Primera general puertorriqueña y la primera al mando de la Guardia Nacional
Estar en el mismo cuarto con la máxima autoridad de la Guardia Nacional (GN) puertorriqueña no es intimidante. Tiene una voz firme, pero amable, dice lo que piensa y está enfocada en abrirle el paso a más mujeres en las Fuerzas Armadas.
Su nombre es Marta Carcana y es la primera puertorriqueña en llegar a obtener el rango de General, la primera mujer en dirigir la Guardia Nacional –que fue creada en 1919– y una de las cuatro féminas que ocupan ese rango en los 50 estados del país.
“Hubo un temor de mis compañeros, de mis pares, que con incertidumbre esperaban a ver qué era lo que iba a ocurrir; hubo miedo de que se rompiera esa barrera porque nunca había habido una mujer sentada en esta posición”, le dijo Carcana a el Nuevo Herald, recordando el día en que pasó a ser la Ayudante General de la Guardia Nacional de Puerto Rico (GNPR).
Carcana tiene bajo su mando casi 8,000 militares, entre soldados y aviadores. Es responsable del funcionamiento de la GN, y de orientar al gobernador en lo que tiene que ver con las FFAA. También debe tener preparadas las tropas para cuando sean llamadas a la guerra por Estados Unidos. Tiene además un programa de colaboración con Honduras y República Dominicana, con los cuales Puerto Rico comparte información importante. La GN también tiene un programa por medio del cual ayuda a graduar 500 desertores escolares anualmente; dice con orgullo que el de Puerto Rico es el mejor de la nación estadounidense.
Y es que para llegar a ese codiciado puesto, permaneció en la interinidad desde el 2014 hasta el 2015. No sabía si permanecería allí mucho tiempo o si iban a nombrar a otra persona.
Carcana, de 59 años, visitó el Nuevo Herald acompañada por cinco miembros de la Guardia Nacional, de los cuales tres eran hombres y dos mujeres. Aunque es asertiva al dar una orden, no da la impresión de ser arbitraria. No enreda con jerga militar y cree que como mujer ha tenido que trabajar más duro para llegar a donde ha llegado.
“Trabajé todos los días sin darme cuenta que solo era interina, siempre pensando que ese era mi momento para brillar”.
Y así fue. El 25 de septiembre del 2015 el gobernador de Puerto Rico, Alejandro García Padilla, la llamó a su celular y le preguntó si quería quedarse con el puesto.
“Yo le dije que claro que sí”, dijo riendo. “Yo estaba preparada para todo”.
Colgó y le contó a su esposo, “oye el gobernador quiere que yo sea ayudante”.
Su esposo y sus cuatro hijos celebraron, pues siempre la han apoyado durante su carrera militar.
“Pero si él no me hubiera apoyado, lo hubiera hecho de todas formas; claro que hubiera sido más atropellado, pero igual lo hubiera hecho”, dijo.
Lo cierto es que a las mujeres no les salen muchas de estas oportunidades en la isla.
Las mujeres conforman solo el 12 por ciento de las FFAA de Puerto Rico. De hecho, Carcana asegura que las personas que más desertan del servicio militar son ellas debido a que aún se espera que cuiden de sus hijos y que hagan las labores del hogar, lo que les impide dedicarse de lleno a su carrera militar.
“Muchas llegan y están durante el entrenamiento básico y avanzado y una vez que se casan y tienen hijos, dejan las FFAA porque tienen otros intereses”.
Pero Carcana nunca renunció a su sueño de pertenecer a la GN. Antes de entrar a las FFAA estudió enfermería y ejerció su profesión en Estados Unidos hasta 1986, cuando fue reclutada.
“Ese día yo salía del hospital de hacer una guardia de 11 p.m. a 7 a.m. cuando se me acercó la sargento Robinson y me preguntó si quería ser parte del ejército, y yo le pregunté sorprendida: ¿Ahora, a los 30 años?”
Hizo las entrevistas y entró a la reserva del ejército de Estados Unidos.
Hoy, casi 31 años después se alegra de haber tomado ese arduo camino.
“Es un trabajo bien sacrificado, ser militar, y tener una carrera”, dijo. “Siempre tuve que separar el tiempo de mi trabajo como enfermera, estar con mis hijos y esposo, y trabajar para la GN, pero cuando quieres algo tienes que luchar por eso”.
“Sí es un poquito más difícil para nosotras porque este trabajo es de hombres, entonces nadie les encuentra los defectos pero si yo hago algo mal no es porque hubo problemas, es porque soy una mujer”, agregó.
Sin embargo, ella prefiere no mostrarse vulnerable.
“Las mujeres no podemos seguir pensando que somos discriminadas, que nos dan menos, que somos vulnerables o mas débiles, mientras que pensemos así no vamos a crecer. Este es el momento para las mujeres de mi Gardia Nacional, para las mujeres hispanas, el camino ya está trazado”, dijo. Ellas solo tienen que caminarlo.
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Esta historia fue publicada originalmente el 5 de septiembre de 2016, 8:29 p. m. with the headline "Primera general puertorriqueña y la primera al mando de la Guardia Nacional."