Sur de la Florida

Encausan a policía de North Miami por dispararle a cuidador de un hombre autista

La imagen de Charles Kinsey con los brazos en alto poco antes de recibir el disparo, le dio la vuelta al mundo.
La imagen de Charles Kinsey con los brazos en alto poco antes de recibir el disparo, le dio la vuelta al mundo. Cortesía

Un agente de policía de North Miami será encausado de cargos criminales por disparar al cuidador desarmado de un hombre autista el verano pasado, uno de una serie de cuestionables incidentes en los que la policía disparó a hombres negros a nivel nacional que han suscitado protestas.

El agente Jonathan Aledda fue arrestado el miércoles y encausado por un delito mayor de intento de homicidio, y un delito menor de negligencia culpable.

El arresto tuvo lugar a los nueve meses de que Aledda disparó e hirió a Charles Kinsey, terapeuta de conducta que estaba tirado de espaldas en el suelo, con las manos en el aire, rogando a los agentes que no le dispararan, un enfrentamiento que fue parcialmente captado en video por un testigo presencial.

El arresto marca la primera vez en que fiscales, dirigidos por la fiscal estatal de Miami-Dade Katherine Fernández-Rundle, han encausado a un agente en servicio por dispararle a un civil.

El caso de Kinsey, el cual ocurrió en medio de protestas en muchos lugares por controvertidos casos de disparos de la policía a civiles, estaba siendo seguido muy de cerca.

El 18 de julio del 2016, agentes de North Miami fueron llamados a la escena de los hechos por una persona que llamó al 911 para reportar lo que parecía ser un hombre perturbado con una pistola.

Se trataba en realidad de un camioncito de juguete plateado. El hombre era Arnaldo Ríos, de 26 años, un hombre con un caso de autismo profundo que se había salido de su hogar de grupo y estaba sentado en medio de la calle. Kinsey estaba tratando de convencerlo de que regresara al hogar cuando llegó la policía.

El enfrentamiento llegó a su punto culminante cuando Aledda, agente entrenado del equipo SWAT, disparó tres veces su carabina M4 sin mirilla, hiriendo a Kinsey en el muslo. Kinsey sobrevivió y luego demandó a la Ciudad de North Miami por el uso de fuerza del agente.

Después del tiroteo, el presidente del sindicato policial John Rivera defendió a Aledda, diciendo que el agente estaba en realidad disparándole a Ríos, el hombre autista, quien el agente creía que estaba armado y que era un peligro para Kinsey.

Pero la fiscalía – después de meses de discusiones internas y de revisar declaraciones de testigos, transmisiones radiales y otras pruebas – determinaron que el uso de la fuerza no había sido legal y que Ríos no había sido una amenaza.

Las transmisiones radiales de la policía se contradecían entre sí, y uno de los agentes al principio decía que Ríos parecía estar cargando de nuevo su arma. Ese agente se fue luego a buscar unos binoculares y no fue testigo de los disparos.

La fiscalía se enteró de que al menos otros dos agentes, que estaban buscando cobertura apenas a unos 20 pies de Ríos y Kinsey, concluyeron que el objeto plateado parecía de hecho un juguete. Ellos estaban a punto de acercarse para esposar a Ríos cuando sonaron los tiros.

Aledda estaba a 150 pies de distancia cuando disparó. Aledda, sin embargo, tenía suficientes dudas sobre su blanco que, antes de disparar, le preguntó a un agente al lado suyo si el hombre tenía o no una pistola.

El sonido de los disparos sorprendió a todos los demás agentes en la escena de los hechos, quienes dijeron luego a los investigadores que no se sentían amenazados.

El uso de la fuerza por parte de la policía ha desatado un debate nacional en curso en los últimos años debido a una serie de incidentes en los que los agentes han matado a civiles, sobre todo a hombres afroamericanos desarmados.

Fernández-Rundle, quien ocupa el cargo de fiscal estatal del Condado desde 1993, ha recibido críticas durante años por no haber encausado a ningún agente de policía, en un estado cuyas leyes dan a la policía amplias libertades para usar fuerza letal, incluyendo la capacidad de disparar a delincuentes de delitos más graves que se den a la fuga.

La fiscalía estatal de Miami-Dade, bajo Janet Reno, fue la última en declarar culpable a un agente de la policía por disparar. Un jurado halló culpable de homicidio en 1989 al agente de la policía de Miami William Lozano por dispararle a un afroamericano desarmado que viajaba en una motocicleta, pero el veredicto fue anulado, y un segundo jurado lo absolvió.

Un agente de Palm Beach fue acusado y absuelto en 1993 de dispararle a un hombre que huía. Después de eso, ningún agente de policía de la Florida ha sido arrestado por dispararle a alguien mientras estaba de servicio, hasta que el agente de la Policía de Broward, Peter Peraza, fue arrestado en diciembre del 2015 por matar a un hombre que iba caminando por la calle con una escopeta de perdigones.

De nuevo, no hubo veredicto alguno: un juez desestimó luego el caso tras fallar que Peraza había actuado en defensa propia.

La fiscalía podría tener más suerte en conseguir un veredicto de culpabilidad en el caso del detective de Palm Beach Gardens Nouman Raja, quien fue arrestado el año pasado por homicidio involuntario e intento de asesinato tras disparar al músico Corey Jones al costado de la Interestatal 95.

La evidencia clave: grabaciones de audio que contradicen la versión de Raja de su encuentro con Jones en octubre del 2015.

Esta historia fue publicada originalmente el 12 de abril de 2017, 6:35 p. m. with the headline "Encausan a policía de North Miami por dispararle a cuidador de un hombre autista."

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