Hialeah culpa a Biden por aumento de inmigrantes, pero la evidencia es limitada
Con un alcalde que dice que decenas de miles de inmigrantes están llegando a la comunidad, el Concejo Municipal de Hialeah votó el martes para condenar las “políticas de fronteras abiertas” de la administración Biden y exigir que el gobierno federal establezca medidas más estrictas para detener el flujo de personas provenientes del frontera sur hasta el noroeste del Condado Miami-Dade.
“Estamos viendo miles y miles de personas cruzando la frontera y entrando a lugares como esta ciudad. Por esa razón hay que gritar para que nos escuchen. Y estamos esperando que esta resolución haga eso”, dijo a los periodistas el presidente del Consejo, Jesús Tundidor.
La resolución, propuesta por el concejal Bryan Calvo y aprobada por una votación de 5-0, establece que la llegada de inmigrantes ha “traído importantes desafíos sociales y económicos a la ciudad”, y que Hialeah no ha recibido el dinero y el apoyo que necesita para abordar los problemas resultantes. Los concejales Carl Zogby y Mónica Pérez estuvieron ausentes.
La votación del Concejo Municipal de Hialeah — que en noviembre nombró una de las principales avenidas de la ciudad en honor a Trump — hace eco a las críticas de los principales líderes republicanos y detractores conservadores en Washington y otros lugares que dicen que la frontera está abierta y fuera de control.
La administración Biden ha implementado una serie de políticas para frenar la inmigración irregular en medio de cifras históricas en la frontera entre Estados Unidos y México. Ha creado programas de reunificación familiar y un proceso de parole para varios países de América Latina y el Caribe. También anunció nuevas construcciones de muros fronterizos y llegó a acuerdos para deportar a no mexicanos a México. Biden, que al igual que Trump visitará la frontera sur el jueves, también considera limitar el acceso al asilo allí.
Un proyecto de ley de inmigración bipartidista, criticado por los dos partidos en Washington, fracasó a principios de este mes después de que Trump alentó a los republicanos a oponerse a él para poder seguir golpeando a Biden sobre la inmigración, un tema que la mayoría de los votantes identifica como “un problema muy serio”.
El alcalde Esteban Bovo, quien copatrocinó la resolución del martes, solicitó que el documento mencionara que la ciudad está llevando a cabo una serie de “talleres de inmigración” destinados a ayudar a los funcionarios a comprender el impacto de las llegadas de inmigrantes a Hialeah, el primero de los cuales tuvo lugar el lunes.
Si bien los funcionarios aún tienen que vincular claramente los datos limitados sobre aumentos en los servicios de la ciudad con un aumento en las llegadas de inmigrantes, Bovo ha responsabilizado a los inmigrantes recién llegados por exacerbar los problemas de vivienda de Hialeah.
Estima que de los más de 420,000 cubanos que han llegado a Estados Unidos en los últimos años, aproximadamente 150,000 o más han terminado en Hialeah, ciudad que según el censo estadounidense tenía alrededor de 220,000 residentes hace dos años.
“Nada aquí debe interpretarse como antiinmigrante, de ninguna forma”, dijo Bovo a los periodistas después del taller del lunes. “Mi trabajo es asegurarme de que el dinero que llega a las arcas de la ciudad se invierta de la manera correcta posible. Necesito entender quién está en nuestra ciudad”.
Números dispersos sobre la migración en Hialeah
Cuando se le preguntó cómo está afectando la llegada de nuevos inmigrantes a la ciudad, Tundidor dijo que Hialeah enfrenta una escasez de viviendas que está alimentando el mercado inmobiliario ilegal, a medida que más personas alquilan casas rodantes para vivir en ellas. También mencionó delitos menores.
“Si hay mucha gente en la ciudad, tal vez no tengan un permiso de trabajo, no puedan encontrar trabajo, empiezan a caminar y se metan en problemas”, dijo.
