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Opinión

Las siete cosas que incomodan a los floridanos

Walter Michot- Miami Herald
Walter Michot- Miami Herald

Las comunidades en el estado de la Florida tienen sus variaciones particulares de acuerdo a la región. El sur es más hispano, el norte más anglo. Algo en común que tienen la mayoría de esas comunidades son algunos hechos que las afectan en mayor o menor cuantía. Ellos son:

1. Los choferes telefónicos: Lentos, zigzagueantes o bólidos de carrera son las características que identifican a los vehículos conducidos por algunos choferes, que cual equilibrista de circo, acceden al timón y a los mensajes de texto con ambas manos y al mismo tiempo. No se han percatado, o poco les importa, que el acto de manejar es un trabajo full time no part time. Y para mayor desfachatez, suelen saludar a los demás conductores mostrándole su dedo del medio. ¡Vaya imagen para un turista!

Aunque la patrulla de carreteras hace años que identifica al uso del celular como el principal causante de accidentes mortales, nunca se han adoptado medidas que realmente salven vidas humanas, como la instalación en todo los celulares de un sistema que inutiliza el teléfono si el vehículo supera las 5 millas por hora. Sin duda, este dispositivo afectaría a las ventas de teléfonos y esto es algo que no es del agrado de las empresas que financian campañas políticas.

2. Las “camaritas” en los semáforos: Los que tienen más probabilidades de ser multados son aquellos que manejan más, esto es, los vendedores, los que buscan empleo y los que intentan ganarse la vida diariamente, o sea, los inmigrantes. Hay estados que instalan en los vehículos un sistema que notifica a las autoridades cuando se supera el límite de velocidad, lo cual resulta muy controversial ya que muchos inadvertidamente recibirían cientos de multas por correo.

Somos de la opinión que las ciudades podrían ser más creativas para obtener fondos, sin tener que esquilmar el bolsillo del contribuyente con dichas camaritas o con los peajes, que en conjunto lo que hacen es reducir el salario real de las personas que tienen la fortuna de tener un trabajo.

3. El costo de las medicinas: Algo sumamente grave es que la mayoría de los seguros no cubren las costosas medicinas originales recetadas por los médicos, las cuales no pueden ser sustituidas y son vitales para el tratamiento de enfermedades relevantes. Esto se convierte en un factor limitante para combatir el padecimiento ya que muchas familias simplemente no tienen los recursos para adquirir el medicamento, lo cuál termina por acortar la esperanza de vida del enfermo.

Adicionalmente vemos como el cuidado dental ha alcanzado magnitudes estratosféricas. Tener que decidir entre comprar un carro para trabajar o pagar arreglos dentales para comer es algo inaudito.

Sin duda, una reforma a los procesos y costos de salud está en camino. El país más grande del mundo no debe estar entre los más costosos en tratamientos médicos y dentales.

4. El costo del rescue: Un promedio de $600 no debería ser el precio para una persona que requiere una ambulancia de emergencia. Muchas ciudades le siguen un proceso legal a aquellas personas que no pueden pagar dicha cantidad debido a que su seguro médico no cubre esta necesidad.

Debemos lograr que las empresas aseguradoras contemplen en su póliza la cobertura por este concepto, hasta un límite preestablecido.

5. La rajadura de las casas: El sistema de fracturación hidráulica conocido como fracking continúa con su proceso que origina ondas sísmicas en un perímetro de muchas millas a la redonda, partiendo del lugar geográfico donde se realiza la perforación en la tierra. El derecho de alguien termina donde empieza el del otro. Las empresas constructoras y otras tienen el derecho de perforar pero no tienen por qué rajar las paredes de las casas circundantes. No es fácil, pero la legislatura estatal debe regular de una vez por todas esta problemática.

6. Los camiones por la vía rápida: Es común ver a las rastras por las autopistas literalmente “apartando” a los vehículos delanteros, quienes ceden el paso por temor a ser arrollados por un gigante demoledor. Desgraciadamente, cuando ocurren accidentes con ellas, los resultados son trágicos y cuantiosos. Otros estados impiden la circulación de estos camiones por la vía rápida a la vez que les exigen un letrero trasero donde se lea “How is my Driving” con un número de teléfono donde quejarse.

Nosotros deberíamos hacer lo mismo, solo nos falta voluntad política para ello.

7. El salario mínimo: Todo sube anualmente, el teléfono, la luz, los seguros, los alimentos. Vemos como los celulares y las computadoras “mejoran” cada año para obligar al consumidor a actualizarse. Si a esto le sumamos la disminución del salario real por las “camaritas”y los peajes, tenemos que concluir que el salario mínimo inevitablemente debe ser incrementado en la Florida. No puede ser que todo suba y los salarios no. O que suba 13 centavos como nos ocurrió del 2015 al 2016 cuando el salario mínimo aumentó de $7.92 a $8.05 por hora. Con ese aumento, ¿qué se pretende? Que los floridanos consumamos solo azúcar y sal ya que estos son los productos que menos variaciones de precios tienen año tras año. O como decimos los economistas, estos productos son casi insensibles a variaciones en los precios y por lo tanto su demanda es inelástica. Se les conoce como los bienes de Giffen.

Economista y periodista.

Siga a Benjamín F. DeYurre en Twitter: @DeYURRE

Esta historia fue publicada originalmente el 3 de octubre de 2016, 3:54 p. m. with the headline "Las siete cosas que incomodan a los floridanos."

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