cuántos visitantes puedan entrar al vestíbulo cada vez.
“Todo el mundo está pensando en el momento de la reapertura”, dijo Wendy Kallergis, presidenta de Asociación de Playas y Hoteles del Gran Miami e integrante de la fuerza especial de Giménez. “Habrá una gran amabilidad y hospitalidad”.
Sin embargo, aún no se sabe cuándo Giménez, que el miércoles abrió parques, marinas y campos de golf, decidirá en qué momento reabrir los negocios. La administración de Giménez está consultando con el Departamento de Salud de Miami-Dade y con personal médico de FIU y contrató a la firma de consultoría McKinsey para ayudar en los análisis. Giménez dijo que se guiaría en parte por las tasas de hospitalización por síntomas semejantes a los del virus.
Giménez ha declarado que se está ajustando a un enfoque más mesurado en momentos en que gran parte del estado ya comenzó la reapertura de algunos negocios bajo una polémica orden que dio el gobernador Ron DeSantis, que dejó fuera a los condados Miami-Dade, Broward, y Palm Beach, los tres condados que tienen la tasa más alta de infección en la región. En otros condados, los restaurantes y las tiendas pueden comenzar la reapertura a partir del próximo lunes.
Los críticos de la orden de DeSantis y de las reaperturas en otros estados dijeron que la decisión de manera inevitable llevará a un aumento de las tasas de infección, toda vez que no se dispone de suficientes pruebas ni de adecuados sistemas de detección para hallar los focos infecciosos. Este tipo de medidas tampoco están disponibles en el sur de la Florida.
Las reglas que propuso Miami-Dade para restaurantes y hoteles contemplan un sinfín de exigencias para gerentes, personal y comensales, con el fin de limitar la propagación del coronavirus. Las reglas representan un cambio drástico en ambos lugares.
Sin embargo, incluso con las nuevas exigencias no se podría bloquear todas las infecciones en los comedores ni en las cocinas, lo que quiere decir que tanto clientes como empleados podrían seguir expuestos al virus. Algunos dueños de restaurantes dijeron que la reducción en el número de comensales podría significar que los costos de operación podrían ser más altos que los ingresos, lo que haría que algunos negocios no reabrirían o correrían el riesgo de cerrar por razones económicas poco después de la reapertura.
“¿Cómo puede sobrevivir un negocio ganando 30 centavos de cada dólar?”, preguntó Martínez. “Algunos van a argumentar que no vale la pena reabrir las puertas”.
Bajo las reglas, los restaurantes deberán operar a una capacidad notablemente reducida. A diferencia de las reglas para el resto del estado, que les permiten a los restaurantes usar solo el 25 por ciento de su capacidad al aire libre, las reglas de Miami-Dade permitirían hasta un 50 por ciento de capacidad dentro del local, siempre que el restaurante pueda satisfacer los requerimientos sanitarios.
Cada mesa deberá tener cuatro comensales, sentados a tres pies de distancia uno del otro. Las mesas deberán estar separadas seis pies una de otra. Si el espacio lo permite, la ocupación de cada mesa se limitará a cuatro personas por cada 100 pies cuadrados.
En el restaurante de La Pequeña Habana Café La Trova, que la revista Esquire nombró como uno de los mejores nuevos restaurantes del país, el comedor con capacidad para 225 comensales se redujo a 75, dijo Martínez.
En Joe’s Stone Crab, que se inauguró en 1913, antes de la pandemia de la gripe de 1918, el comedor ya se ha organizado según las reglas, dijo el dueño Stephen Sawitz. La capacidad se redujo de más de 400 sillas a menos de 180.
Sawitz, que es también miembro de la fuerza de trabajo de Giménez, dijo que le preocupa que la imagen de un restaurant amplio y casi vacío pueda ahuyentar a los clientes.
“¿Quién quiere ver football en un estadio vacío o comer en un restaurante vacío?”, preguntó Sawitz.
