Entre sus raíces y Black Lives Matter los afrolatinos encuentran reveses y oportunidades
Este artículo se publicó originalmente en febrero de 2021 como parte de un proyecto por la celebración del Mes de la Historia Afroamericana. Hoy lo volvemos a publicar siguiendo el mismo propósito.
Para Yvonne Rodríguez, originaria del sur de Florida, ser negra en West Miami implica tener que lidiar con el racismo casual de sus vecinos hispanos blancos, ya sea en forma de “bromas desagradables” o apelativos incómodos (“¿Y qué mulata? ¿Y qué mi negra?”). Incluso como cubanoamericana de segunda generación, Rodríguez encuentra su identidad latina y sus lazos con la tierra natal de sus padres sometidos a un constante cuestionamiento.
“Es psicológicamente agotador tratar de convencer a alguien de que eres tan latino como ellos”, dijo.
En el verano de 2020, cuando diversos grupos de miamenses se movilizaron en protestas casi diarias para exigir justicia después del asesinato policial de George Floyd, algunos afrolatinos expresaron su esperanza de que se empezarían a tener conversaciones importantes sobre el racismo en el seno de la comunidad hispana. Pero Rodríguez no estaba entre ellos.
“No tenía ningún tipo de optimismo”, dijo.
Hasta cierto punto, Rodríguez siente que tenía razón: críticas de la comunidad hispana contra la ola de activismo del verano se materializaron casi de inmediato, y continuaron durante las elecciones en noviembre y hasta el 2021, gracias en parte a una retórica alarmista en las redes sociales y en populares programas de radio y YouTube en español.
Pocas semanas después de la muerte de Floyd en Minneapolis, el grupo Cubans4Trump organizó una muy discutida contraprotesta a las manifestaciones de Black Lives Matter en Miami Lakes, una ciudad hispana mayoritariamente blanca. En esa manifestación, así como en otros mitines pro-Trump durante el transcurso de la temporada electoral, se ondearon banderas de países latinoamericanos junto a la bandera de la “delgada línea azul”, un símbolo de apoyo a la policía que también ha llegado a señalar oposición a Black Lives Matter y se ha asociado con grupos de supremacistas blancos.
“Literalmente tenían carteles que decían que Black Lives Matter es socialista, es comunista”, dijo Raymond Adderly, afrocubano en Miami y uno de los cofundadores de Cubanos Pa’Lante, una alianza de cubanoamericanos progresistas. “Esa fue la realidad de Miami en el verano y hasta noviembre, e incluso ahora”.
A raíz de los disturbios civiles provocados por el asesinato de Floyd, algunas personalidades de los medios de comunicación en español insinuaron repetidamente que quienes protestan contra la violencia son peligrosos. Eso incluye a la presentadora de radio Carines Moncada, quien generó noticias nacionales en octubre cuando afirmó en Actualidad Radio, la estación de radio AM más popular de Miami, que un cofundador de Black Lives Matter practicaba la “brujería”.
En enero, después de que una multitud de partidarios de Trump atacará el Capitolio de Estados Unidos, algunos medios de habla hispana en Miami afirmaron falsamente que Black Lives Matter y grupos de la extrema izquierda como antifa eran los culpables del caos. En su respectiva cobertura de la insurrección en el Capitolio, el coanfitrión de Moncada, Agustín Acosta, y el popular influencer cubano Alexander Otaola enfatizaron que la violencia en DC palideció en comparación con los disturbios del verano pasado (los expertos han llamado a tales comparaciones “falsas equivalencias”).
Según Nahomi Matos Rondón, una organizadora comunitaria afrolatina, con lazos en la República Dominicana y Puerto Rico, los medios en español pueden “propagar ese sentimiento de, ‘Van a por ti, van a por ti. Tienes que protegerte; estás en peligro’”, dijo.
“Es una retórica muy hostil porque crea divisiones... Pero en Miami, en el sur de Florida, a la gente le encanta hacer eso”.
Al analizar la reacción al movimiento Black Lives Matter en vastas franjas de la población hispana, la evaluación de Rodríguez es incisiva: “Ha habido una reacción total”, dijo. La perspectiva de los hispanos blancos sobre la negritud “no ha mejorado en absoluto”.
“¿Estás loco?” añadió. “Ha empeorado”.
Rodríguez siente esa regresión en la forma en que es vigilada en su propio vecindario.
“Antes, al menos, no eran tan obvios. Ahora, nos miran de arriba abajo, como si estuvieran haciendo un informe policial... Y eso me duele. Sabes, vivo en una comunidad hispana. Mi gente son los hispanos. Así que estos son mis vecinos mirándome así”.
SACANDO INSPIRACIÓN DE LAS CRÍTICAS
Leilani Bruce nació en Miami. Su madre es de Cuba y su padre de Jamaica. Se considera a sí misma “afrocaribeña” y ha viajado a Cuba con regularidad; su visita más reciente fue en febrero de 2020, cuando participó en un viaje de la Fundación CubaOne centrado en la cultura y la historia afrocubana.
“Los cubanos a menudo repiten la narrativa de que no hay racismo en Cuba, lo cual no es cierto y lo que hace eso es minimizar la influencia afrocubana en la cultura cubana”, dijo. “Así que creo que ese [viaje] me hizo empezar a pensar en estos temas y a querer aprender más sobre esa parte de nuestra cultura”.
Bruce decidió explorar más seriamente ese interés después de observar la reacción local a las protestas del verano en Miami. En el otoño, ayudó a lanzar el club de lectura Candela, el cual se enfoca en las voces negras e historias afrocubanas.
