Sur de la Florida

Cómo la presión de la comunidad salvó a un padre soltero de Florida de la deportación

Anibal Mazariego (centro) junto a sus hijos y nieto asisten a la iglesia en el condado Martin, en Florida.
Anibal Mazariego (centro) junto a sus hijos y nieto asisten a la iglesia en el condado Martin, en Florida. Cortesía de la familia.

Anibal Mazariego se presentó la semana pasada en las oficinas del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) en Miramar para su chequeo anual con las autoridades, y aunque había hecho lo mismo durante los últimos 18 años, esta vez le pidieron su pasaporte y fue trasladado al Centro de Detención de Krome para ser deportado.

Mazariego, vecino del Condado Martin, al norte de West Palm Beach, llegó hace 25 años de Guatemala, de donde se marchó a los 17 huyendo de la guerra civil. Ahora es padre soltero de cuatro hijos biológicos y uno adoptivo, todos estadounidenses. Su hija más pequeña, Julieta, tiene problemas del corazón. Él es quien provee el sustento de su familia, e iba a ser deportado a un país que no conoce.

“Pasamos muchas noches enteras sin dormir, pensando qué íbamos a hacer si lo deportaban”, dijo a el Nuevo Herald Kuisman Mazariego, sobrino de Anibal Mazariego, de 24 años y residente en Tallahassee.

Mientras su tío estuvo detenido, los niños se quedaron al cuidado de una tía, dijo. “Fue mucha la angustia y la incertidumbre”.

Pero su comunidad y su familia se movilizaron.

Según el abogado Richard Hujber, quien junto a su colega Maria Baker representan a Mazariego, temían que lo deportaran antes de que pudieran interceder por él, por lo que decidieron organizar una campaña pública que involucrara a la prensa y a los legisladores para detener su deportación. “Fue la única forma”, dijo Hujber. Y funcionó.

Las personas de la comunidad que conocen a Mazariego y sus familiares contactaron a varios medios de prensa y a la organización Voto Latino para difundir la voz, hicieron una petición a sus legisladores en Change.org que recibió más de 2,000 firmas en menos de 48 horas y llamaron a senadores, congresistas y a las oficinas de ICE.

El jueves 9 de junio en la madrugada, cuando cumplía una semana detenido, Mazariego fue puesto en libertad.

“Si la comunidad no ayuda con los políticos, la prensa y la petición, tal vez no hubiera sido posible detener la deportación”, dijo Hujber. “Las personas llamaron tantas veces a ICE que los agentes se comunicaron conmigo y me pidieron que por favor suspendieran las llamadas”.

Según María Teresa Kumar, presidente y CEO de Voto Latino, el caso de Mazariego representa a miles de inmigrantes que viven en EEUU por décadas con un permiso de trabajo, no infringen la ley y tienen un comportamiento impecable y aún así están siendo deportados desde el comienzo de la administración de Donald Trump.

Voto Latino es una organización cívica que ofrece programas para vincular, empoderar y educar a los latinos y busca reconocer su liderazgo en EEUU. Pero la organización también ha salido en defensa de los inmigrantes.

“Nuestra audiencia primaria son los hijos de los inmigrantes, y queremos ayudarlos a defender a sus padres”, dijo Kumar.

“El nuevo Presidente no ha dicho cuáles son sus prioridades, pero le ha dado a ICE facultades para hacer lo que quiera sin tener que dar cuentas de sus actos”, añadió.

Desde que asumió su cargo en enero, el presidente Trump ha otorgado a los agentes federales amplias potestades para aplicar las leyes migratorias, lo cual les permite deportar a inmigrantes indocumentados que han cometido delitos, aunque no sean graves, o violen las leyes de inmigración. La orden ejecutiva del Presidente contempla a los extranjeros que han violado la ley de inmigración como amenazas a la nación.

Pero Kumar asegura que “la comunidad está confundida” con la nueva política al ver que muchas personas que está siguiendo las reglas y no han cometido ningún delito terminan detenidos y deportados.

“Si una persona tiene que chequear anualmente con ICE, no es alguien que ofrece peligro”, dijo. “Son personas que están contribuyendo a la comunidad y están haciendo lo mismo que han hecho siempre”.

Según Kumar, la única solución para los inmigrantes es que la comunidad latina elija a funcionarios públicos que los representen.

Mientras tanto, “no podemos cansarnos”, dijo Kumar. “Hay que seguir adelante llamando a nuestros congresistas y senadores para abogar por los inmigrantes”.

Las autoridades no le han renovado el permiso de trabajo a Anibal Mazariego, el cual debe expirar en el 2018. Sus abogados están tramitando su residencia, dijo su sobrino.

Hasta el mes de mayo, ICE había arrestado e iniciado un proceso de deportación a más de 41,000 extranjeros con antecedentes penales o que violaron las leyes de inmigración desde el comienzo de la administración de Trump. La cifra representa un aumento de cerca de un 40 por ciento con respecto al mismo período en el 2016, según cifras proporcionadas por ICE. Casi el 75 por ciento tiene antecedentes penales, pero los casos de arrestos sin antecedentes aumentaron más del doble, de 4,200 casos en 2016 a 10,800 en 2017.

Siga a Abel Fernández en Twitter @abelfglez

 

Esta historia fue publicada originalmente el 9 de junio de 2017, 7:34 p. m. with the headline "Cómo la presión de la comunidad salvó a un padre soltero de Florida de la deportación."

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