Bajo las reglas, los camareros, gerentes, meseros y otros empleados que se acerquen a los comensales deben llevar puestas mascarillas y guantes todo el tiempo, y mantener una distancia prudencial de los comensales. Los clientes solo se pueden quitar las mascarillas cuando se sienten a la mesa. Los menús serán desechables o se bajarán mediante aplicaciones telefónicas.
“He pensado en todo esto un millón de veces y no resulta nada atractivo”, dijo Martínez.
Para sentarse en los bares hay que hacerlo dejando un espacio de seis pies, y no se permitirá esperar en fila ni que el público se congregue. Gel sanitario o toallitas sanitarias podrían estar disponible a la entrada, salidas, en las mesas y en otras áreas del restaurante. Solo podrá ir al baño una persona a la vez. Las cajas tendrán escudos plexiglás. Los buffets están prohibidos.
Los restaurantes deberán designar a alguien para asegurar que las reglas se cumplen todo el tiempo, y se harán anuncios regulares donde se les recuerde a los empleados y clientes seguir las pautas establecidas.
Las reglas también le exigen a los restaurantes mejorar los filtros del aire acondicionado para de este modo asegurar la máxima filtración posible, al tiempo que aconseja la instalación de sistemas de alta eficiencia.
Sin embargo, las reglas reconocen que podrían ocurrir infecciones. Un estudio sobre China que publicó el CDC, señaló cómo partículas del virus volaron por un un restaurante en Guanzhou mediante el aire acondicionado desde un comensal infectado pero sin síntomas, lo que infectó o otros nueve que estaban sentados en mesas diferentes.
Los gerentes de restaurantes tienen la libertad de adoptar procedimientos más estrictos, y Sawitz dijo que era justamente eso lo que pensaba hacer en Joe’s.
Joe’s ya compró sus propios termómetros y planea tomarle la temperatura a los empleados antes de que comiencen sus turnos de trabajo, dijo. Sawitz les aconseja a otros dueños de restaurantes hacer lo mismo.
“Quiero cerciorarme de que están saludables”, dijo.
Las verificaciones de temperatura solo muestran si alguien tiene los síntomas. La mitad de las personas infectadas con el coronavirus nunca mostraron síntomas pero la propagaron, y las que se enfermaron se demoraron hasta 14 días para mostrar que tenían síntomas, un periodo en que, según creen los médicos, tal vez diseminaron el virus con una tasa alta.
En el subcomité que ayudó a organizar las reglas trabajaron dueños de restaurantes grandes y pequeños, entre ellos Carlos Gazitua, de Sergio’s Cuban restaurant, Bernstein y Martinez, y José Cil, principal ejecutivo de Restaurant Brands International, al que pertenece la cadena Burger King.
El grupo de trabajo fue aconsejado por el Departamento de Salud del condado y un equipo de cinco médicos de FIU encabezado por la Dra. Aileen Marty.
“Vamos a hacer que todo esto funcione”, declaró Sawitz. “Es lo que estamos pensando todos, lo que todos estamos hablando”.
En los hoteles, las reglas recomiendan que los gerentes tengan en la recepción a empleados menores de 60 años, dado que el COVID-19 tiende a causar más daño en las personas de edad avanzada. Las reglas también les piden a los hoteles que verifiquen de forma regular la temperatura de los trabajadores y les pidan a los que se sientan enfermos que se queden en la casa.
En la conferencia de prensa del viernes, Giménez dijo que no se ofrecerá beneficios laborales una vez que los hoteles comiencen a aceptar otra vez las visitas de turistas.
“Mi orden ejecutiva se encargará de problemas de salud, no de problemas de empleo”, dijo Giménez. “Esas son decisiones personales entre el hotel y sus empleados”.
Esta historia fue publicada originalmente el 2 de mayo de 2020, 4:13 p. m. with the headline "‘¿Quién quiere comer en un restaurante vacío?’ Cómo Miami-Dade planea reabrir en plena pandemia."