Sur de la Florida

Penélope despeja el cielo de Miami el día del cumpleaños de José Fernández

Ni el mal tiempo iba a impedir que Maritza estuviera más cerca de José. Si en horas de la mañana encontró fuerzas para visitar el sitio donde ocurriera la tragedia, luego siguió el legado del lanzador al donar implementos deportivos a decenas de niños en La Pequeña Habana.

De ninguna manera, la madre pasaría por alto la fecha que marcaba el 25 aniversario del nacimiento de Fernández, una figura que todavía sigue despertando pasiones y recuerdos, en Miami y en toda la comunidad del béisbol, con una intensidad inagotable.

A pesar de que la jornada comenzaba con el cielo encapotado, Maritza logró llegar al lugar en la Bahía de Miami donde el 25 de septiembre pasado su hijo, junto con Emilio Macías y Eduardo Rivero, perdiera la vida en un accidente marítimo, para colocar flores e intentar encender 25 velas en su nombre.

“Al principio pensé que las condiciones del tiempo no me dejarían llegar”, expresó Maritza. “Cada vez que voy ahí me siento muy cerca de él. El béisbol era su pasión, pero el mar le relajaba. A veces siento dolor, a veces tranquilidad en ese sitio, pero trato de ir mucho para estar más cerca de él”.

A partir de ahora, Maritza va a estar mucho más involucrada en la comunidad, luchando porque el legado de su hijo se disemine y crezca, como este lunes, cuando participó en el primer acto de la Fundación JF16, al entregar un cheque de $25,000 para la compra de implementos de béisbol.

En la sede de los Kiwanis de La Pequeña Habana, Maritza no estuvo sola. A su lado estaban la abuela de Fernández, Olga; María, quien fuera compañera de su hijo y madre de Penélope, que por primera vez era presentada públicamente.

Cuando Maritza colocó a Penélope delante de un retrato de su padre, la niña, de manera espontánea e , dejó correr sus manitas como si quisiera acariciar el rostro de esa persona especial que la vida se llevara tan temprano.

Fue, sin duda, un momento conmovedor y .

“He venido aquí, porque siento que hago realidad el sueño de mi hijo, que siempre quiso ayudar tanto a los niños”, agregó Maritza. “Veo a estos niños y recuerdo cuando José comenzó a jugar a los cinco años. En Cuba no había nada y lo poco que tenía lo cuidaba tanto… este regalo viene del corazón de José”.

Gracias a la generosidad de donantes y de los Kiwanis, la Fundación JF16 podrá continuar apoyando a los chicos de Miami para que ninguno deje de jugar al béisbol por falta de guantes, bates o pelotas.

Y gracias a la familia, Miami pudo tener una mejor idea de la belleza de Penélope, quien luego fue llevada al estadio de los Marlins para que sus ex compañeros de equipo tuvieran la oportunidad de abrazarla.

“Verla fue una linda sorpresa”, expresó el manager Don Mattingly, quien reveló que Dee Gordon se la llevó a su oficina. “Fue bello ver a esa niña y a su madre. Es un recordatorio [de lo sucedido] el año pasado. Ciertamente, no tenía idea que era su cumpleaños hasta que mi esposa me envió una foto donde estaba junto a José, entonces sentí que algo podía pasar”.

Nada como la posición en la tabla y los números del pitcheo para explicar el descalabro de la temporada y por qué los peces echan tanto de menos a Fernández. Pero al menos la sonrisa de Penélope y el trabajo de la fundación en La Pequeña Habana servirán de alivio a tanta pena.

“Siento que me hijo está en todo, no sé donde. Siento como que está perdido, que va a entrar por la puerta de la casa en cualquier momento”, recalcó Maritza. “En mi cabeza no entra la idea de que lo perdí. No le pude prender las 25 velitas [en el mar] por la lluvia, pero tampoco lo he hecho en casa, porque no siento que debo prenderle velas a mi hijo. No es real”.

Esta historia fue publicada originalmente el 31 de julio de 2017, 5:32 p. m. with the headline "Penélope despeja el cielo de Miami el día del cumpleaños de José Fernández."

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