“Este verano, ver cómo muchos cubanoamericanos estaban contra Black Lives Matter y los llamaban terroristas y todo tipo de cosas y ver la actitud racista que tenían hacia el movimiento, eso comenzó a hacer que la gente hablara”, dijo Bruce. El club de lectura es una forma de “continuar la conversación [sobre el racismo], aprender sobre la historia afrocubana y analizar algunos de los problemas relacionados con la raza en la comunidad cubana”.
El club de lectura, que actualmente cuenta con más de cien miembros, la mayoría de ellos cubanoamericanos, se reúne cada seis semanas para discutir libros que tratan sobre la experiencia de ser negro en Cuba y en la diáspora cubana. Los participantes también tienen rienda suelta para plantear y discutir los problemas relacionados con la raza que han enfrentado en sus propias vidas o dentro de sus propias familias y comunidades.
Los libros que han cubierto hasta ahora incluyen “El poder de la raza en Cuba”, de la profesora afrocubana Danielle Pilar Clealand, “Antirracismo en Cuba: La revolución inconclusa”, de Devyn Spence Benson, y “Black Pedro Pan”, de Ricardo González Zayas, quien fue uno de los pocos niños negros que participaron en la Operación Pedro Pan, el éxodo de miles de menores cubanos a los Estados Unidos en los años sesenta. En marzo, el club de lectura Candela abordará “Los cubanos olvidados de Miami”, que analiza los obstáculos que enfrentaron los inmigrantes cubanos negros en el sur de Florida en comparación con sus homólogos blancos.
De alguna manera, Candela es un emblema del impacto duradero que ha surgido de las protestas de 2020 en Miami, especialmente entre la gente joven dentro de círculos latinos progresistas: el uso de plataformas en línea y redes sociales para seguir abordando el tema de la raza y el racismo, a pesar de las críticas.
“Creo que he visto en los últimos seis u ocho meses, más que nunca, muchas más conversaciones en línea sobre el racismo en la comunidad latinoamericana y la necesidad de reconocer las culturas afro y hablar con familiares racistas, cosas así”, dijo Bruce. “Así que creo que estas son cosas pequeñas pero significativas que realmente no veía antes”.
Marley Pulido-Vargas, quien ayudó a crear el grupo Cubanos Pa’lante y también es afrocubano, está de acuerdo.
“Creo que hay un largo camino por recorrer… pero lo que me gusta es que hay muchos más afrocubanos y afrolatinos en Miami presionando y creando más espacios donde se sienten vistos, y nosotros no estamos dejando que los cubanos blancos o los latinos blancos dominen la conversación, porque lo que suelen hacer es decir que no necesitamos hablar sobre la raza”, dijo. “Los negros han estado reclamando la narrativa”.
MES DE LA HISTORIA NEGRA
Historiador de profesión, Pulido-Vargas ha ayudado a organizar la iniciativa del Mes de la Historia Negra de Cubanos Pa’lante: a lo largo del mes de febrero, la página de Facebook del grupo ha estado publicando información sobre figuras notables afrocubanas, en parte para “asegurarse de que nuestras historias no sigan siendo invisibles.”
“El Mes de la Historia Negra es una oportunidad para entender que la historia cubana y la historia cubanoamericana es historia negra”, agregó Pulido-Vargas.
Los personajes históricos que han sido mencionados en la página de Facebook incluyen a Paulina Pedroso y Antonio Maceo, destacados líderes en la Guerra de Independencia de Cuba.
El proyecto de Facebook de Cubanos Pa’lante, según Pulido-Vargas, contrasta con la representación reductiva de los afrolatinos que uno encuentra en los medios durante el Mes de la Historia Negra y durante el resto del año.
“Ellos celebran las mismas personas siempre”, dijo Matos Rondón. “Tienes a las super estrellas como Celia Cruz y Roberto Clemente. Te van a mencionar Don Omar, Tego Calderón y Ozuna… Pero somos más que entretenedores”.
“Por ejemplo, la persona que originó la idea de los estudios afro-diaspóricos fue Arturo Schomburg”, una figura clave en el Renacimiento de Harlem. “Era un puertorriqueño negro y básicamente es el padre de la historia negra”.
Adderly, de Cubanos Pa’lante, también agradecería mayor sofisticación al momento de discutir historias negras en el contexto hispano.
“Es más que Celia. Es mi historia. Es la historia de mi abuela. Es la historia de su familia. Me acabo de enterar hace poco que la familia de mi abuela eran esclavos en la isla de Cuba, no esclavos en los Estados Unidos ”, dijo. “Esa es una historia que hay que contar, y no se cuenta porque está eclipsada por la historia de éxito de los cubanos blancos en Miami y cómo han podido venir y abrir un negocio o una tienda”.
Las celebraciones del Mes de la Historia Afroamericana —que, según Rodríguez, solo “recientemente comenzaron a mencionar a los latinos negros”— podrían presentar una oportunidad para lo relevante que son las dificultades que enfrentan los afroamericanos en la comunidad hispana.
“Ninguno de los problemas que enfrentan los afroamericanos en Estados Unidos nos es ajeno. También enfrentamos discriminación racial y abuso de poder policial y falta de representación”, dijo Pulido-Vargas. “Entonces [durante] el Mes de la Historia Afroamericana tenemos que trabajar un poco más duro, para que la gente sepa que también existimos y que el racismo sistémico no es ajeno a nosotros”.
Esta historia fue publicada originalmente el 26 de febrero de 2021, 7:00 a. m. with the headline "Entre sus raíces y Black Lives Matter los afrolatinos encuentran reveses y oportunidades."