Sin embargo, el jefe de policía, George Fuente, no hizo mención sobre el incremento de delitos menores en el foro migratorio del lunes. Más bien, los funcionarios de Hialeah informaron de un aumento en las citaciones por conducir sin una licencia válida, viajes en autobús, arrestos de indigentes y el uso de unidades ilegales, incluidas vehículos recreativos.
El alcalde dijo que de 2022 a 2023 el Departamento de Seguridad Vial y Vehículos Motorizados de Florida (DMV) había emitido 40,000 licencias de conducir a inmigrantes con código postal en Hialeah, en comparación con 34,000 licencias para no inmigrantes.
La policía observó un aumento del 4% en las llamadas de sus servicios, así como un notable aumento de los accidentes de tránsito. El Departamento de Construcción informó de un aumento en las violaciones del código de vivienda. El portavoz del Departamento de Bomberos, Paul García, dijo que recibieron recientemente una llamada de emergencia sobre a una persona indocumentada que vivía en un contenedor de almacenamiento y estaba sufriendo un ataque cardíaco.
“Entendemos que esto va a generar escasez de personal, porque si hay más personas a las que tenemos que atender, eso significa que necesitamos agregar camiones y personal”, dijo García.
Fuente calificó el aumento en las llamadas relacionadas con servicios como “una señal obvia de que tenemos muchas más personas viviendo o visitando la Ciudad de Hialeah”, pero reconoció que no sabía si se debía a nuevos residentes de fuera de Estados Unidos.
“Lo que puedo descifrar con esos números es que hay más población, pero no te puedo decir si esa población es migrante o no”, dijo.
Bovo ha dicho que la población de Hialeah, que es un 95% hispana, tiene un subregistro, porque muchas personas no participan en el Censo, que el gobierno federal utiliza para asignar fondos a los estados y ciudades. El alcalde y otros funcionarios de Hialeah han dicho que algunos residentes tienen miedo de compartir información personal con el gobierno federal porque desconfían o no quieren revelar que viven en viviendas ilegales o con más personas de las que se supone.
La Oficina del Censo ha reconocido que los hispanos y latinos fueron subregistrados en 2020 a nivel nacional.
Pero hasta ahora, Bovo no parece interesado en solicitar al gobierno federal un conteo especial del censo, como propuso la concejal Angélica Pacheco, que permitiría un recuento federal actualizado de los residentes de Hialeah.
“Si me cuesta $5 millones hacerlo, ya puedo decirles que no sucederá”, dijo Bovo, aunque no está claro si el gobierno de Hialeah le ha pedido a la Oficina del Censo una estimación de costos.
El ex alcalde Raúl Martínez, el primer alcalde hispano de Hialeah, quien estuvo en el cargo por más de dos décadas, solicitó un recuento del censo en 1985. Martínez tuvo que lidiar con el impacto del éxodo masivo del Mariel en 1980, primero como concejal y luego como alcalde, cuando alrededor de 125,000 cubanos partieron desde el puerto de Mariel, cerca de La Habana, hacia la Florida en un lapso de seis meses.
“Estábamos perdiendo dinero. Necesitábamos que la gente de Hialeah fuera contada, porque iba a traer beneficios económicos por parte del gobierno federal, estatal y del condado”, recordó. “Si Hialeah está sufriendo las consecuencias de la nueva llegada de inmigrantes, ¿por qué el alcalde no solicita un nuevo censo?”
Martínez, un demócrata que abordó el aumento de los crímenes violentos después del éxodo del Mariel, no cree que Hialeah esté viendo un impacto negativo en la última ola de llegadas de cubanos y piensa que la ciudad está tratando de “demonizar a los inmigrantes cubanos recientes”.
“Esta narrativa parece ser una movida estratégica para criticar y condenar a la administración Biden, perpetuando una perspectiva sesgada con fines políticos”, dijo el exalcalde a el Nuevo Herald y al Miami Herald.
El próximo taller de inmigración de la ciudad, programado para el 11 de marzo, incluirá a empleados del DMV, programas de la ciudad y el condado, así como algunas iglesias que ayudan a inmigrantes en riesgo de quedarse sin hogar.