Sur de la Florida

Escaleras y túneles: Los métodos usados por los indocumentados para cruzar la frontera

Dos inmigrantes indocumentados escondidos en el baúl de un auto en la frontera con México.
Dos inmigrantes indocumentados escondidos en el baúl de un auto en la frontera con México. CBP

Después que un grupo de pandilleros secuestraron a su hermana menor y asesinaron a sus abuelos, Lena Alemán y su esposo Marbyn empacaron sus pertenencias y las de sus cinco hijos y huyeron a Estados Unidos.

Al llegar a la frontera, un contrabandista de inmigrantes ayudó a los hondureños, uno por uno, a superar el muro fronterizo con una escalera desde el lado mexicano, para luego descender por otra escalera en el lado estadounidense.

Así fue como la familia, que ahora vive en Miami, entró ilegalmente a Estados Unidos un día del año pasado a la medianoche, usando un método que probablemente seguirán usando los indocumentados ahora que ha quedado claro que el “impenetrable” muro fronterizo que el presidente Donald Trump desea no podrá construirse tan pronto como quería.

Los líderes del Congreso han acordado financiar el presupuesto del gobierno federal hasta el final del año fiscal en septiembre, pero sin incluir los fondos que Trump quería para comenzar a construir el muro que prometió durante la campaña.

Aunque Trump probablemente seguirá presionando al Congreso, y a México, para que financien el muro, por ahora los indocumentados seguirán entrando furtivamente usando los mismos medios de lás últimas décadas.

Puso una escalera portátil del lado mexicano y otra del lado americano

Lena Alemán

inmigrante hondureña

Estos medios van desde el uso de escaleras, como Alemán y su familia, hasta cruzar a pie por las remotas regiones desérticas, o cruzar a nado o en balsas el río Bravo, o esconderse dentro de vehículos para no ser detectados en los puestos fronterizos.

Algunos han cruzado hacinados en contenedores en camiones de carga o escondidos en el baúl de los automóviles. Por lo menos uno fue ocultado dentro del asiento de una furgoneta que trató de cruzar un puesto de control fronterizo en el 2000. Una foto muestra como el inmigrante parecía ser parte de la cubierta de plástico gris del asiento.

Agentes fronterizos descubrieron a este hombre tratando de ocultarse en el interior del asiento de una furgoneta en la frontera con México.
Agentes fronterizos descubrieron a este hombre tratando de ocultarse en el interior del asiento de una furgoneta en la frontera con México. CBP © USCBP/REX/Shutterstock

Quizás el método más común usado en los sectores de la frontera donde ya existe un muro es la escalera. Ese fue el método empleado por Alemán y su familia.

Su odisea comenzó en el 2015, cuando los miembros de una pandilla secuestraron a Yirley, la hermana menor de Alemán. Después, los asesinatos en enero del 2016 de los abuelos de Alemán, también atribuidos a los pandilleros, convencieron a la pareja a huir del país.

Después de varios viajes en autobús por América Central y México, la familia finalmente llegó a Mexicali, una importante ciudad mexicana frente a Calexico, California.

En una entrevista reciente, Alemán, de 31 años, contó lo sucedido.

Un contrabandista de inmigrantes, que la familia contrató, los llevó a un lugar de la frontera a la medianoche en agosto pasado.

“Puso una escalera del lado mexicano, y otra del lado americano”, recordó Alemán.

Marbyn, su esposo, fue el primero en subir la escalera y bajar al otro lado.

Su hija Danna, de 12 años, siguió al padre. Entonces le tocó el turno a Keidy, de 10; luego a Josué, de 5, y a Selvin, de 2, ayudado por el mismo contrabandista; Estefanni, de 15 y al final Alemán, quien resbaló de la escalera del lado de Calexico y cayó al suelo, lastimándose las manos.

En vez de huir, la familia se sentó junto al muro a esperar.

No tardó mucho en llegar un vehículo de la Patrulla Fronteriza. La familia fue trasladada a un centro de detención donde las autoridades liberaron a Alemán y a sus hijos, quienes viajaron a Miami para reunirse con familiares aquí.

Marbyn quedó detenido, pero eventualmente fue liberado y ahora la familia está pidiendo asilo en un tribunal de inmigración en Miami.

Otro método ampliamente usado es cruzar el río en pequeñas balsas de cámaras de neumáticos.

Fue así como Karla Hernández y su esposo, Mario Alcerro, los dos también hondureños, llegaron en el 2011, un año después que Alcerro fuera deportado anteriormente tras ser detenido en Miami.

Pocos meses después de la deportación de Alcerro, Karla y sus dos hijos —nacidos en Estados Unidos— viajaron a Honduras para estar con él.

Pero a medida que la violencia de las pandillas aumentaba, la pareja decidió regresar a Estados Unidos ilegalmente.

Abordaron un avión a la Ciudad de México, donde entonces viajaron en autobús a la frontera. Allí alquilaron una balsa y cruzaron el Río Bravo a Laredo, Texas.

Entraron sin ser detectados y lograron llegar de nuevo a Miami. Luego trajeron a sus hijos.

El problema surgió de nuevo en el 2015, cuando funcionarios de inmigración descubrieron que Alcerro estaba de regreso en Miami. Lo detuvieron y lo deportaron otra vez a Honduras.

Los que cruzan en áreas remotas o desérticas también han tenido éxito en evitar la detección por agentes de la Patrulla Fronteriza.

Un grupo de ocho hombres y una mujer cruzaron de esa manera en un punto no marcado de la frontera cerca de la zona conocida como nación de Tohono O’Odham, al oeste de Sasabe, Arizona.

El viaje fue narrado en una serie de artículos en el 2003 escritos por John Lantigua, reportero del Palm Beach Post, quien acompañó a los migrantes.

“El grupo —todos menos uno eran de la misma aldea cerca de la frontera guatemalteca, fue encabezado por un ‘coyote’”— escribió Lantigua.

Después de salir del Sasabe mexicano , el grupo tardó unos 75 minutos recorriendo las colinas de la zona y llegar a un punto no marcado de la frontera, según Lantigua.

Ahí, apuntó, los inmigrantes se arrodillaron y rezaron 15 minutos justo antes de la puesta del sol.

“Los inmigrantes se pusieron de pie y entraron a Estados Unidos, dando sus primeros pasos en la búsqueda de empleos para mantener a sus seres queridos en empleos que no existen en México”, señaló Lantigua

El grupo no fue detectado y logró llegar a Phoenix después de caminar a través del desierto durante varios días.

A lo largo de los años, otras formas de cruzar la frontera han incluido cruzar a nado el río Bravo; el cruce por debajo de la frontera a través túneles que los narcotraficantes también usan; horadando agujeros en las cercas que marcan la frontera en otras zonas.

Estos métodos probablemente se seguirán usando en el futuro previsible, al menos hasta que el Congreso o México financien el muro que quiere Trump, quien durante la campaña afirmó que sería “impenetrable”. A esto los críticos responden que los indocumentados simplemente se verán obligados a usar escaleras más altas.

Siga a Alfonso Chardy en Twitter: @AlfonsoChardy

Esta historia fue publicada originalmente el 14 de mayo de 2017, 3:11 p. m. with the headline "Escaleras y túneles: Los métodos usados por los indocumentados para cruzar la frontera ."

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