GINA MONTANER: Mujeres en la paz y en la guerra
Ya es un hecho. No habrá campos de batalla ni unidades militares de élite vedados a las mujeres. Avanzando en los cambios que se impulsaron en 2013, el Secretario de Defensa de Estados Unidos ha anunciado que aquellas mujeres que cumplan los requisitos y aspiren a ello, podrán acceder a cuerpos altamente especializados como los Navy SEALS y combatir en la línea de fuego como un soldado más.
Tras años de debate, la lógica que se impone es muy simple: el ejército busca a los mejores y más competentes y no va a distinguir entre hombres y mujeres. Se trata de un paso que rompe las barreras de la segregación en unas fuerzas armadas que recientemente eliminaron la discriminación contra militares gays y lesbianas. Ahora las mujeres, todas aquellas que alguna vez soñaron con ir a la guerra en igualdad de condiciones, podrán hacerlo. A partir de ahora también podrán aspirar a cientos de puestos que sólo podía ocupar el sexo opuesto.
En la era de los millenials hablar del feminismo militante tiene una connotación apolillada y vintage, pero para llegar adonde hemos arribado es preciso señalar que la guerra que han librado las mujeres ha sido un combate tan épico como estar en las trincheras. Y justo cuando el Pentágono anuncia este nuevo paso hacia la igualdad, se publica en Estados Unidos las memorias de Gloria Steinem, feminista de pro y una de las protagonistas de la lucha por los derechos civiles que incluye la liberación de la mujer.
A sus espléndidos 81 años Steinem ha escrito My Life on the Road, un recuento de su larga y viajera trayectoria como activa gestora de cambios en la sociedad que sacaron a Betty Crocker de la cocina en el difícil camino de la emancipación. Si en la década de los 1970 Steinem comparaba la institución del matrimonio con la esclavitud para la mujer, a los 66 años, y después de una abultada vida sentimental, se casó por lo civil. Antes de la ceremonia que ofició una activista Cherokee, la editora de la emblemática revista Ms. dijo, “El feminismo es la habilidad de elegir lo que es mejor para nosotras en el momento adecuado de nuestras vidas”.
Si no fuera por las feministas precursoras y mujeres como Steinem que en el siglo pasado tomaron las calles y las riendas de su mente y de su cuerpo para liberarlos de todas la ataduras, hoy no escucharíamos a los hombres del Pentágono admitiendo que somos iguales en la guerra como en la paz de los hogares.
Ha sido una batalla, y me refiero a la cruzada que ha librado el feminismo, que ahora a muchas jóvenes nacidas en el privilegio de la igualdad le resultan tan lejana como el desembarco de Normandía. Pero mucho ha llovido desde los tiempos en los que la curia debatía si las mujeres tenían alma. O, sin ir más lejos, en la década de los 1950, cuando, como bien denunciaba Steinem, el matrimonio y las leyes estaban diseñados “para una persona y media”. Aunque pocos hayan ido a ver el filme Suffragette, inspirado en las mujeres que a principios del siglo XX llevaron adelante en el Reino Unido la causa del derecho a votar, conviene recordar que en Estados Unidos las mujeres no pudieron acudir a las urnas hasta 1920. O sea, anteayer.
Después de tanto batallar en la vida, hoy tenemos el derecho a morir en el frente. Le debemos mucho a la bella, longeva y combativa Gloria Steinem.
©FIRMAS PRESS
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Esta historia fue publicada originalmente el 6 de diciembre de 2015, 11:00 a. m. with the headline "GINA MONTANER: Mujeres en la paz y en la guerra."