Sur de la Florida

‘Nuestros padres no son casos perdidos’. Jóvenes hispanos están presionando a sus familias a enfrentar el racismo

Desde el asesinato policial de George Floyd en Minneapolis, el pasado 25 de mayo, muchos miamenses se han movilizado para exigir justicia racial en protestas casi diarias. Pero el apoyo al mensaje de los manifestantes contra el racismo sistémico y la brutalidad policial no ha sido universal.

El mes pasado, varios eventos, desde caravanas hasta manifestaciones, tuvieron lugar en respuesta a los disturbios civiles por el asesinato de Floyd, y contaron con apoyo significante de las diásporas cubanas y venezolanas, desencadenando conversaciones intensas sobre la división generacional que existe en la comunidad hispana sobre temas raciales.

Entre las contraprotestas más controversiales se destacó una reunión de aproximadamente 100 personas a mediados de junio en Miami Lakes, una comunidad mayormente hispana. Allí, los manifestantes agitaron grandes banderas estadounidenses, expresaron su apoyo al presidente Trump y levantaron pancartas que decían “todas las vidas importan”.

La polémica en las redes sociales en respuesta a ese evento reflejó un fenómeno que ha estado ocurriendo en hogares hispanos multigeneracionales desde finales de mayo, ya que cada vez más los jóvenes de las familias han comenzado a involucrar a sus familiares mayores en conversaciones sobre justicia racial.

El Herald habló con tres jóvenes hispanas, de diversos orígenes raciales, étnicos y nacionales, para aprender más sobre cómo esas conversaciones han evolucionado hasta ahora.

‘MAMÁ, ¿QUÉ OPINAS DE TODO LO QUE ESTÁ PASANDO?’

Para Melissa Miranda, una cubanoamericana blanca de 28 años, el movimiento social provocado por el asesinato de Floyd ha suscitado recuerdos del “racismo poco velado” que, según ella, era parte de la vida cotidiana durante su juventud.

“Lo más común que recuerdo es que mis padres me decían que no podía salir con un hombre negro”, dijo. “Cuando era chica no pensaba mucho en eso, no lo cuestionaba, porque el racismo sistémico era parte de mi entorno”.

Después de haber subido muchas publicaciones sobre el movimiento Black Lives Matter en las redes sociales, Miranda pensó que era importante abordar el tema abiertamente con su madre.

“Le dije: ‘Mamá, ¿qué opinas de todo lo que está pasando?’”

Aunque la madre de Miranda dijo que había visto el video del asesinato de Floyd, su mayor preocupación fueron los informes de violencia y saqueos en algunas protestas en el país, incluyendo en Miami el 30 de mayo.

“Traté de hablar con ella sobre las razones por las cuales la gente podría estar haciendo esto. ‘La gente está harta, esto ha estado sucediendo durante años y años y nada ha cambiado’ ”, le dijo Miranda. “Ella dijo: ‘Entiendo eso, pero todavía no creo que sea correcto que la gente esté saqueando’. Parecía estar más indignada por eso”.

Las imágenes de saqueos —que algunos dicen recibieron cantidades desproporcionadas de cobertura en los medios en español— también fueron algo que Yanivel López tuvo que abordar en una conversación con sus padres. López, de 27 años, describió a su familia como de piel morena y de Venezuela.

“Asociaron el movimiento [Black Lives Matter] con los saqueos. En mi casa, Univision se ve casi todo el día y eso es lo que se estaba cubriendo”, dijo. “Muchos venezolanos mayores decían: ‘Hay socialistas venezolanos en las protestas’ o ‘Es antifa’. Tomó mucho trabajo conseguir que mis padres vieran más allá de todo eso”.

Para Miranda, mencionar el tema de las protestas inició una amplia conversación de varios días sobre la historia de la brutalidad policial en los EEUU y lo que ella ve como la necesidad de reformar radicalmente a la policía. Para enfatizar su argumento, Miranda le mostró a su madre un video de un oficial de policía de Fort Lauderdale empujando al suelo a una mujer arrodillada durante una protesta el 31 de mayo.

“Ella dijo: ‘Eso está muy mal, no estaba haciendo nada’. Me di cuenta que estaba captando mi mensaje”, dijo Miranda.

A instancias de su madre, Miranda también le hablo sobre las fuerzas sistémicas que siguen manteniendo en pie la profunda división económica entre blancos y negros en los Estados Unidos.

“Ella me preguntó: ‘¿Por qué los negros no pueden salir de la pobreza? Todas las razas lidian con pobreza, no es exclusiva a nadie’. Me sorprendió mucho la pregunta. Pensé: ‘¿Por dónde empiezo?’ ”, dijo Miranda. “Traté de explicarle el redlining; traté de explicar el complejo penitencial-industrial. Hay mucho que cubrir”.

Las explicaciones de Miranda fueron recibidas con una mente abierta.

“Mientras explicaba esas cosas, pude ver los engranajes girando en su cabeza. Ella no me interrumpió; no discutía. Parecía que realmente estaba tratando de entender”, dijo. “Lo consideré como un progreso”.

