Sur de la Florida

Introdujeron a peloteros cubanos de contrabando a EEUU y ahora van a prisión

El entrenador Julio Estrada sale de una corte federal en Miami el 15 de marzo del 2017, tras ser declarado culpable de introducir de contrabando a peloteros cubanos a Estados Unidos.
El entrenador Julio Estrada sale de una corte federal en Miami el 15 de marzo del 2017, tras ser declarado culpable de introducir de contrabando a peloteros cubanos a Estados Unidos. AP

Una jueza federal de Miami dijo el jueves que había tenido dificultades con la “paradoja” de los argumentos sobre lo bueno y lo malo acerca del agente deportivo Bart Hernández y el entrenador Julio Estrada, quienes fueron declarados culpables de introducir de contrabando a peloteros cubanos a Estados Unidos para sacar provecho de sus multimillonarios contratos en las Grandes Ligas.

Pero al final, la jueza de distrito Kathleen Williams censuró sus actuaciones al imponerle a Hernández una sentencia de casi cuatro años de cárcel y otra de un poco más de cinco años a Estrada.

“Este no es un caso sobre el amor por el juego (del béisbol)”, dijo Williams refiriéndose a los argumentos de la defensa durante la audiencia de sentencia. “Este caso es sobre el dinero”.

Hernández, de 54 años, y Estrada, de 36, deberán entregarse a las autoridades penitenciarias a mediados de diciembre, a pesar de que un fiscal federal, que había solicitado sentencias más duras, también quería que los sentenciados se entregaran el mismo jueves.

Desde que se anunciaron los veredictos en marzo, la jueza les permitió a ambos seguir viviendo en sus casas con tobilleras electrónicas para de este modo seguir sus movimientos. Hernández tiene una agencia deportiva y es propietario de una casa en Weston. Por su parte, Estrada, ex receptor del equipo nacional de Cuba y ex entrenador de la secundaria Coral Park, vive en el suroeste de Miami-Dade.

Según documentos judiciales, los fiscales pedían una pena máxima de 15 años para ambos acusados. Los abogados defensores argumentaron que de tres a cinco años era una condena razonable para Hernández y Estrada, respectivamente.

Hernández fue hallado culpable de conspirar con Estrada y otros para engañar al gobierno de EEUU con el fin que les dieran visas y otros documentos a las dos docenas de peloteros cubanos –entre ellos el ex torpedero de los Marlins de Miami Adeiny Hechavarría– de modo que pudieran firmar con equipos de Grandes Ligas. Este delito conlleva una condena de hasta cinco años de prisión.

Hernández fue además hallado culpable de traer a EEUU a Leonys Martin –jardinero de los Cachorros de Chicago que firmó con los Rangers de Texas por $15 millones en 2011– después que salió ilegalmente de Cuba a México. Dicho delito conlleva una sentencia mínima obligatoria de entre tres y 10 años de cárcel.

Estrada fue encontrado culpable de tres cargos por traer a José Abreu, Omar Luis y Dalier Hinojosa a EEUU de forma ilegal, y enfrentaba una sentencia mínima obligatoria de entre tres y 10 años de cárcel por cada cargo. Abreu, que se desempeña como inicialista, firmó un jugoso contrato de $68 millones por cinco años con los Medias Blancas de Chicago en el 2013.

Los fiscales dijeron que Hernández y Estrada eran los cerebros detrás de lo que llamaron “El Plan”, en el cual peloteros cubanos eran traídos a través de terceros países hasta cruzar la frontera de EEUU. El fraude era parte integral del complot, ya que el embargo norteamericano contra Cuba tiene que ser evadido para que los cubanos se conviertan en agentes libres elegibles y puedan negociar con equipos para de este modo poder firmar lucrativos contratos.

Hernández y Estrada representaron a docenas de peloteros que fueron sacados a México, República Dominicana y Haiti, donde obtuvieron documentos falsificados para establecer residencia y trabajar luego en campos de entrenamiento. Una vez arreglado esto, el agente y el entrenador usaron dicha información para obtener una licencia del Departamento del Tesoro y negociar con los equipos de Grandes Ligas interesados en los atletas.

Hernández y Estrada les pagaron a capitanes de lanchas rápidas para traer a los jugadores a Estados Unidos desde México, República Dominicana y Haití. Los dos ganaron millones de dólares. Estrada cobraba honorarios exorbitantes, hasta un 30 por ciento del contrato de un pelotero.

Jeffrey Marcus, abogado de Hernández, dijo que la fiscalía quería pintar un cuadro “siniestro” de un sistema bien conocido que les permite a los peloteros cubanos –que reciben un salario equivalente a $20 mensuales en Cuba– convertir en realidad sus sueños de jugar en Estados Unidos. Hernández no tuvo nada que ver con su escape de la isla y les dijo que luego de obtener visas legítimas no habría problemas cuando firmaran.

“Estados Unidos quiere peloteros cubanos. Las Grandes Ligas quieren tener peloteros cubanos. Los norteamericanos quieren tener estos peloteros”.

“Lo único que ha hecho Julio Estrada es cuidar y entrenar a estos peloteros”, dijo Sabrina Puglisi en sus argumentos finales. “Las agencias del gobierno de EEUU no han dicho que haya algo mal hecho. Ninguna de sus visas o sus licencias ha sido revocada”.

Abreu testificó que el masticó y se tragó con Heineken una página de su pasaporte haitiano falso en un vuelo de Puerto Príncipe a Miami. Cuando los agentes federales dieron con él durante un entrenamiento de primavera le preguntaron a qué le supo. “A libertad”, dijo Abreu.

Abreu se hizo tan buen amigo de Estrada que fue el padrino en la boda de Estrada y compró una casa junto a la de Estrada en los Cayos.

Pero el fiscal Ron Davidson dijo que no fue por casualidad que los jugadores acabaran en el lado correcto de la frontera luego de haber conectado “mágicamente” con la gente adecuada que los condujo por México, por Haití o por la República Dominicana y de haber obtenido la documentación necesaria.

“Culparon al Departamento de Estado, al Departamento del Tesoro, a los haitianos y los dominicanos; culparon a los norteamericanos que les gusta el béisbol, y culparon a los jugadores”, dijo Davidson en sus argumentos finales. “Usted no le puede mentir al gobierno y usar esa visa para entrar. Así no es como finciona. Júzguenlos por las mentiras que han creado”.

Los fiscales tratarán de confiscar los los activos de los demandados: decenas de millones de dólares en honorarios de contratos viciados, junto con sus casas de los suburbios y autos de lujo. Además, están en duda las futuras tarifas cobradas a los clientes, incluyendo $5 millones que Abreu le debe a Estrada después de haberle pagado $8 millones en un acuerdo por el 20 por ciento de su contrato.

Esta historia fue publicada originalmente el 2 de noviembre de 2017, 3:25 p. m. with the headline "Introdujeron a peloteros cubanos de contrabando a EEUU y ahora van a prisión."

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