Trabajo remoto, una opción que cobra mayor importancia con el coronavirus
Para muchos el mercado laboral del futuro se presenta como una pesadilla en la que la automatización dejará sin empleo a millones de personas. Para la emprendedora Silvina Moschini, el cambio es una oportunidad en la que las generaciones que vienen, comenzando con los millennials, no harán del trabajo el centro de su vida, y por lo tanto exigirán de las empresas transformaciones que se reviertan en mayor flexibilidad.
Uno de los cambios más positivos que ya está vigente y cada vez será más popular es el trabajo remoto o a distancia, que permitirá a muchos trabajar desde su casa, desde un café o en otro país, en la ciudad de moda que prefieran, como Barcelona o Milán.
“El futuro del trabajo no te limita geográficamente, la internet te conecta”, dijo Moschini, presidenta y fundadora de TransparentBusiness, plataforma en la nube que hace que el trabajo remoto sea verificable y transparente.
TransparentBusiness donó un $1 millón en licencias a China para que puedan implementar un programa de trabajo remoto, como solución al peligro de contagio del coronavirus.
“La pandemia es el mayor desafío para la continuidad de los negocios en China”, dijo Moschini, citando un artículo de Bloomberg que predice que el coronavirus forzará el mayor experimento de trabajo desde casa.
La experta indicó que los jóvenes que tienen menos de 34 años van a representar en los próximos años el 75 por ciento de la fuerza laboral y por lo tanto impulsarán un cambio sustancial en la manera en que se trabaja y se hace negocios.
“Ellos ven el trabajo como una parte de la vida, no como lo que define la vida”, añadió, explicando que “eso los distingue de la generación anterior, educada para conseguir un trabajo para toda la vida, ganar dinero y hacer compras”.
Los jóvenes exigirán a las empresas más flexibilidad de horarios y el aprovechamiento de la tecnología que les permite trabajar y comunicarse a distancia con sus colegas y clientes.
Factores que afectarán el empleo en el futuro
Para el 2030, el 36 por ciento de los trabajos en Estados Unidos estarán expuestos a la automatización, de acuerdo con un estudio del Programa de Políticas Públicas del grupo de investigaciones Brookings. Los más vulnerables son los empleos rutinarios, entre estos se mencionan en el estudio los de oficina, producción, transportación y preparación de alimentos.
De 75 a 375 millones de personas en el mundo van a cambiar de profesión para el 2030, según un estudio del McKinsey Global Institute. Sin embargo, esta cifra no debe verse como un pronóstico negativo, ya que los expertos coinciden en que la tecnología creará nuevos trabajos.
“El mercado laboral está cambiando porque estamos viviendo la tormenta perfecta para la transformación digital”, dijo Moschini, poniendo como ejemplo el valor de los datos, que antes costaban espacio a las compañías y hoy son “el activo más importante para saber lo que se necesita”.
Al mismo tiempo se ha producido un cambio hacia los negocios por demanda, lo que se denomina la “uberización de la economía”, que se basa en la utilización de plataformas o aplicaciones. Aunque muchos ven un peligro en estas apps que digitalizan trabajos que antes eran analógicos, la perspectiva de Moschini enfatiza sus aspectos positivos.
“Las personas pueden acceder a lo que necesitan sin tener que ser dueños”, expresó, poniendo como ejemplo plataformas como Airbnb, que permiten pasar unas vacaciones sin necesidad de tener una casa en la montaña. Solo basta con arrendar una por un tiempo.
La digitalización de la economía también facilita el emprendimiento porque, para crear una compañía, no es necesario conseguir un alquiler a largo plazo, entre otros costos que se ahorran los futuros empresarios.
Asimismo, el uso de freelancers y el trabajo a distancia ofrece más oportunidades para los dueños de compañías.
Habilidades blandas
En este nuevo mercado laboral, el talento será cada vez más valioso. “Las habilidades son más importantes que el título universitario”, indicó Moschini.
Si bien el conocimiento de las diferentes tecnologías se convertirá en la norma, los empleadores apreciarán cada vez más lo que se conoce como “habilidades blandas”, que cobran mucha importancia en las entrevistas de trabajo.
Esas habilidades son las que no se van a lograr con los robots, acotó Moschini, se trata de la capacidad de liderazgo, creatividad y comunicación, que les permiten a la persona tener una visión integrada.
La mujer ante el desafío tecnológico
Moschini también es fundadora de SheWorks!, marketplace de talento femenino en la nube que conecta a mujeres profesionales con las oportunidades laborales disponibles.
La empresaria argentina, que reside en Miami, da crédito a su padre por un consejo que la ha mantenido superándose a sí misma constantemente.
“Puedes ser lo que quieras ser, puedes ser princesa, pero tienes que construir castillos”, contó Moschini sobre el consejo paterno que la marcó.
Este impulso, sumado al convencimiento de que “la verdadera independencia empieza por la cartera”, la ha llevado a crear herramientas de empoderamiento para la mujer, para que pueda ganar su propio dinero.
SheWorks! representa además una academia digital para mujeres en la que se les da educación, de forma gratuita, para que adquieran habilidades que eleven su empleabilidad. Está enfocada principalmente a las madres que quieren trabajar y estar a la vez cerca de la familia.
Estas plataformas están disponibles en Guatemala, Ecuador y Puerto Rico, y tienen un impacto social importante, porque les permiten quedarse en su país y trabajar afuera.
‘Hoy las mujeres logran la mayor cantidad de títulos universarios y maestrías, pero el 51 por ciento de ellas abandona su trabajo por falta de flexibilidad”, dijo Moschini.
La empresaria recibió en noviembre lo que llama el “Oscar de la tecnología”, el premio Equals in Tech, de las Naciones Unidas, que reconoce aquellas iniciativas de gran impacto para acortar la brecha de género, como es el caso de SheWorks!
“El talento se ha convertido en la nueva moneda corriente y buscamos exportarlo”, dice Moschini, que también tiene planes para desarrollar el ecosistema de emprendimiento en esta ciudad.
“Cuando piensas en proyectos de impacto social, alguien lo tiene que pagar. Lo que falta es un poquito de dinero y más decisión política para convertirte en un destino de talento”, dijo sobre el potencial de Miami.
Esta historia fue publicada originalmente el 20 de febrero de 2020, 5:19 p. m..