Más de un mes después de la única noche violenta en Miami, la madre de Miranda, Marlen, dijo que todavía “no entiendo ni estoy de acuerdo [con] la forma en que mucha gente hizo la protesta ... no estoy de acuerdo con la violencia”, pero ella sí reconoce que las conversaciones recientes con su hija le dieron una comprensión más matizada del movimiento que tomó las calles.

“A través de [ella] supe principalmente los motivos que tiene el movimiento Black Lives Matter para hacer sus protestas y conocí la historia de cómo es que… la gente negra a través de la historia [han pasado] por la discriminación”, dijo. “Gracias a [mi hija] supe muchísimas cosas que no sabía antes”.

PROBLEMAS DE TRADUCCIÓN

Aunque Miranda habla español en casa —su madre solo habla “muy poco inglés”— está lejos de dominar el idioma.

“Mi nivel de español no es fluido, por lo que tener esta conversación complicada y muy emocional fue difícil porque mi voz temblaba, estaba nerviosa. Quería hacerlo bien porque nunca tuve una conversación como esta con mi madre y quería decir las palabras correctas y transmitir mi mensaje”, dijo Miranda.

López se siente más segura hablando español, pero dice que hay varios términos en inglés ampliamente utilizados en relación con la justicia racial que no tienen equivalentes en español.

“Es un desafío cuando se trata de hablar sobre el racismo sistémico o la militarización de la policía en español”, dijo. “Hay conceptos que pueden sonar extraños al ser traducidos. Lo que hago es tratar de mantener las cosas lo más simple posible ”.

La demografía de Miami-Dade, donde casi el 70% de los residentes son hispanos, de acuerdo con cifras del censo, también hace que sea más improbable que haya discriminacion en el seno del mismo grupo, complicando conversaciones familiares.

“El ambiente aquí es súper venezolano”, dijo López, que vive en Doral. “Todos los amigos de mis padres son venezolanos, y eso significa que, si han sufrido experiencias racistas aquí, solo ha sucedido un par de veces. Somos la mayoría aquí, y siempre es difícil para alguien en la mayoría ponerse en el lugar de otra persona”.

Miranda está de acuerdo.

“Cada persona de mi edad con la que hablo, todos nos quejamos de la misma cosa: ’la burbuja de Miami, la burbuja de Miami’. Estamos protegidos hasta cierto punto por el hecho de que la mayoría de esta ciudad es hispana”, dijo. “Y no creo que nuestra comunidad hispana mayor entienda eso. Probablemente también serían víctimas del racismo y prejuicio, en el momento en que salgan de Miami”.

HACIENDO COMPARACIONES CON EL AUTORITARISMO EN LOS PAÍSES DE ORIGEN

En sus conversaciones con familiares y amigos venezolanos mayores, López ha tratado de fomentar apoyo para el movimiento Black Lives Matter con paralelismos entre la respuesta dura del gobierno frente a la ola de protestas civiles —incluido el uso de gases lacrimógenos así como las amenazas del presidente Donald Trump de desplegar el ejército en ciudades de EEUU— y el autoritarismo venezolano.

“Mi reacción es, ¿cuál es la diferencia? ¿Por qué la brutalidad y la opresión policial son malas allí, pero están bien aquí?” dijo López . “No puedes mirar las dos situaciones y decir que son opuestas; es una hipocresía. Un gobierno se inclina hacia la izquierda y otro se inclina hacia la derecha, pero el autoritarismo es el mismo ”.

Según la experiencia de López, los venezolanos mayores se enfurecen con esa comparación —y también les cuesta aceptar el rol que juega el racismo sistémico en los Estados Unidos— porque no pueden adoptar una postura crítica contra el lugar que los acogió.

“Vi a muchas personas en Facebook compartiendo una publicación que decía: ‘No cuenten conmigo para hablar mal de este país’ ”, dijo. “Ellos vienen acá y sienten que le deben todo a este país y que nunca pueden criticar nada al respecto.”

“A estas mismas personas les encanta hablar mal de Venezuela, Cuba o de donde sea que son, pero aquí, están felices de aceptar el status quo”, agregó. “Mientras, nosotros los jóvenes queremos mejorar este país”.

Nahomi Matos Rondón, de 23 años, es una organizadora comunitaria afrolatina, con lazos en la República Dominicana y Puerto Rico.

Dijo que los puntos de vista idealistas sobre lo que representa Estados Unidos también han impedido que algunos miembros de su familia entablen conversaciones sobre la lucha por la justicia racial en este país.

“Existe la percepción de que aquí es donde existe el orden y la ley, así que para tener estas conversaciones, hay que romper la idea de lo que este lugar significa para nosotros, y ahí es donde las cosas pueden ponerse un poco incómodas”, dijo. “Cuando te han dicho toda tu vida que aquí todo es justo, que te digan de repente que eso no es realmente cierto y que el sistema no beneficia a todos, interfiere con las percepciones de las personas y se ponen muy a la defensiva. Así que creo que de ahí proviene mucha de su resistencia”.

