Sur de la Florida

Wish Book: Un llamado especial para ayudar a la comunidad

Hace un año, sólo salir de su casa para ir a clases resultaba un verdadero problema para Moise Brutus.

Dos años antes, el estudiante de Química del Miami Dade College (MDC) había tenido un accidente en la motocicleta Honda que conducía por el Turnpike de la Florida cuando regresaba a la casa. Brutus terminó lanzado en una cuneta, con una mano arrancada, una pierna igualmente arrancada y otra malherida. Pudo utilizar la mano derecha y llamar al 911 para pedir ayuda y, mientras los rescatistas por fin lo encontraron, seguir hablando mientras le aplicaban torniquetes para detener las hemorragias.

Brutus, que entonces tenía 20 años, demostró tener una gran valentía: cirugía, rehabilitación, prótesis, y entrenar siete días a la semana en una bicicleta que compró en Ebay para participar en en los Juegos Olímpicos de Parapléjicos del 2016.

Sin embargo, sólo con su determinación no podia ir a clases un día tras otro.

“Uno no puede depender de tomar un autobús para ir a la escuela”, dijo Brutus.

El joven con tres miembros amputados necesitaba un vehículo que tuviera un freno de mano y un volante que pudiera manejar con sus protésis. Gracias al evento anual Wish Book, que patrocina The Miami Herald, Brutus recibió uno. El año pasado, se convirtió en una de las más de 750 personas que los lectores del Herald ayudaron con más de $500,000 en efectivo y donaciones.

Mientras a Brutus se le entregó un nuevo Suzuki Kizashi, junto con una nueva motocicleta, equipos y ayuda de Mack Cycle en South Miami, otras personas recibieron muebles, libros en idioma Braille, pagos de autos y reparaciones de casas. Muchas donaciones fueron hechas en efectivo, en tanto otras fueron realmente únicas: tres lectores donaron riñones a una mujer de Hollywood que necesitaba sesiones de diálisis tres veces a la semana mientras tenía que cuidar y atender a su padre enfermo.

Si existe alguna duda de lo que puede significar una ayuda por pequeña que sea, basta con mirar el caso de Brutus. Este verano comenzó sus clases en la Universidad Florida A&M, con el objetivo de obtener un diploma en cuidado de la salud y una maestría en Salud Pública.

“Desde sus orígenes, este evento ha sido algo especial para todos nosotros”, dijo David Landsberg, director de The Miami Herald. “Una cosa que nunca cambia es la necesidad. Eso nunca disminuye. Al contrario, cada día es mayor, y nunca queda completamente satisfecha”.

A partir de hoy, los lectores escucharán los deseos y los sueños de algunas de las personas más necesitadas del sur de la Florida como parte del Proyecto Anual Número 30 Wish Book del Miami Herald, una división sin fines de lucro de la compañía. Entre las personas a las que le hacen falta cosas este año está Stephania Germain, de 13 años, y su hermano, Ruggue, de 11 años, quienes escaparon de Haití después del terremoto del 2010 y les gustaría ir con sus padres adoptivos de vacaciones a Disney World o a Busch Gardens.

Stephanie Flores, de 17 años, estudiante que ha obtenido diversos honores en la escuela, no tiene computadora, impresora ni acceso a la internet en su casa, y ha pasado grandes dificultades para encontrar lugares donde terminar sus tareas escolares. Recientemente su padre perdió el empleo. Su madre trabaja en la cafetería de una escuela secundaria. A Stephanie le gustaría tener una computadora.

Robert Weiss, también de 17 años, fue adoptado al nacer y ha padecido de un sinfín de problemas de salud, entre otros labio leporino y dolencias en el corazón y los pulmones. Luego de haber sido sometido a varias operaciones a lo largo de los años, Robert necesita frenillos para los dientes, pero su madre soltera, que trabaja como asistenta de maestro, no puede comprarlos.

Entre otras personas cuyo perfil se publicará en el periódico está una madre soltera que cuida a su hijo de siete años que está gravemente incapacitado; una joven madre a quien hace poco se le diagnosticó distrofia muscular y pasa mucho trabajo para criar a una niña con problemas del habla; y un veterano de la Segunda Guerra Mundial de 79 años con serios problemas de salud.

Si bien las circunstancias de cada cual son muy diferentes, muchos comparten una necesidad común: una computadora. Lo que antes podía ser un lujo, en el mundo virtual de nuestros días, los necesitados pasan más dificultades en su vida cotidiana sin una.

“Reamente lo que hacemos es destacar estas historias y pedirle ayuda a la comunidad”, dijo Landsberg. “Lo que buscamos es cimentar la idea de que cada persona puede ayudar. A veces recibimos cuantiosas y generosas donaciones y otras solamente $5 o $10. Pero cualquier envío es maravilloso. Nadie está excluido de ayudar”.

El año pasado, Payton Petty, de cinco años, quien heredó una extraña enfermedad llamada keratitis que lo ha dejado casi ciego y a menudo con fuertes dolores, recibió un iPad, libros en Braille y una remodelación de su dormitorio a cargo de World Cause Foundation, una organización no lucrativa que brinda ayuda humanitaria y equipos médicos a quienes los necesitan.

