Un santuario para artistas hispanos en el sur de Miami
Cauley Square, una hermosa villa histórica del suroeste de Miami-Dade, se ha revitalizado como un nuevo enclave de artistas plásticos y escénicos, la mayoría de origen hispano, desde que hace poco más de un año todos ellos se vieron forzados a abandonar sus talleres creativos en Homestead.
Casi la mitad de la villa fundada en 1903 alberga ahora talleres y galerías que, con un toque mágico y ecléctico, conviven con tiendas de antigüedades, restaurantes, florerías y hasta una capilla. Todo rodeado de frondosos robles y fuentes de agua que transforman el lugar en un paraíso marginal al borde de la trajinada carretera US 1 y la calle 224 del suroeste, en el área conocida como Goulds.
La nueva colonización artística de la zona fue iniciada por Natalie Prieto, una neoyorquina de familia cubana, y su esposo, el ecuatoriano Carlos Franco, luego de que se les venciera el contrato de alquiler de su taller en Artsouth, un circuito artístico en Homestead que tras una pobre administración cerró definitivamente el año pasado.
“Cauley Square es un lugar único en Miami-Dade. Aquí estamos creando una colonia artística con un sabor diferente”, dijo Prieto, artista digital y directora de teatro experimental. “No es un solo edificio, se trata de un pequeño pueblo, con casitas donde cada uno de nosotros puede desarrollar su arte y estar cerca de otros artistas”.
Nacido en Machala, capital de la Provincia del Oro en Ecuador, Prieto expone sus obras con Franco, quien imparte clases a niños, adolescentes y adultos en la acogedora “Unidad 15” de la villa, oficialmente llamada The Children‘s Gallery Art Center.
A pocos metros de allí está el taller del cubano Fernando Vallejo, un creativo pintor que en 1994 fue rescatado en estado de coma por un helicóptero tras cinco días de navegar en una balsa con otros dos amigos en el Estrecho de la Florida.
Su trazo, como el propio Vallejo lo define, explora el surrealismo, sus sueños y su subconsciente para luego plasmarlos en oleos sobre tela de hasta nueve pies que le demandan meses de dedicación.
“En Cauley Square he encontrado la paz de un paraíso, una conexión muy especial con la naturaleza”, dijo Vallejo, nacido en Mariel. “Me siento feliz de levantarme todos los días y llegar a esta villa para hacer lo que más me gusta: pintar”.
Hace 13 años, la empresaria hondureña Frances Robles adquirió los 20 acres de la villa, la cual había sido duramente afectada por el huracán Andrew en 1992. Robles enfatizó que su objetivo ha sido mantener la magia de la arquitectura de la villa fundada hace 111 años como un pueblo para los trabajadores ferroviarios del entonces magnate Henry Flagler.
Robles destacó que con la llegada de los pintores, escultores y ceramistas, Cauley Square ha cobrado mayor vida. La plaza de la villa es utilizada para descargas noctámbulas de rock and roll todos los viernes y de mucho jazz y blues los sábados.
“En este último año, la llegada de los artistas ha sido una experiencia magnífica”, dijo Robles. “Es un toque que refresca, que alegra y que se complementa muy bien con negocios tradicionales que llevan aquí décadas especializados en antigüedades”.
En un recorrido por la villa, Robles exhibe con orgullo el “Tea Room”, un restaurante estilo victoriano que se mantiene como un elegante espacio de encuentro y de comida ligera, donde se disfruta de sándwiches y gazpachos acompañados de una buena taza de té. Pero además hace poco más de un año ella creó el Village Chalet, un restaurante más variado que atiende de martes a domingo hasta la 1 a.m.
Pero la villa, que suele ser visitada por mapaches, también sirve como locación para filmar comerciales y telenovelas. Para fines de marzo será utilizada como sede del Florida Renaissance Festival. Por eso ahora la ceramista suiza Nadia Desjardins está dedicada a la elaboración de medallas para ese festival.
“Yo también me fui de Artsouth [en Homestead] y felizmente encontré un lugar hermoso como lo es Cauley Square”, dijo Desjardins, quien vive con su esposo venezolano en Doral.
El taller de los pintores y socios Ariel Soler y Alejandro Martínez es uno de los que más público juvenil convoca a la villa.
Para Soler, de 26 años y de familia cubana establecida en Hialeah, la villa le ha permitido iniciar una nueva etapa en su carrera artística: una etapa de inspiración y retos “para salir adelante”. De igual manera opina su socio Martínez, californiano de padres cubanos.
“Cauley Square es un lugar donde hemos vuelto a empezar como artistas”, dijo Martínez. “Y creo que lo estamos haciendo bien”.
Para la neoyorquina Prieto, ahora el reto apunta a convocar al público de manera masiva por lo que planea el sábado 22 de marzo, a las 6 p.m., organizar una conferencia con quienes le interese impulsar a Cauley Square de una manera turística y emprendedora.
“Invitamos a que otros artistas, empresarios turísticos, choferes vengan y descubran la belleza de Cauley Square”, dijo Prieto. “Estamos convencidos de que esta es una oportunidad de crear trabajo por nuestra cuenta, aprovechando las ventajas que ofrece este paraíso artístico”.
Esta historia fue publicada originalmente el 2 de marzo de 2014, 0:00 a. m. with the headline "Un santuario para artistas hispanos en el sur de Miami."