EN NUESTRA OPINIÓN: Clinton-Trump: un debate por debajo de lo esperado
Hillary Clinton confirmó que es un poco imperiosa. Donald Trump confirmó que el emperador está desnudo.
Clinton dejó ver que conoce los temas. Trump dejó ver que aun en los momentos en que se acerca a la verdad, no es apto para ocupar la Casa Blanca.
En realidad la tarea era simple. Clinton tenía que mostrarse confiable y honesta. Y también simpática, en lo cual ha tenido que trabajar duro.
Trump tenía que seguir haciendo lo que le ha funcionado hasta ahora, si observamos sus cifras en las encuestas: ignorar los hechos, mentir y montar un espectáculo. Sorprendentemente, en los primeros 30 minutos aproximadamente, Trump se mostró más bien discreto y exhibió una capacidad para el debate. Pero después perdió el rumbo, titubeó y se fue por las ramas al hablar de finanzas, de su apoyo a la guerra de Irak y del papel de la OTAN en el mundo.
Trump hizo un buen trabajo al destacar temas en los que Clinton es vulnerable —ISIS, los correos electrónicos— pero con eso no logró compensar sus puntos débiles. ¿Los norteamericanos creen de verdad que estamos “perdiendo en todo?”
El moderador Lester Holt tuvo una tarea difícil el lunes por la noche. Lamentablemente, casi desapareció en el escenario, sin denunciar la mendacidad de Trump ni la forma en que Clinton evadió el escándalo de los correos electrónicos o sus afirmaciones erróneas sobre los impuestos de Trump. La única vez que Holt se puso firme fue cuando afirmó que Trump sí había apoyado la guerra de Irak.
Ambos candidatos tenían que haber llegado a los escépticos. Pero los indecisos todavía deben de estar rascándose la cabeza. En el debate no hubo un nocaut, pero Clinton ganó por puntos.
No obstante, teniendo en cuenta la extraña dinámica de esta contienda por la presidencia, el problema no es quién ganó, sino quién le mostró al público que tiene la mayor habilidad para llevar a este país hacia delante, hacia la prosperidad y la paz y hacerlo de una manera firme y sensata.
Trump afirmó que su oponente demócrata forma parte de la clase política tradicional. Eso no se discute. Admitió que Clinton tiene experiencia, pero dijo que era una “mala experiencia”. No obstante, frente a la ignorancia de los hechos que Trump manifestó, sus declaraciones sin una previa reflexión y sus comentarios simples y breves con poca sustancia, Clinton se vio no solo presidencial, sino también capaz y firme.
La candidata demócrata conoce sus temas: sabe lo que el Artículo 5 de la OTAN ordena (Trump no tenía ni idea); sabe que la práctica de la policía de detener y registrar a personas en la calle se ha considerado inconstitucional, y sabe que los delitos violentos, a pesar de la plaga de tiroteos en Chicago, han disminuido. Trump siguió insistiendo en el tema de la ley y el orden. Eso atrae a la multitud, pero no es una solución para la animosidad racial. Clinton sabe que el presidente George W. Bush fijó el cronograma para la retirada de las tropas de Irak. Trump reiteró, erróneamente, que la decisión fue del presidente Obama. Y no hablemos del movimiento que ponía en duda que Obama nació en Estados Unidos.
Después, al final, volvimos a ver al Donald habitual. Cuando Clinton recordó a los espectadores que Trump tenía el hábito de llamar “cerdas” y “holgazanas” a las mujeres, el candidato republicano respondió que había planeado “decir algo fuerte” sobre Clinton y su familia.
Pero, como es un caballero, lo pensó mejor: “Me dije que no estaba bien”. Su actitud y sus expresiones no son presidenciales.
El debate dejó mucho que desear.
Esta historia fue publicada originalmente el 27 de septiembre de 2016, 1:13 p. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: Clinton-Trump: un debate por debajo de lo esperado."