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Miami quiere limitar la música al aire libre, pero no escucha el clamor del pueblo

La Comisión de la Ciudad de Miami decidió limitar la música al aire libre entre las 10 p.m. y las 8 a.m. en los restaurantes y bares que están cerca de casas, un cambio en la ordenanza sobre el ruido que amenazaba con tener trascendentales consecuencias en la vida nocturna de la Ciudad Mágica antes que los comisionados votaran para reducir el área afectada.

La votación atrajo tanto el interés del público que 366 personas presentaron comentarios públicos grabados, un proceso que se ha convertido común durante la pandemia del COVID-19. Los comisionados decidieron no escuchar las casi nueve horas de comentarios de personas que movilizó Ball & Chain, el popular bar y restaurante de La Pequeña Habana que está enfrascado en su propia batalla contra el Ayuntamiento y el comisionado Joe Carollo por violaciones de códigos y un reciente y muy polémico cierre.

Los funcionarios justificaron la decisión diciendo que todos los comentarios eran “exactamente iguales”, ya que muchas de las personas no hicieron más que leer un guion previamente escrito. Sin embargo, según una revisión parcial de las grabaciones de audio, que pudo obtener el Miami Herald a través de una solicitud de archivos públicos, algunas de las personas que hablaron no se limitaron a repetir un guion aprendido. Algunas defendieron de forma detallada la música al aire libre en Miami y el valor cultural que tiene Ball & Chain.

Si quiere escuchar toda la grabación del audio con cada comentario, el Herald colgó las ocho horas y 52 minutos en YouTube en el siguiente sitio: https://youtu.be/F8yImFR_iG0.

En la reunión del jueves de la comisión, Carollo propuso una revisión de la ordenanza sobre el ruido, que redujo una hora de música al aire libre en algunos negocios. Este cambio se podría haber aplicado a los establecimientos de la ciudad. Carollo propuso la medida como una forma de proteger a los barrios de Miami que están cerca de negocios que “tratan de vender la vida nocturna” en Miami.

“En definitiva, lo que sucede es que estas personas necesitan la música porque la música está ligada al alcohol, y eso es realmente lo que están vendiendo”, dijo Carollo. “No venden el ambiente de una buena cena que uno pueda disfrutar con su esposa o su novia, sino la vida de los clubs. Y por eso es que se oponen tanto a mis propuestas”.

C.M. GUERRERO cmguerrero@miamiherald.com

Durante una discusión antes que los comisionados aprobaran el cambio de forma unánime, se pusieron de acuerdo para eximir a los negocios del downtown, Wynwood y Coconut Grove. Están exentos los negocios que ya tienen permiso de la ciudad para tener mesas al aire libre y en otras situaciones específicas.

Hasta el viernes por la mañana, no se sabía qué negocios en cuáles vecindarios perdieron el derecho a tener música al aire libre en los patios detrás de sus establecimientos entre las 10 p. y las 11 p.m. Cuando se le preguntó si los negocios en su distrito se verían afectados, el comisionado Ken Russell dijo que “no conozco ninguno” tras haber trabajado para sacar a varias áreas del Distrito 2 de la estricta ordenanza sobre el ruido. Russell dijo que votó en contra de la medida tras la primera lectura.

Tres de los restaurantes que Michael Beltrán tiene en Coconut Grove quedaron exentos de la ordenanza después que Russell solicitó una exención de última hora para el distrito de negocios de Coconut Grove. Dos de los restaurantes de Beltrán, Ariete y Nave, están junto a un edificio de condominios, y la música al aire libre debe terminar a las 11 p.m. Sin embargo, dijo que el problema que se debate en La Pequeña Habana, donde creció, lo impactó.

“Me crié en La Pequeña Habana, y entiendo el problema. La zona es, ante todo, una barriada, y después un destino para divertirse. Sin embargo, debe haber un equilibrio”, dijo. “Este año más que en otros, tenemos que encontrar una vía para trabajar juntos, con el fin de que todos podamos seguir adelante”.

Un establecimiento que será impactado directamente ya se ha opuesto de manera clara y terminante: el bar restaurante Ball & Chain.

Más leña al fuego

La medida le ha agregado una presión adicional a los negocios que están en secciones de la Calle Ocho del suroeste, muchos con las partes traseras del inmueble cerca de áreas con un sinfín de casas de familia a todo lo largo de la calle 7 del suroeste. La ordenanza sobre el ruido no hace sino agregar más tensión a la ya amarga pelea entre Carollo y Ball & Chain, cuyo copropietario del lugar, Bill Fuller, ha demandado a Carollo por acoso.

