Sur de la Florida

Residentes de trailers atrapados en una maraña judicial

Las calles llenas de socavones, su situación en mitad de la nada y sus vecinos, en general gente que no puede permitirse vivir en un lugar mejor, no permitirían imaginar que inversores y bancos estuvieran dispuestos a gastar millones de dólares en ellos.

Sin embargo, los parques de trailers de Royal Duke y North River Park, situados en un área no incorporada cerca del aeropuerto de Miami, son al mismo tiempo hogar en el que algunos de los residentes más pobres del condado intentan salir adelante y piezas en un juego de inversiones y disputas millonarias que tiene como personaje central a George Rodney Timinsky, un promotor inmobiliario actualmente en prisión.

North River Park ya no le pertenece y la propiedad de Royal Duke está disputada por el banco Banesco, que no recibe el pago por las letras de una de las hipotecas desde el 2011 y que ha iniciado el proceso de ejecución hipotecaria, y por Scott Rosenbaum, quien según Timinsky es sólo un empleado.

La relación entre Rosenbaum y Timinsky data de al menos el 2009. En aquella época, Rosenbaum intentaba tranquilizar a los inversores del proyecto 405 Dixie Highway. Se enteraron de que la sociedad había declarado pérdidas y de que Timinsky, quien había prometido no cobrar ni un centavo hasta que los inversores recobraran su inversión, había recibido $150,000 de la sociedad. Algunos empezaron a pedir lo que habían invertido.

“Estaré en reuniones casi todo el día durante los próximos tres días. Voy a esforzarme para resolver esto”, le escribió Rosenbaum en un correo electrónico el 12 de mayo del 2009 al inversor Marc Robert Schwartz.

“Hablé con Rod (Timinsky) y no va a recomprar las participaciones en este momento. Esto no significa que sea imposible en el futuro, simplemente, no lo es ahora”, continuaba el mensaje, recogido en la documentación del caso judicial que los inversores iniciaron contra Timinsky.

A finales de mayo de este año, Timinsky se apareció en Royal Duke, echó a Rosenbaum, y repartió volantes en los que advertía a los vecinos de que llamaran a la policía si veían a Rosenbaum en el parque.

CUOTAS ARBITRARIAS

En el sofá de su trailer, Adolfo Jiménez, de 82 años, cuenta que cuando se negó a pagarle a un empleado de Timinksy porque no tenía claro quién era el propietario real del parque, el empleado lo amenazó, simulando que le disparaba con su mano.

El abogado de Timinsky no quiso comentar los detalles del caso y no fue posible ponerse en contacto con el empleado a quien hizo referencia Jiménez.

Cuando el personal de Timinsky se presentó, le cobró dos meses de renta a Dagoberto Lanuza e impuso una tasa de $75 por las llaves del buzón. También, cuenta Pedro Luis Rondón, vendieron trailers que pertenecen al parque a nuevos inquilinos. Pero no les dieron título de propiedad. Rondón cree que no los tenían.

“Todos los dueños que han andado aquí, no han hecho más que recoger dinero”, se queja Jiménez. “Pero no han arreglado nada”.

Quejas similares tienen los vecinos del parque de casas móviles North River Park, otro de los terrenos que Timinsky eligió, y que queda a cuatro cuadras de Royal Duke, en el 2620 de la avenida 17 del Noroeste. Recientemente hasta 52 vecinos del parque, agresores sexuales, fueron expulsados de allí por las noches, después de que el Departamento de Correcciones se diera cuenta de que había una escuela cerca.

Los vecinos allí se quejan de que falta un guardia seguridad que ellos están pagando, de que les quieren cobrar $600 por multas que corresponden al parque y de que trailers abandonados se están convirtiendo en vertederos.

No creen que haya mejorado nada en los últimos años, desde que Timinsky se marchó del país y el parque quedara en manos de Mazal Investments, una sociedad gestionada por Israel Koppel.

PAPEL DE LOS BANCOS

Timinsky administraba la corporación que compró originalmente el parque en el 2005 para construir viviendas asequibles. El Grupo Zomerfeld invirtió en el proyecto y en el 2007 Timinsky pidió una segunda hipoteca al Banco Colonial -actualmente Banco Comercial de Florida- por $8 millones. Pero en octubre del 2008, el Comercial vendió la hipoteca a Mazal Investments por $3.1 millones.

Unos días antes, Timinsky había intentando refinanciar su hipoteca con el Banco de Florida, pero la operación se fue al traste cuando el banco supo de la venta de la hipoteca a Mazal.

“Sentí que el Sr. Timinsky no había sido honesto y estaba intentando embolsarse una gran cantidad de dinero de nuestro préstamo”, escribiría John Messing, vicepresidente del Banco de Florida en una declaración a la corte civil de Miami Dade. “Porque sentí que me había mentido, no pude confiar en el Sr. Timinsky en esto y cancelé el préstamo. Además, tampoco recomendaría hacer negocios con él en el futuro”.

