Viajeros de Miami prefieren a Uber en vez de taxis
Si les dieran a escoger, los viajeros de negocio de Miami no lo pensarían dos veces a la hora de usar el servicio de transporte de Uber en vez de taxis.
Un nuevo estudio realizado por Certify, una compañía que administra cuentas corporativas, no hace sino reconocer que la tendencia a usar Uber es algo que ya resultaba aparente en el Aeropuerto Internacional de Miami (MIA), así como en hoteles y por todo el Condado Miami-Dade desde que la empresa gigante empezó a funcionar en el 2014.
A finales de ese año, los taxis equivalían al 83% de las transacciones de transporte en el área de Miami, mientras que las de Uber eran sólo del 17 por ciento, según Certify.
Sin embargo, para finales del 2016, solamente el 27 por ciento de las transacciones correspondieron a los taxis, en tanto Uber tuvo un 67%. Lyft, el rival más pequeño de Uber, logró el seis por ciento de las transacciones.
Con su sistema de hacer las reservaciones únicamente a través del celular y con sus precios más baratos, Uber ha afectado de forma considerable la industria de taxis en las grandes ciudades del país. El año pasado, Miami-Dade debió reescribir sus leyes sobre los taxis para poder legalizar a Uber y a Lyft, y acordó no exigir que los choferes deben registrarse en el condado o regular las tarifas de la forma en que los taxis deben hacerlo. Aunque ilegal, el servicio de Uber se ha convertido en sumamente popular: el condado reportó que había 2,100 permisos para taxis al tiempo que Uber dijo que tenía unos 10,000 choferes en la calle.
El enorme crecimiento en popularidad de Uber tiene lugar en momentos en que los inversionistas siguen subsidiando pérdidas masivas en la compañía cuya sede principal está en San Francisco. En enero, Bloomberg reportó que Uber perdió más de $2,000 millones durante los primeros nueves meses del 2016.
Las nuevas cifras de Certify se dan a conocer cuando Uber enfrenta una polémica política relacionada con la actual prohibición del presidente Donald Trump sobre inmigración que le impuso a siete países cuya mayoría es musulmán.
Cuando el sindicato de taxis de Nueva York protestó la orden del 25 de enero y acordó realizar una huelga en el Aeropuerto JFK, Uber anunció que suspendería sus precios actuales y cobraría tarifas regulares. Los críticos acusaron a la compañía de entorpecer una protesta contra Trump y lanzaron una campaña llamada #deleteUber cuyo fin era que los usuarios borraran de sus celulares la aplicación de Uber.
Uber negó que estuviera ayudando a Trump, y calificó la orden ejecutiva del mandatario como una medida “equivocada e injusta”.
Esta historia fue publicada originalmente el 31 de enero de 2017, 10:55 a. m. with the headline "Viajeros de Miami prefieren a Uber en vez de taxis."