Un negocio de pura mezclilla en Miami
Del otro lado de la calle, y a menos de una cuadra de la tienda por departamentos que su abuelo abrió en el downtown de Miami hace casi medio siglo, Randy y Brian Alonso se sentaron en un sofá bien mullido para hablar sobre jeans.
El 80 por ciento de los estadounidenses se los ponen, dijo Brian, de 35 años. Los hay con cortes y precios al alcance de todos, agregó Randy, de 30 años, y ocupan la mayoría de los estantes de la nueva boutique de los hermanos, Lost Boy Dry Goods, que abrió a fines de agosto como una extensión de la tienda de su abuelo, La Epoca, un punto fijo de las compras en Miami desde 1965 luego de que Fidel Castro confiscara la tienda original en Cuba.
Los hermanos vieron la necesidad de la tienda en Miami, en particular en el downtown, alrededor de su ubicación en el 157 E. Flagler St., en el histórico Alfred I. DuPont Building, donde muchas tiendas cierran después de las 6 p.m. y no se orientan a un moderno centro urbano.
“Nosotros realmente hemos vivido y respirado toda esta área”, dijo Brian. “Nosotros creemos en ella de verdad”.
La tienda tiene una atmósfera de Oeste elegante, un tributo a las raíces de la ropa de mezclilla en la cultura de los mineros y a las frecuentes vacaciones pasadas en Colorado por la familia Alonso mientras los hermanos crecían. Al entrar, verás el muro de jeans organizados por corte y categorizados por diseñadores, incluyendo a Hugo Boss, Levi y Diesel. Debido a las relaciones que los hermanos mantienen con los diseñadores a través de La Epoca, muchos de los estilos son exclusivos de la tienda. El resto de la mercancía es el mismo reguero de piezas de alta calidad, escogidas a mano, imitando la impresión de estar registrando el clóset de alguien, dijo Randy, quien supervisa las adquisiciones de la tienda.
La ropa hace un juego perfecto con el decorado y la atmósfera. Muchas de las paredes muestran los ladrillos originales del local que alojara a La Epoca en Miami hasta que la misma se mudara a un antiguo Walgreens. Las puertas de los probadores se hicieron con maderas traídas de un viejo establo en Colorado. La música pasaba de las melodías típicas de Mumford & Sons por los altavoces a un disco de vinil en vivo de Bill Withers, girando en un tocadiscos de madera de aspecto antiguo que también está a la venta, lo mismo que están a la venta los frascos de salsa picante en el fondo, que van de la más suave a la que te saca las lágrimas.
“La idea es hacer de esto una experiencia”, dijo Randy.
Además de ofrecer elegancia a los miamenses, los hermanos tienen la esperanza de engalanar las calles de Miami con la nueva tienda. Brian pasó a ocupar el puesto de su difunto padre en la Autoridad de Desarrollo del Downtown (DDA), un grupo de negocios y dueños de propiedades que se esfuerzan por promover la prosperidad económica del área del downtown.
El grupo inaugurará en enero el proyecto Flagler Streetscape para revitalizar Flagler Street. El proyecto hará más anchas las aceras y añadirá más árboles, bancos y luces para crear un espacio más agradable a los peatones, siguiendo el ejemplo de populares áreas peatonales como Rodeo Drive en Los Angeles y se inspira en la época de la infancia de Miami en que el hombre cuyo nombre lleva la calle –Henry Flagler– trajera su ferrocarril a la ciudad en ciernes y, con ella, turistas y residentes.
Los hermanos ya han sido parte integral del cambio del downtown a una atmósfera más elegante con la expansión de la tienda y su pasión por el área, dijo Neisen Kasdin, vicepresidente de la junta directiva de DDA y copresidente del equipo de trabajo de Flagler Street. Aparte de la autoridad, Kasdin ayudó a revitalizar Ocean Drive y Lincoln Road, experiencias que le dan perspectiva con respecto al plan de Flagler Street.
“El ingrediente más importante en esas dos calles fueron los inversionistas y empresarios tempranos que vinieron y estuvieron dispuestos a ayudar por medio de cambiar el aspecto físico de sus tiendas y edificios trayendo nuevos tipos de mercancía o de comercios”,. dijo. “De modo que Brian y la familia Alonso están haciendo mucho en ese sentido en Flagler Street y llevan años haciéndolo. Ellos ven con claridad que la calle tiene un futuro mejor de su presente”.
Y esa es la clave: ver el futuro con la perspectiva histórica de preservar el pasado.
En Lost Boy, los hermanos estaban de pie junto a un piano de media cola sin afinar, parecido al piano vertical a la entrada de la tienda por departamentos que fue el origen de todo. El piano estaba adornado con un frasco lleno de motas de algodón. Randy sacó una y hundió las uñas en la fibra hasta sacar una semilla.
“Así es como se hacía antes”, dijo. “Se ha avanzado mucho”.
Esta historia fue publicada originalmente el 21 de septiembre de 2014, 8:06 a. m. with the headline "Un negocio de pura mezclilla en Miami."