Mazal acudió a los juzgados para iniciar el la ejecución hipotecaria. El administrador nombrado por el tribunal temporalmente para gestionar el parque denunciaba que había que reparar filtraciones de las tuberías, arreglar las luces en las calles y los socavones del pavimento, además de podar los árboles.Timinsky había dejado facturas de agua y luz impagadas.

El parque, originalmente tasado por el Banco Colonial en $20 millones, se subastó, pero la máxima oferta fue de $2 millones, y Mazal acabó quedándose con el terreno.

NADA MEJORO

Pero los vecinos de North River Park dicen que para ellos, las cosas no mejoraron. En julio, los propietarios del parque pidieron a los vecinos una cuota de $600 por violaciones del código de prevención de incendios ocurridas desde el 2008 y en las que figura como responsable la sociedad propietaria del parque, según documentos públicos.

“¿Por qué voy a pagar yo? Yo no tengo ninguna violación, yo estoy bien en mis medidas”, dijo Ana Guerrero, de 48 años, quien vive desde hace ocho con su pareja en el parque y rentaba parte de su trailer y otro trailer más a otros vecinos.

Tania Hernández, quien vive desde hace casi tres años en el parque con su marido y su padre, dice que ella tampoco tiene violaciones y que no podría pagar la multa.

“Yo ahora estoy trabajando pocas horas”, dice Hernández, de 26 años, quien trabaja en una panadería de noche.

“No te enseñan documentos y no te mandan pruebas, no nombran al propietario del trailer, sino que se lo mandan a todo el mundo en general”, se queja Hernández.

¿QUIEN DEBE PAGAR LAS MULTAS?

El parque figura como responsable de la multa en infracciones relacionadas con la no disponibilidad de un extintor y con el hecho de que algunos trailers, que no se especifican, no respetan la separación mínima entre unidades que la ordenanza de prevención de incendios fija como mínimas, según informes del Departamento de Bomberos de Miami Dade que El Nuevo Herald obtuvo con una petición de documentos públicos. Los informes no indican cuáles trailers incumplieron las ordenanzas.

Roger López, administrador del parque, afirma que las multas son de los arrendatarios. “Nosotros no violamos la distancia de los trailers”, dijo López.

Pero el Departamento de Bomberos considera que el propietario del parque es el responsable del mantenimiento de las áreas comunes, como la distancia de seguridad entre trailers.

Los vecinos también se quejan de que no hay un guardia de seguridad, a pesar de que pagan una cuota por él desde hace años y de que los propietarios del parque ni derriban del todo ni venden varios trailers abandonados por arrendatarios.

“Algunos ahora son vertederos”, dice Guerrero. “Sólo acumulan basura”.

Según información del Departamento de Salud de Florida, en agosto del 2012 el parque tenía pendientes de corrección eliminar la basura de un lote, poner tapas al basurero, reparar agujeros en la carretera y eliminar basura expuesta sobre el terreno.

En el 2013, reportes de inspecciones rutinarias incluían la necesidad de mejorar el mantenimiento del parque, la gestión de la basura y su almacenamiento.

López dice que los propietarios del parque no son dueños de los trailers abandonados y que su responsabilidad es sólo clausurarlos, pero que poco a poco están intentando limpiar las parcelas.

Asegura que los propietarios del parque están haciendo todo lo que pueden para seguir las reglas y continuar con el parque.

Pero algunos vecinos están intranquilos.

“Vivimos en ascuas. Hemos pensado que quieren echarnos, porque con esa actitud...”, dice Hernández.

‘HACE FALTA UNA PERSONA BUENA’

Una buena noticia para los vecinos llegó en agosto, después de que la abogada Evian White, que representa a los dueños de los trailers, presentara una queja por el reparto de la multa entre los vecinos. Ese mes, los recibos de la renta no incluyeron como suma pendiente los $600 de multa, aunque los administradores tampoco dijeron que ya no tenían que pagarla.

En Royal Duke, la propiedad del parque está ahora en disputa en la corte, que ha nombrado a una persona encargada de cobrar las rentas y realizar el mantenimiento del parque. El tribunal ha eliminado incluso el pago de los $100 mensuales de agua y basura y según la abogada White, Banesco, que ha iniciado un proceso de ejecución hipotecaria, está dispuesto a reparar las calles, cortar los árboles y llegar a acuerdos en casos pendientes con algunos arrendatarios.

“De momento, todo son buenas noticias”, dijo White. “Algo que es raro con los parques de trailers”.

Algunos vecinos dicen, sin embargo, que todavía no se ha reparado nada y que la oficina está vacía.

“Hemos tenido una emergencia de que cortaron el agua y no había nadie en la oficina. Estuve llamando a los nuevos managers, pero no me contestaron”, dijo Gladys Rosario, vecina del parque. “¿A quién acudimos si hay una emergencia?”

En Royal Duke, esperan que el futuro sea mejor. “Me gustaría que le dieran el parque a alguien nuevo”, dice Rondón. “Lo que hace falta es que venga una persona buena.”

Esta historia fue publicada originalmente el 19 de agosto de 2013, 3:12 a. m. with the headline "Residentes de trailers atrapados en una maraña judicial."

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