Abuela que vive en un árbol se enfrenta al condado que quiere demoler su casa
Shawnee Chasser encontró un elevado nivel de vida hace 25 años cuando se mudó a una cabaña colocada entre dos árboles.
Ahora tiene que bajarse.
Chaser, claustrofóbica y con detalles púrpura en su cabello canoso, ha pasado la mayor parte de los últimos meses batallando con el Condado Miami-Dade sobre el destino de la cabaña de madera donde vive, en medio de los troncos de un roble y un higo en el arbolado frente de la casa de su ya fallecido hijo en Biscayne Gardens.
Para Chasser, es un edén suburbano preferible a las paredes, ventanas y aire acondicionado de una casa tradicional.
Pero el condado dice que la estructura se construyó sin autorización, es insegura y debe demolerse en los próximos cuatro meses. Chasser —quien una vez marchó de California a Washington en una protesta contra las armas nucleares— dice que eso nunca sucederá, lo que ha creado las condiciones para un enfrentamiento típico de Miami entre un gobierno que maneja $7,000 millones y una abuela de 65 años que vende bolsas de palomitas de maíz orgánico en Whole Foods.
“No voy a demoler nada”, prometió Chasser en una entrevista. “Me voy a encadenar a esa cabaña”.
Chasser, quien hace una década descubrió su aversión a las viviendas tradicionales, duerme en la cabaña desde 1992 después de mudar su familia de regreso a Miami desde California. Su hermano, Ray Chasser, construyó la primera estructura en la finca Earth N’ Us en el Pequeño Haití, donde montó una cabaña sobre postes de teléfono.
Chasser se mudó más tarde a la casa de su hijo en la esquina NW 135 Street, cerca de North Miami, y mandó a hacer una nueva cabaña. Una escalera de madera llevaba a la estructura, lo suficientemente grande como para acomodar una cama doble. La planta baja tiene una pequeña cocina con horno y un fregadero, y una sala redonda con un ventilador de techo. Por todas partes hay fotos de la familia, libros en encima de un escritorio y un pequeño sofá donde un mapache de 2 meses llamado “Coonie” a veces descansa.
Chasser, quien camina descalza por todo el lugar, dice que no hay mejor forma de vivir.
“Cuando estoy en mi cabaña en medio de una tormenta, con rayos y todo, estoy en el paraíso”, dijo. “No hay nada mejor, más espiritual, más hermoso”.
La cabaña está al sur del “Paraíso de Shawnee”, un homenaje a su hijo Joshua, quien falleció en la casa en el 2009 de un infarto cardíaco. La propiedad —recientemente reseñada en el blog de viajes Tiny House Giant Journey— tiene menos de medio acre en medio de un terreno arbolado que rodea una laguna y cascada artificiales, y queda oculta de la vista por un seto vivo.
Un fideicomiso dirigido por la hija de Chasser compró la casa en el 2013. Chasser ofrece la propiedad a inquilinos que desean alquilar habitaciones, colocar una casa rodante o incluso levantar tiendas de campaña en el patio delantero. Eso la ayuda a pagar las cuentas, además de las ganancias de Shawnee’s Greenthumb Popcorn, que produce industrialmente y vende en mercados Whole Foods en toda la florida.
Pero todo cambió hace aproximadamente un año, cuando alguien llamó al 311 para quejarse que Chasser operaba la propiedad comercialmente en medio de un vecindario de viviendas unifamiliares. Chasser culpa a un inquilino que tuvo que sacar del lugar, pero la inesperada visita de las autoridades del condado en septiembre pasado voltearon su mundo al revés.
La multaron por operar una casa de alquiler y por obras sin autorización en la propiedad, incluida la cabaña.
“Esta es la primera vez que veo a alguien viviendo en una cabaña en un árbol”, dijo Ricardo Roig, director de la división de códigos de Miami-Dade, donde trabaja desde hace 26 años.
El problema del condado con la cabaña de Chasser no es específicamente que vive ahí. Roig dijo que el sur de la Florida tiene reglas estrictas sobre el código de construcción debido a los huracanes, y agregó que los servicios de agua y electricidad tienen que instalarse con permisos e inspecciones. Agregó que Chasser puede vivir legalmente en una cabaña en un árbol, pero que inspectores de código y estructuras determinaron que la cabaña está en muy mal estado, con lo que las autoridades pertinentes concordaron esta semana, y le dieron tres meses para demoler la cabaña.
Chasser, quien ya ha pagado $3,000 en multas, enfrenta más de $7,000 en gravámenes adicionales, según el condado.
“Están creando un campamento ahí. Sencillamente no se puede usar una propiedad residencial y comenzar a cobrar a inquilinos. Tenemos vecinos que quieren proteger sus derechos”, dijo Roig. “Es combinación de varias cosas que no se pensaron bien”.
Chasser no se lo cree. La cabaña que construyó su hermano en Miami es considerada algo histórico y está incluida en material oficial de mercadotecnia de la oficina local de turismo. También sobrevivió el huracán Andrew.
Chasser dice que no tiene dinero para contratar a un ingeniero o arquitecto que la ayude a hacer los arreglos necesarios para que la cabaña cumpla las normas. Además, dice incluso así tendría que solicitar autorización al Departamento de Zonificación para habitar las unidades fuera de la casa principal en la propiedad.
Pero Chasser no se da por vencida. La junta que se ocupa de las estructuras inseguras en el condado permite apelaciones y solicitudes de audiencias adicionales, y Chasser dijo que hablará con su abogada, Sheleen Khan, sobre todas sus opciones,
Pero hay algo en que no cede: mudarse. Chasser dice que las bolsas de las palomitas de maíz Shawnee’s Greenthumb Popcorn son un homenaje a un cierto estilo de vida y no quiere ser culpable de publicidad engañosa.
“En la bolsa dice que yo vivo en una cabaña en un árbol”, dijo. “Así que sigo viviendo en la cabaña en el árbol”.
Esta historia fue publicada originalmente el 5 de septiembre de 2016, 8:27 p. m. with the headline "Abuela que vive en un árbol se enfrenta al condado que quiere demoler su casa."