Rubio: los ‘burócratas’ ablandaron la política de Trump hacia Cuba
La noche antes que la Casa Blanca planeara anunciar nuevas regulaciones que restringen los negocios con Cuba y los viajes a la isla, los principales defensores de la política de mano dura del presidente Donald Trump con La Habana—los legisladores republicanos de Miami en el Congreso— no estaban informados.
Las agencias federales que redactaron las reglas recibieron opiniones de algunos de los legisladores y sus asesores en los últimos cinco meses, desde que Trump reveló su nuevo enfoque sobre Cuba en La Pequeña Habana. Pero el gobierno de Trump, receloso de filtraciones anteriores, mantuvo en secreto la versión final del plan. Los reporteros de noticias sabían que el miércoles se haría un anuncio sobre las regulaciones, incluso antes que se informara a los legisladores.
Y cuando conocieron los detalles, no se mostraron satisfechos.
En lugar de aplausos incondicionales, como cuando Trump firmó su directiva política, el senador Marco Rubio y los representantes Mario Diaz-Balart e Ileana Ros-Lehtinen ofrecieron tibias declaraciones en que lamentaron que los “burócratas” se resistieron a apoyar con fuerza al presidente.
“Los cambios normativos anunciados hoy por el Departamento del Tesoro y el Departamento de Comercio comienzan a implementar la política del presidente Trump de junio del 2017 para hacer cumplir las leyes sobre sanciones de Estados Unidos contra el régimen de Castro”, dijo Rubio en un comunicado. “Desafortunadamente, los burócratas del Departamento de Estado que se oponen a la política del presidente hacia Cuba se negaron a implementarlo íntegramente cuando omitieron de la lista de entidades y subentidades cubanas restringidas que están controladas o actúan en nombre de las fuerzas armadas, los servicios de inteligencia o la Seguridad del Estado de Cuba”.
Rubio esperó casi cinco horas después de la publicación de las normas, una clara señal del descontento de un senador conocido por sus rápidas y detalladas reacciones a los asuntos latinoamericanos que más le interesan. En el comunicado criticó al Departamento de Estado por no incluir a dos de las principales firmas de turismo de la isla en la lista de 180 entidades cubanas a las que se les prohibió hacer negocios con estadounidenses.
Rubio pidió la inclusión de Gran Caribe y Cubanacán, que son propiedad del Ministerio de Turismo de Cuba, no de los militares, la institución en la que se centran las nuevas normas. Pero el ministro de Turismo cubano, Manuel Marrero Cruz, es un coronel militar, un nexo que Rubio señaló como suficiente para hacer que las dos compañías tenedoras estén en la lista restringida de Estados Unidos.
“Sigo confiando en que se abordará el esfuerzo de algunos en el Departamento de Estado para socavar la directiva política del presidente”, dijo Rubio.
La respuesta crítica de Rubio y Diaz-Balart fue particularmente impactante porque los legisladores ayudaron a redactar en junio la directiva de Trump en la Oficina Oval.
“Las regulaciones anunciadas hoy incluyen algunos pasos positivos iniciales”, dijo Diaz-Balart. “Sin embargo, estoy decepcionado de que las regulaciones no implementen completamente lo que ordenó el presidente. Está claro que burócratas que apoyan la política hacia Cuba del gobierno anterior siguen socavando al presidente Trump”.
Al igual que Rubio, Díaz-Balart culpó de su decepción a los empleados federales que, en su opinión, redactaron normas menos estrictas que las que exigía Trump. Díaz-Balart y Rubio han expresado inquietud durante meses de que los funcionarios —particularmente en el Departamento de Estado— favorecen la apertura del ex presidente Barack Obama hacia Cuba y se han rebelado contra la política más dura respaldada por Trump.
Los que respaldan en el Congreso el enfoque de Trump estaban más preocupados el miércoles de que las normas no contemplan medidas para obligar a su cumplimiento. Una fuente del Congreso dijo el martes que la directiva de Trump tenía un alto componente retórico pero dejaba poco espacio para redactar las reglas de implementación.
“Una vez que uno deja atrás la retórica, no queda nada”, dijo la fuente.
Entre lo que queda de la política de Obama en las regulaciones anunciadas el miércoles: permitir los viajes “pueblo a pueblo” a Cuba sin una licencia específica aprobada de antemano; permitir en la isla las transacciones con tarjetas de crédito emitidas en Estados Unidos, y permitir a los estadounidenses comprar puros y la mayor parte de las marcas de ron para uso personal.
Aunque la directiva de Trump contemplaba esencialmente una prohibición general de hacer negocios con empresas vinculadas con los militares cubanos, las normas restringen eso a 180 entidades y subentidades identificadas por el Departamento de Estado en su lista. Otras empresas no están afectadas, aunque sean propiedad o estén controladas por las entidades incluidas en la lista.
“Espero trabajar con el presidente para segurar que esta política se implemente completamente, y que las regulaciones respeten totalmente la intención de la directiva, a diferencia de las anunciadas hoy”, dijo Diaz-Balart. “Confío en que el presidente Trump no permitirá que burócratas de Washington obstaculicen su directiva para apoyar las aspiraciones democráticas del pueblo cubano”.
Ros-Lehtinen, quien el año próximo se retira del Congreso y ha criticado más a Trump, centró sus críticas en permitir que las empresas estadounidenses que tengan acuerdos de negocios con Cuba puedan mantener esos contratos.
“Las excepciones en las regulaciones y la aceptación de esta falsa narrativa de un sector privado cubano son decepcionantes”, dijo. “Voy a ser clara: en los regímenes comunistas dictatoriales no hay un sector privado independiente porque el régimen controla todos los aspectos de la sociedad”.
También dijo que Estados Unidos tiene que “solucionar el asunto de las reclamaciones por propiedades estadounidenses confiscadas que afecta a los intereses nacionales de Estados Unidos”.
El cuatro legislador miamense republicano, el representante Carlos Curbelo, quien ha participado menos en dar forma a la política hacia Cuba, limitó sus comentarios a dos tuits, en que alabó en general al gobierno de Trump.
“Este es un buen paso para limitar el flujo de dinero y recursos a la dictadura de Castro; reducir su capacidad de exportar la revolución, propagar el antiamericanismo y reprimir a los cubanos”, tuiteó Curbelo. “La política de concesiones unilaterales ha terminado oficialmente”.
Esta historia fue publicada originalmente el 8 de noviembre de 2017, 8:28 p. m. with the headline "Rubio: los ‘burócratas’ ablandaron la política de Trump hacia Cuba."