“Se quedó absolutamente sorprendido”, dijo el padre de Payton, Decature. “Comenzó a gritar. Le encanta su dormitorio. Usa su iPad todos los días. Sin duda alguna apreciamos su ayuda y les damos las gracias por todo lo que han hecho”.

Después que su publicó una historia donde se contaba la repentina muerte de su esposo, lo que dejó a Rosario Goldman sola para criar a sus dos pequeñas hijas, un hombre le tocó la puerta de su casa el Día de Navidad y le dio $500.

“Sólo me dio su nombre, Carlos”, dijo Goldman, que quiere desesperadamente agradecer al buen samaritano. “Tengo una tarjeta, pero no sé dónde mandarla”.

A lo largo de muchos años, el Miami Herald ha ayudado a miles de personas, muchas más de las que aparecen en el periódico. Solamente este año, las agencias de servicios sociales del sur de la Florida nominaron 165 casos, pero sólo unos 30 se publicarán en el diario, explicó Roberta DiPietro, coordinadora de Wish Book.

“El dinero no va únicamente a los que salen en el periódico”, dijo DiPietro. “Hay otras 150 personas que están también nominadas y que tratamos de ayudar”.

Aunque el dinero en efectivo siempre es bienvenido, a veces las mejores donaciones no tienen nada que ver con dinero. Hace varios años, dijo DiPietro, Wish Book publicó la historia de un padre soltero que estudiaba medicina y que padecía de cáncer. El hombre necesitaba un trasplante de médula ósea.

“Mucha gente llamó para que los examinaran y a través del Centro de Cáncer Moffitt en Tampa, el hombre fue operado gratuitamente. En la actualidad terminó en la Facultad de Medicina, es médico y tiene dos bellos hijos”.

Desde 1952 con su Fundación Demos una Mano (Lend-A-Hand Fund), la tradición del Herald de ayudar a los necesitados ha evolucionado al paso de los años. En 1983, el diario publicó su primer Wish Book y desde entonces todos los años da comienzo a la temporada navideña contando historias sobre los necesitados, lo que le da a los lectores una oportunidad para ayudar a sus semejantes. Los lectores pueden visitar el portal en Internet del periódico y encontrar la página del Wish Book (www.miamiherald.com/wishbook) y hacer donaciones directamente desde la página, con el empleo de una conexión segura.

“Encargarse de manejar una organización caritativa no es exactamente el centro de un periódico. Pero cuando uno ve cuántas personas necesitadas hay, y el enorme respaldo que les hace falta, tenemos que seguir haciendo esta labor”, explicó Landsberg. “De veras sentimos que forma parte de lo que hacemos y resulta algo muy valioso por lo que hacemos como organización”.

Cuando el reportero del Miami Herald David Smiley escribió sobre Layla Paul el año pasado la niña padecía un defecto cardíaco congénito que hacía que solamente le funcionara la mitad del corazón. Mientras esperaba recibir un trasplante de corazón en el Joe DiMaggio Children’s Hospital en Hollywood, su madre, Amena Khan, estuvo todo el tiempo a su lado. Khan renunció a su empleo y se negó a irse para la casa hasta que ella y su pareja, Kevin Paul, un infante de marina, pudieran llevar a su niña de regreso al hogar.

Durante las largas y tediosas horas de espera, Khan creó una página en Facebook, donde narraba los altibajos de su días junto a su hija. Así, narró el día en octubre del 2012 cuando la felicidad tocó la cara de su hija por primera vez en cinco meses, y también la terrible noche de enero cuando necesitó sus “guerreros de oraciones” porque los pulmones de Layla se estaban llenando de líquido.

“En ese momento solo podía orar”, recuerda la mujer. “Estaba sentada en la habitación de un hospital todo el tiempo”.

Después que se publicó su historia, su número de amigos comenzó a aumentar, y con el tiempo llegaron a ser más de 16,000.

“Cuando hablé con David, creo que teníamos unos 1,300 amigos, y después que hablé con él, empezaron a crecer de una forma increíble”, dijo Khan. “Eso me dio una fuerza nueva, sabía que tenía que hacer algo. Y sentía que todos los días tenía que responder porque si alguien se había tomado el tiempo en escribirme, yo tenía que contestarle. El día del trasplante, terminé actualizando la página cada dos horas. Lo que quiero decir es que todas esas personas estaban a mi lado. Fue algo muy terapeútico y me dio mucho ánimo”.

Layla, de dos años, está en la actualidad en su casa, aprendiendo a caminar, comiendo alimentos reales por primera vez y empezando a hablar. Entretanto, su madre, ha regresado a la escuela, inspirada por su hija quiere convertirse en enfermera y devolver la ayuda y el bienestar que recibió cuando lo necesitaba.

Esta historia fue publicada originalmente el 27 de noviembre de 2013 a las 8:29 p. m. con el titular "Wish Book: Un llamado especial para ayudar a la comunidad."

Artículos relacionados el Nuevo Herald
Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA