Renuncia congresista de Florida antes de que Comité de Ética la pudiera sancionar
La congresista del sur de Florida, Sheila Cherfilus-McCormick, renunció el martes por la tarde, minutos antes de una audiencia programada del Comité de Ética y de la votación sobre las sanciones que debería enfrentar por los más de dos docenas de cargos de conducta indebida que sus colegas le imputaron el mes pasado.
En un comunicado público, Cherfilus-McCormick calificó la investigación de dos años que el comité llevó a cabo en su contra como una “caza de brujas” y criticó al comité por no suspender los procedimientos hasta después de su juicio penal por cargos federales que la acusan de robar fondos de ayuda para la COVID-19. Ella se ha declarado inocenter de esos cargos.
“Simplemente no puedo quedarme de brazos cruzados y permitir que se pisoteen mis derechos al debido proceso y que se manche mi buen nombre”, escribió la legisladora demócrata en las redes sociales.
En una carta dirigida al presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, indicó que su renuncia se haría efectiva a la 1:30 p.m. del martes. “Tras una cuidadosa reflexión y oración, he llegado a la conclusión de que, en este momento, lo que más conviene a mis electores y a la institución es que me haga a un lado”, escribió.
El Comité de Ética determinó que 25 cargos de conducta indebida por parte de Cherfilus-McCormick habían sido “probados mediante pruebas claras y convincentes”, lo que incluía la aceptación de donaciones de campaña indebidas, lavado de dinero, la mezcla de fondos personales con los de campaña y otras infracciones diversas.
Los republicanos llevan meses exigiendo su dimisión, y un número creciente de demócratas declaró públicamente que habría respaldado su expulsión si el Comité de Ética la hubiera recomendado el martes, según informó Axios.
Poco antes de su renuncia, la jefa de gabinete de la congresista declaró al Miami Herald que esta planeaba hacer campaña para recuperar su escaño en el Congreso, incluso si llegaba a ser expulsada por la Cámara de Representantes. Si bien es inusual, no resulta insólito que un miembro del Congreso sancionado o expulsado intente recuperar su escaño en las urnas.
El Comité de Ética recomendó la expulsión del exrepresentante de Ohio, James Traficant, y la Cámara procedió a expulsarlo en 2002 a raíz de cargos penales federales. Ese mismo año, Traficant se postuló a la reelección desde su celda en prisión, pero perdió tras obtener el 15% de los votos, según las informaciones publicadas en aquel entonces.
La oficina de Cherfilus-McCormick no respondió de inmediato a las preguntas sobre si continuar en la contienda seguía siendo el plan tras su renuncia. A principios de este mes, su juicio penal federal fue pospuesto hasta febrero de 2027.