AFROLATINOS NO SE IDENTIFICAN CON LA LUCHA AFROAMERICANA

Las conversaciones sobre el racismo, la brutalidad policial y la discriminación no son nuevas para Matos Rondón y los miembros de su familia, todos los cuales son negros.

“Hemos estado en esto desde Trayvon”, dijo.

En 2012, cuando George Zimmerman, un vigilante vecinal de ascendencia peruana, mató a tiros a Trayvon Martin en Florida, Matos Rondón tenía solo 15 años. “Recuerdo que cuando sucedió lo de Trayvon, comenzó una conversación sobre lo que significa la negritud dentro de la familia”.

En el curso de esa conversación, Matos Rondón se dio cuenta de que sus familiares no veían el asesinato de Martin como producto del racismo sistémico en Estados Unidos, sino más bien como la consecuencia de haber hecho algo mal. Los familiares de Matos Rondón aplicaron ese mismo análisis a los asesinatos de George Floyd y Breonna Taylor, la técnica médica afroamericana que fue baleada en su departamento por agentes de la policía de Louisville durante una redada nocturna.

“Es la misma situación una y otra vez. Dicen: ‘Oh, bueno, no estaban haciendo lo que se suponía que debían estar haciendo’ o ‘Se lo merecían,’ ” dijo. El problema, explicó Matos Rondón, es el hecho de que los miembros de su familia no se identifican con personas como Floyd o Taylor, a pesar de compartir el mismo color de piel.

“Para mi familia, a pesar de que son negros, todavía necesitan verse a sí mismos como negros”, dijo. “Todos los demás los ven como negros, pero ellos no lo hacen porque para ellos ser negro es un insulto, y se pueden describir a sí mismos como trigueños, morenos o lo que sea. Pero son negros”.

Según Matos Rondón, un crimen como el asesinato de George Floyd suele provocarles indiferencia.

“Ellos dicen: ‘Bueno, no somos como ellos... Hacemos las cosas como se debe; hacemos todo correctamente; no nos metemos en problemas’ ”, dijo.

En respuesta, Matos Rondón ha tratado de explicar que su identidad como latina no la protegería en un hipotético altercado con un oficial de policía racista, incluso si también fuera hispano.

“Antes de que hagan lo que hagan, no me van a preguntar: ‘Espera, ¿hablas español?’ No les importa que hables español, que vengas del mismo país que ellos”.

Esas discusiones entre los miembros de la familia suelen ser tensas, con “muchas peleas y gritos”, pero Matos Rondón dijo que para ella es importante decir lo que piensa.

“Cuando no tienes estas conversaciones y cuando no te muestras firme, no sabes qué tan bajo vas a llegar. A veces, en aras de mantener la paz, muchas cosas no se dicen y nadie se hace responsable de nada. Todos queremos pasar un buen rato”, dijo. “Pero a veces no podemos pasar un buen rato; a veces tenemos que crecer”.

CÓMO HABLAR SOBRE JUSTICIA RACIAL CON FAMILIARES HISPANOS

A medida que transcurrieron las semanas desde el asesinato de Floyd, se han creado más y más recursos en línea para ayudar a guiar las conservaciones sobre el antirracismo, y muchos han sido diseñados específicamente para familias latinas e inmigrantes.

En Instagram, la Dra. Maricela Becerra, profesora adjunta asistente de la UCLA, ha publicado una “guía básica” en español para explicar el movimiento Black Lives Matter a hispanohablantes.

Del mismo modo, la cuenta de @LatinxTherapy ha estado compartiendo recursos bilingües, incluyendo una lista de acciones para tomar cuando un miembro de la familia dice algo racista.

Entre quienes consultaron recursos digitales durante el último mes se encuentra Miranda, quien compartió un par de videos de YouTube con subtítulos en español sobre el racismo sistémico con su madre.

Aunque se siente alentada por las muchas conversaciones que ha tenido con ella durante el último mes, Miranda dijo que otros latinos como ella que estén considerando charlas familiares deberían recordar que desaprender actitudes racistas puede ser “un maratón, no un sprint”.

“Nuestros padres no son casos perdidos. No creo que debamos decir: ‘Bueno, son racistas y no entienden, nunca entenderán’. Creo que lo harán, es solo cuestión de tener esas conversaciones repetidamente una y otra vez,” dijo. “Solo recuerda que no va a suceder de la noche a la mañana; no puedes desmantelar generaciones de racismo en un día. Ellos todavía están aprendiendo y siguen siendo nuestros padres”.

Esta historia fue publicada originalmente el 16 de julio de 2020, 6:30 a. m. with the headline "‘Nuestros padres no son casos perdidos’. Jóvenes hispanos están presionando a sus familias a enfrentar el racismo."

Lautaro Grinspan
Miami Herald
Lautaro Grinspan is a bilingual reporter at the Miami Herald and el Nuevo Herald. He is also a Report for America corps member. Lautaro Grinspan es un periodista bilingüe de el Nuevo Herald y del Miami Herald, así como miembro de Report for America.
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