“Dañará enormemente nuestro negocio, que es exactamente lo que está planeado que ocurra”, le escribió Zack Bush, el otro dueño de Ball & Chain, al Herald en un correo electrónico. “El acoso aún no ha terminado. Todos los distritos quedaron eximidos con el fin de no dañar a ningún negocio, excepto a Ball & Chain. No estamos seguros de que esta ordenanza sea incluso legal, y nuestro equipo de abogados explorará todas las opciones”.

Los dueños agregaron la nueva ley a una lista de quejas contra la Ciudad y contra Carollo, a quien demandaron por los anteriores gestiones del comisionado para buscar violaciones en sus propiedades y señalar problemas a los funcionarios municipales. Los propietarios de Ball & Chain argumentan que se trata de una venganza política contra ellos del comisionado por haber respaldado al oponente de Carollo en las elecciones municipales del 2018.

La oposición a la medida fue más allá de Ball & Chain.

“Realmente reconocemos que la calidad de vida es algo crítico, pero no queremos que venganzas personales se conviertan en leyes que empeoren la ciudad”, dijo Albert Berdellans, vicepresidente de mercadotecnia y de comunicaciones de Mana Group. Berdellans dijo que el equipo de Moishe Mana tendría que revisar su extenso portafolio de bienes raíces para saber si alguna propiedad resultó impactada.

Testimonios públicos que no se escucharon

Algo que no quedó muy claro fueron los testimonios públicos de 366 personas que dejaron correos de voz y enviaron videos donde protestaban contra la ordenanza y se declaraban a favor de Ball & Chain.

Los comisionados no escucharon las ocho horas y 52 minutos de comentarios públicos sobre el cambio en la ordenanza sobre el ruido, ya que, según dijeron, todos seguían un mismo guion.

“En todas las grabaciones se dicen más o menos los mismos comentarios públicos”, dijo a los comisionados la abogada de la Ciudad Victoria Méndez en la reunión del jueves. “Es el mismo guion. De modo que no hay que oír las ocho horas y 52 minutos”.

Sin embargo, no todos los comentarios públicos eran iguales. Tras una revisión que hizo el Herald de algunas partes del audio, se pudo comprobar que las personas discutieron los mismos temas y expresaron su oposición —como ocurre cuando cualquier gran número de personas hablan ante la comisión sobre un asunto en particular— pero muchos de los participantes prefirieron usar sus propias palabras para expresar su oposición.

Wendy Hernández, residente de the Roads, dijo que tenía propiedades en La Pequeña Habana, que apreciaba los negocios como una cliente más, y mencionó varias experiencias de su empresa en el bar.

Kelly Griffin, que vive en Silver Bluff, defendió a Ball & Chain, y habló ampliamente sobre el valor de la música al aire libre en la vida nocturna de Miami.

La procuradora general no expresó ninguna opinión legal

Méndez dijo a los comisionados que su oficina se había comunicado con el despacho de la procuradora general de la Florida Ashley Moody para discutir el problema de los comentarios públicos. Más tarde, cuando el Miami Herald solicitó la correspondencia entre la Ciudad y Moody, la asistenta del abogado de Miami, J. Gigi Soliman, dijo que su oficina obtuvo una “opinión verbal” de la oficina de Moody.

La oficina de Moody confirmó el viernes que nunca dio a conocer ninguna opinión, ni por escrito ni verbal, ni formal o informal, a la ciudad. Pat Gleason, consejera especial de Moody para cuestiones gubernamentales, dijo que discutió el asunto con uno de los asistentes del abogado de Miami.

Gleason describió una conversación informal sobre la forma en que la ciudad podría manejar de forma razonable una cantidad tan grande de comentarios públicos grabados en una reunión.

Horas de comentarios públicos no algo poco frecuente en temas polémicos que discutir ante la Comisión de la Ciudad de Miami o ante otra entidad gubernamental.

La oficina del abogado de Miami mencionó una ley estatal que permite que una persona que represente a una gran cantidad de personas puede hablar más de los habituales dos minutos que se conceden por persona. Por lo general, el presidente de la comisión discute el arreglo con el representante que se designó.

Esa conversación, sin embargo, nunca tuvo lugar. El jueves se permitieron comentarios públicos, pero solo asistió una cantidad reducida de personas. El Ayuntamiento es un edificio pequeño, y la ciudad está experimentando un gran aumento en casos de coronavirus.

Lea este artículo en inglés en el Miami Herald.

Traducción de Jorge Posada

Esta historia fue publicada originalmente el 21 de noviembre de 2020, 4:14 p. m. with the headline "Miami quiere limitar la música al aire libre, pero no escucha el clamor del pueblo."

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