Sur de la Florida

Donald Trump se reúne con hispanos en Miami tras el primer debate electoral

El candidato presidencial republicano recibe el martes una guayabera cubana de lino, luego de un evento en Miami con líderes hispanos en el que participó el congresista Carlos Trujillo.
El candidato presidencial republicano recibe el martes una guayabera cubana de lino, luego de un evento en Miami con líderes hispanos en el que participó el congresista Carlos Trujillo. EL NUEVO HERALD

Si Donald Trump hubiera tenido el mismo recibimiento de todos los hispanos que tuvo el martes en Miami, tendría la elección ganada.

La breve visita de Trump a La Pequeña Habana, promocionada como un encuentro estilo asamblea de ayuntamiento con los latinos, se convirtió en un festival de amor en el cual nadie hizo una sola pregunta. En lugar de eso, uno a uno, cinco ardientes partidarios suyos cubrieron de elogios a Trump un día después de que Hillary Clinton pareció encontrar el modo de sacarlo de quicio en su primer debate para las elecciones presidenciales.

Los cálculos preliminares de Nielsen del martes sugirieron que 81.4 millones de personas sintonizaron el programa, lo cual hizo del mismo el debate presidencial con el más público de la historia.

“¡Buen trabajo anoche!”, gritó una mujer en el público.

“Nos fue muy bien”, dijo Trump de su desempeño en el debate, citando encuestas improvisadas poco científicas que según él demostraban que había derrotado a Clinton. “Fue una noche interesante, eso es seguro, y de las grandes ligas. Definitivamente de las grandes ligas”.

Sus fans de Miami le aseguraron que muchos más hispanos compartían la admiración de ellos por él, aun cuando las encuestas muestran al republicano en grandes dificultades con ese sector demográfico clave.

“Señor próximo Presidente!”, dijo varias veces a Trump el abogado Roberto González.

“Señor Presidente!”, dijo Alberto Delgado, subiéndole la parada a González.

Trump, quien subió al estrado sin presentación, disfrutó la cálida acogida política. Las encuestas lo muestran muy por debajo de Clinton entre los hispanos, tanto a nivel nacional como en la Florida, donde los latinos representan alrededor del 15 por ciento del electorado. Pero una estrecha mayoría de los cubanoamericanos de tendencia republicana en el condado Miami-Dade prefieren a Trump, de acuerdo con una reciente encuesta de Univisión.

“Eso es tan bello. Wow”, dijo Trump a González, tras escuchar la historia de cómo sus padres emigraron a EEUU procedentes de Guatemala. Hizo que González subiera al estrado para estrecharle la mano. González, quien fue la primera persona en dirigirse a Trump, agarró de nuevo el micrófono y siguió derrochando elogios.

El público de unas 150 personas en el Koubek Memorial Center del Miami Dade College pareció contagiarse de su energía, y de vez en cuando se puso a entonar “¡Trump!” y “¡Estados Unidos!” Los oradores siguientes expresaron apasionadamente su apoyo a Trump. Cuatro de ellos eran cubanoamericanos. Uno era venezolano americano y habló ayudado por un traductor.

“Yo veo esos problemas. Los veo en las noticias todas las noches”, dijo Trump de Venezuela. “Tengo muchos amigos que son de Cuba, y ellos están muy descontentos”. Como presidente, agregó, “Haremos el acuerdo correcto. Haremos el acuerdo correcto, créanme que sí”.

El evento de media hora, en el cual fungió como maestro de ceremonias el representante estatal republicano de Miami Carlos Trujillo, comenzó con un breve tributo al difunto pitcher de los Marlins José Fernández, quien murió en la madrugada del domingo en un accidente de barco con dos de sus amigos.

“Qué talento. Qué gran persona”, dijo Trump, expresando sus condolencias. “Saben, acabo de hablar con Jeff Loria acerca de José”, añadió, refiriéndose al dueño de los Marlins. “Está desconsolado”.

Al final del encuentro, Trujillo obsequió a Trump una guayabera blanca de mangas largas de parte del Partido Republicano de Miami-Dade.

De allí, Trump — acompañado por el ex alcalde de Nueva York Rudy Giuliani y un grupo de sus principales asesores — se dirigió con su caravana de automóviles al restaurante cubano Versailles para una rápida parada en la que encargaron pastelitos, croquetas, empanadas y cafecito. “¡Arriba Trump!”, entonaban sus partidarios. (Un hombre se entusiasmó creyendo que era el presidente Barack Obama el que había venido de visita.)

Antes, Trump asistió a un almuerzo de recaudación de fondos de $25,000 por cabeza en su centro de golf Trump National Doral en el que se recaudó más de $1 millón, de acuerdo con uno de los organizadores. Había otra actividad de recaudación de fondos fijada en Longwood antes de un desfile a celebrarse por la noche en Melbourne.

Al encuentro sólo por invitación con los hispanos locales, que se había estado preparando y había sido suspendido dos veces desde julio, asistió un grupo de partidarios de Trump desde el mismo inicio así como veteranos republicanos que se han decidido a respaldar al candidato de su partido. Afuera, un grupo de manifestantes se reunió bajo la lluvia agitando carteles en contra de Trump. Al menos una discusión con un partidario de Trump vistiendo una prenda de camuflaje que decía “Make America Great Again” (“Hagamos grande de nuevo a Estados Unidos”) se hizo demasiado acalorada.

La redactora del Miami Herald Monique O. Madan contribuyó a este reportaje

Esta historia fue publicada originalmente el 27 de septiembre de 2016, 7:00 p. m. with the headline "Donald Trump se reúne con hispanos en Miami tras el primer debate electoral."

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