Violencia vial: cómo una disputa de tráfico puede acabar mal
Ocurrió a la hora pico de un viernes. Héctor Herrera trataba de cambiar de senda en una atestada calle de Hialeah y Jairo Linarte no quería dejarlo pasar. Lo que sucedió después se tornó un incidente violento que se colgó y se volvió viral en las redes sociales, y Herrera terminó detenido en un auto patrullero.
Es algo que sucede con frecuencia en el sur de la Florida, donde una simple riña de tráfico puede provocar que un chofer se enfurezca, enseñe el dedo, le apunte con un arma de fuego agreda con un bate al otro.
Este tipo de incidentes está aumentando en todo el país, dijo la policía, a medida que los atascos y las distracciones abruman a los automovilistas.
El sargento Carl Zogby, portavoz de la Policía de Hialeah, culpa a los “conductores impacientes, poco amables y vengativos”.
“Manejar de forma agresiva se ha convertido en algo como ojo por ojo. ...Es una especie de actitud de la gente que no se da cuenta de lo descortés que puede ser”.
Aunque muchos enfrentamientos terminan solamente en insultos, la policía dice que cada vez ocurren más.
En los últimos meses en el sur de la Florida, una joven madre que viajaba en un automóvil fue baleada por un conductor que se enfureció con ella. Y en otro caso, un ex policía, encolerizado por dos adolescentes que viajaban en un auto con la música demasiado alta, los persiguió y les mostró un arma.
“El problema va a empeorar sencillamente porque el tráfico está cada vez peor”, apuntó Zogby.
Miami es la décima ciudad más congestionada del mundo, según un estudio del 2017 de Inrix, una compañía que analiza problemas de transporte. Además, el tráfico de Miami es el quinto peor de todo el país.
El tráfico, las obras públicas y la impaciencia no hacen sino empeorar la situación, según el teniente Yosdany Veloz, portavoz de la Patrulla de Carreteras de la Florida (FHP).
“La gente puede comportarse como animales al volante”, dijo Veloz, quien agregó que la FHP se encarga de unos dos casos diarios de furia en la carretera. La agencia ha tenido que lidiar con automovilistas que lanzan botellas de refrescos por la ventanilla, le tiran monedas a otros choferes y hasta arrojan cachorros del auto.
A los conductores que detienen, por supuesto, no se les acusa de nada, de modo que es difícil conocer las cifras de este tipo de violencia. Lo que hacen los analistas es estudiar los casos de conducir agresivamente que, según dicen, son cada día más.
Se considera conducir agresivamente cuando un chofer acelera, no le cede el paso a otros, cambia de carril sin tener precaución, se acerca demasiado a otro vehículo o no obedece los semáforos y señales de tráfico, según la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras (NHTSA).
El año pasado, el Departamento de Transporte de la Florida reportó que las muertes relacionadas con la conducción agresiva aumentaron 12 por ciento desde el 2011. La Florida reportó 1,873 muertes entre el 2011 y el 2015. En otras partes del país, los conductores también están generando noticias por manejar con demasiada violencia. En Carolina del Norte, por ejemplo, un sacerdote le sacó un arma a un chofer después que éste trató de pasarle al Corvette que conducía. En Tampa, una mujer lanzó por la ventanilla de un auto a un cachorro de tres meses. En Pennsylvania, un hombre fue arrestado y acusado de homicidio por matar a un adolescente que trató de meterse en su carril.
Tanto la policía como las agencias estatales están tratando de solucionar el problema mediante programas educativos, reducir los límites de velocidad, aumentar la presencia policial en lugares problemáticos y consejos de los operadores del número de emergencia 911.
En el área de Miami, donde conducir agresivamente es una forma de vida, no hacen falta muchos motivos para que un chofer le vaya encima a otro.
Eso fue lo que ocurrió a principios de este año en Hialeah cuando un hombre le fue encima a otro con un bate de béisbol.
Héctor Herrera, de 24 años, y Jairo Linarte, de 50, se enfrascaron en una pelea por un cambio de senda y poco después la discusión se tornó violenta.
Al inicio del video, que se hizo viral, se ve a Linarte —quien según la policía es la víctima— subir su camioneta sobre la acera delante del otro automóvil.
Las autoridades dijeron que Herrera se bajó del vehículo y rompió la ventanilla del pasajero de Linarte con un bate.
“Temí por mi vida y eso fue lo que hice”, declaró Linarte tras el incidente.
Cuando Linarte salió de su auto, Herrera lo amenazó con el bate.
Eso fue un grave error, dijo la policía. Linarte “nunca debió haberse bajado de su carro”, dijo Zogby.
Al hablar del agresor, Zogby dijo que desde el preciso momento en que Herrera usó un bate “el problema empeoró”.
“Lo pudo haber matado con el bate”.
“El problema se agravó rápidamente y en realidad lamento la forma en que me comporté”, le dijo Herrera a CBS4, aliado noticioso del Miami Herald. De los dos, sólo Herrera salió acusado en el incidente. “Actué por puro instinto”.
Andrew Joyce, psicólogo de Miami que ofrece sesiones de terapia para controlar la ira ordenados por los tribunales, dijo que ayuda a que sus clientes reconozcan qué provoca la furia que sienten.
“Una persona tiene que reflexionar y darse cuenta de que tiene un problema de ira y que cuando conduce su auto arrastra ese problema con él”, dijo Joyce. “Eso puede ser fatal”.
Un estudio nacional realizado en el 2014 por el club automovilístico AAA concluyó que 78 por ciento de los conductores en Estados Unidos gritaron, se pegaron al vehículo que tenían delante o tocaron el claxon coléricos al menos una vez al año.
Pero no no todos estos enfrentamientos son el vía. Los estacionamientos y ventanillas de restaurantes también son lugares donde algunos pierden los estribos.
En un McDonald’s de Hialeah en diciembre del año pasado, un hombre le tocó la bocina al auto que tenía delante, y eso bastó para que se desatara una bronca, donde los dos conductores intercambiaron golpes y disparos.
En ocasiones, la falta de paciencia hace que los choferes toquen sin parar la bocina. Otras veces es mucho peor.
Alyssa Sánchez, de 19 años, viajaba en el Cadillac de su novio hace unas semanas cuando poco después de la medianoche surgió una pelea entre él y otro chofer en la Calle 14 y la Avenida 27 del suroeste. El otro conductor le disparó cinco veces al auto donde iba Sánchez y una bala alcanzó a la muchacha en la cabeza, dijo su hermano Lázaro Sánchez, de 23 años y de Homestead. Alyssa está en un coma inducido.
“Tenemos este caso que dejado a un a joven madre luchando por su vida”, dijo Christopher Bess, portavoz de la Policía de Miami. “Es un claro ejemplo de lo peligrosa que puede volverse este tipo de situación”.
Esta historia fue publicada originalmente el 6 de agosto de 2017, 2:13 p. m. with the headline "Violencia vial: cómo una disputa de tráfico puede acabar mal."