Sur de la Florida

Senador Frank Artiles renuncia en medio del escándalo

El senador estatal Frank Artiles
El senador estatal Frank Artiles

El senador Frank Artiles renunció a su puesto en la Legislatura de la Florida el viernes, en medio de un escándalo que estalló tres días antes por una andanada de insultos que el republicano de Miami lanzó contra dos legisladores en un bar de Tallahassee.

En una carta al presidente del Senado Joe Negron, Artiles dijo que iba a renunciar de inmediato a su puesto por respeto a su familia y a la institución del Senado, cuya sesión quedó interrumpida esta semana mientras los líderes republicanos tuvieron que lidiar con el futuro político de Artiles.

“Mis actos y mi presencia en el gobierno son en estos momentos una distracción para mis colegas, para el proceso legislativo y para los ciudadanos de nuestro gran estado”, escribió Artiles en una carta que fue entregada personalmente por un asistente suyo. “Yo soy responsable y soy culpable, y esta es mi renuncia al Senado del Estado de la Florida, efectiva de inmediato.

“Está claro que todo acto tiene consecuencias, y en esta área necesitaré tiempo para la reflexión y el crecimiento personal”.

Negron obligó a Artiles a disculparse públicamente el miércoles ante el pleno del Senado por su diatriba alimentada por el alcohol contra la senadora Audrey Gibson, demócrata de Jacksonville en la cual la llamó una “harpía” y una “niña” y se refirió a algunos republicanos como “n----s”. Pero los indignados legisladores afroamericanos dijeron que su disculpa no era suficiente: pidieron formalmente su expulsión del Senado.

Negron, republicano de Stuart, a quien Artiles había ridiculizado en su diatriba llamándolo “pend...”, ordenó una investigación. El viernes, él elogió a Artiles por poner punto final a la controversia.

“Tomó la decisión correcta”, dijo Negron el viernes en una conferencia de prensa de último minuto frente al Senado. “Todos nosotros somos responsables de nuestros actos y nuestras palabras”.

“A pesar de los sucesos de la semana pasada, el senador Artiles tiene un historial largo y brillante de servicio público”, había dicho antes Negron en un comunicado. “Todos tenemos una deuda de gratitud con él por los servicios que prestó a nuestro país en el Cuerpo de Marines de Estados Unidos, donde peleó por nuestra libertad en la Guerra Global contra el Terrorismo. Además, sus años de servicio en la Cámara de Representantes y el Senado de la Florida demostraron su dedicación a ayudar a otros, la cual no terminará con su partida del Senado. Mis colegas del Senado y yo deseamos lo mejor para el senador Artiles y su familia”.

La oficina de Negron no conocía el paradero de Artiles, casado y padre de dos hijos, quien cumple 44 años el sábado.

Como resultado de su renuncia, el senador Perry Thurston, demócrata de Fort Lauderdale, quien presentó la acusación contra Artiles de violar las reglas de conducta del Senado, retiró sus cargos.

“Lamentamos que esta medida haya sido necesaria, pero consideramos que fue la medida correcta a tomar”, dijo Thurston en un comunicado. “Las medidas tomadas por el Senado, y las de la multitud de floridanos que se alzaron para expresar sus objeciones a los sucesos de esta semana son dignas de elogio. Ellas enfatizan la lección crítica a aprender, que las palabras pueden causar dolor, pueden causar daño, y pueden tener consecuencias”.

“Esta ha sido una experiencia penosa por la que nadie debería tener que pasar”, dijo Gibson en un comunicado que también expresó los mejores deseos para Artiles “en todo lo que se proponga”.

Artiles, conocido por la agresividad de su estilo, había contratado a un notorio abogado litigante y había prometido que lucharía por reivindicarse. El escogió como abogado a Steven R. Andrews, uno de los abogados más temidos en Tallahassee por su reputación como investigador, su habilidad para usar los archivos públicos para pelear batallas políticas y extraer acuerdos extrajudiciales de aquellos a los que demanda, incluyendo al gobernador Rick Scott.

En una carta enviada el jueves a Negron, Andrews pidió que se nombrara un fiscal independiente sin vínculos con el Senado para que llevara a cabo la investigación. Luego, en lo que pareció una amenaza abierta, hundió más profundamente el cuchillo al nombrar a los senadores que Artiles iba a llamar para responder preguntas bajo juramento.

Pero el proceso del Senado no permite que Artiles interrogue a otros legisladores, y Negron simplemente ignoró la carta y ordenó a la asesora judicial general del Senado Dawn Roberts que continuara su investigación tal y como se había planeado.

La presión para que Artiles renunciara a su puesto se hizo cada vez más fuerte, cuando los dos republicanos en los puestos más altos del estado le sugirieron que debería hacerlo. Al hablar con la prensa el jueves, Scott dijo que si él tuviera un empleado “que hubiera dicho lo que él dijo, yo lo despediría”. La procuradora general Pam Bondi también urgió a Artiles a que renunciara a su escaño.

Llegada la tarde del jueves, hasta los amigos de Artiles en el Capitolio estatal, convencidos de que él no tenía la menor probabilidad de redimirse a sí mismo, habían empezado a decir en privado que él tenía que dejar el Senado. La señal más evidente de su salida inminente fue el hecho de que los sabuesos políticos empezaron a rumorar sobre el hecho de que su competitivo escaño quedaría vacante muy pronto.

El viernes, los colegas republicanos de Miami de Artiles en la Legislatura expresaron abiertamente su alivio acerca de la decisión del mismo, y lo elogiaron unánimemente por haberla tomado.

“Frank ha actuado de manera honorable en su decisión, y mis oraciones lo acompañarán mientras sale adelante en este proceso”, dijo en la mañana del viernes el futuro presidente de la Cámara José Oliva, representante de Miami Lakes y viejo amigo de Artiles.

En su carta de renuncia presentada el viernes, Artiles se mostró más contrito que cuando se dirigió al pleno de la Cámara.

“Esta experiencia me ha permitido ver que, durante demasiados años, he estado sacrificando lo que quiero más en mi vida, mi esposa y mis dos hijitas”, dijo. “Aun cuando yo asumo toda la responsabilidad por usar un lenguaje que fue vulgar e inapropiado, mi familia ha sufrido las consecuencias de un proceso político que puede distorsionar la verdad con el único propósito de la ganancia política”.

Un agente de la policía del Condado Miami-Dade, Orlando Fleites, estaba estacionado el viernes frente a la casa de Artiles, y dijo a un periodista que fue a tocar a su puerta que el ex senador no estaba dando entrevistas a nadie. Había dos camiones parqueados fuera de la casa, uno de los cuales tenía una chapa de la Legislatura estatal.

Amigos de Artiles, quienes dijeron que él había pasado los últimos días fuera del Capitolio pidiéndoles consejo, afirmaron que él se había mostrado indignado y colérico ante lo que consideraba un doble estándar: colegas cuya propia conducta no cumplía con los estándares que le estaban aplicando a él. Al fin y al cabo, sus amigos lo convencieron de que él no saldría ileso de la tormenta de la opinión pública e, incluso si consiguiera sobreponerse a la amenaza de expulsión, su recuerdo al Senado se convertiría en un lastre para el ya dividido grupo republicano de la Legislatura.

Herald/Times reporters Michael Auslen, Steve Bousquet, Kristen M. Clark and Jeremy Wallace contributed to this report. Herald staff writer Lance Dixon contributed from Miami.

Esta historia fue publicada originalmente el 21 de abril de 2017, 8:02 p. m. with the headline "Senador Frank Artiles renuncia en medio del escándalo."

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