Informe de Florida detalla odisea de niños inmigrantes al llegar a EEUU
Decenas de miles de niños que huyeron de sus países en Centroamérica esperaban encontrar refugio en Estados Unidos, pero terminaron detenidos en heladas celdas con poca comida y luego fueron puestos en proceso de deportación, según un nuevo informe.
“El viaje fue horrible”, el documento cita diciendo a María, uno de los menores, después de que fuera detenida al cruzar a Estados Unidos. “Arriesgué mi vida para ahora ser deportada”.
El informe de 44 páginas, preparado por el grupo que defiende los derechos de los inmigrantes con sede en Miami, Americanos pro Justicia Inmigrante, es un relato detallado de las desgarradoras historias de muchos menores que emprendieron el peligroso viaje desde Honduras, El Salvador y Guatemala, en gran medida para escapar de la creciente violencia de las pandillas.
Titulado Huyendo de América Central: Testimonios del Frente de Batalla en la Florida, el informe arroja luz sobre una dimensión poco conocida de la crisis – que al termino de un peligroso periplo, no llevó a un refugio acogedor sino a una recepción hostil, amenazas de deportación y un futuro incierto. El titular de uno de los segmentos del informe resume el sentimiento: Traumatizados por su historia y traumatizados al llegar.
“Muchos de los niños que vemos literalmente huyeron para salvar sus vidas”, dijo Cheryl Little, directora ejecutiva de Americanos pro Justicia Inmigrante, quien escribió el informe con la ayuda de miembros de su personal. “Sin embargo, nuestro gobierno ha dado vía rápida a los casos de inmigración de los menores, un proceso que incluso la Asociación Nacional de Jueces de Inmigración ha criticado. Los niños nos inspiran todos los días. Tienen espíritu fuerte, son valientes y, sobre todo, son sobrevivientes. Si se les da una oportunidad, no tengo ninguna duda de que van a hacer que nos sintamos orgullosos de ellos”.
Americanos pro Justicia Inmigrante, grupo previamente conocido como Florida Immigrant Advocacy Center (FIAC), por años ha estado ayudando a los menores que llegan sin sus padres. Otras organizaciones locales y grupos sin ánimo de lucro también participan en programas de asistencia a los menores, tales como la Universidad Internacional de la Florida (FIU), la Universidad de Miami (UM), el Centro de Resolución de Trauma, Caridades Católicas, la Cuban American Bar Association y la Asociación Americana de Abogados de Inmigración (AILA).
Desde el 2012, el número de menores que llegan de América Central a Estados Unidos sin sus padres ha aumentado a niveles sin precedentes. Un informe reciente sobre el aumento emitido por la Conferencia Estadounidense de Obispos Católicos (USCCB) detalla el dramático crecimiento. “Mientras que el número de menores detenidos en la frontera era en promedio de unos 6,800 anualmente entre los años fiscales federales 2004 y 2011, el total aumentó a más de 13,000 en el año fiscal 2012 y a más de 24,000 en el año fiscal 2013”, según el informe de la USCCB.
El servicio de Aduanas y Protección de Fronteras (CBP), el organismo encargado del control de pasaportes y puestos fronterizos, dice que entre el 1º de octubre del 2013 y el 31 de agosto de este año 66,127 menores cruzaron la frontera sin sus padres. El informe de Americanos pro Justicia Inmigrante dice que se espera que muchos más menores crucen la frontera.
“Nos estamos preparando para la posibilidad de que el número de menores que crucen la frontera llegue a ser 90,000”, dice el informe.
Quizás la parte más memorable del informe son las múltiples historias contadas por los propios menores. Los menores incluidos en el reporte son identificados mayormente por sus nombres de pila. He aquí resúmenes de tres historias contadas por menores de El Salvador, Honduras y Guatemala respectivamente:
Marissa huyó de El Salvador después de años de abuso y negligencia en su casa y después de repetidas amenazas por parte de miembros de pandillas. “Los pandilleros me seguían dondequiera que iba. Incluso encontré notas debajo de la puerta diciendo que me iban a matar. Me mudé varias veces para tratar de mantenerme a salvo, pero los miembros de las pandillas siempre se las arreglaban para localizarme. Sigo viviendo con constante temor a que me encuentren aquí y me maten”.
Marisol huyó de Honduras por abuso a finales del 2013. “Pasé 17 horas en una furgoneta cuando me fui. Un bebé de 7 meses de edad, y su madre y una niña de 15 años de edad se encontraban también en el vehículo. Las ventanas estaban siempre cerradas. No había aire acondicionado y el coyote estaba fumando todo el tiempo. Me sentía como si no pudiera respirar. “Cuando llegamos a México, nos llevaron a una bodega para esperar a poder ir a la frontera y me dio mucho miedo estar ahí 11 días. Había muchos de hombres que nos hacían limpiar el lugar y trabajar para ellos, y siempre estaban gritándome a mí y me empujaban y me decían cosas hirientes como ‘eres sólo una hondureña que no vales”.
Rosa, una adolescente guatemalteca, describió las condiciones difíciles que enfrentó al ser detenida después de cruzar la frontera. “Poco después de cruzar la frontera, me pusieron en una hielera [como se conocen las celdas de detención por tener el aire acondicionado con mucha fuerza]. Uno de los funcionarios me dijo que una mujer me iba a cachear, pero cuando yo estaba esperando mi turno me di cuenta de que en realidad era un hombre. “La chica que estaba antes que yo casi no la tocan y sólo se le pregunta si llevaba algo o nada. Ella dijo que no y la dejaron seguir. Sin embargo, cuando me llegó mi turno, el mismo funcionario me dijo que abriera las piernas y los brazos. Me empezó a tocar mi piernas y entre mis muslos. También me tocó sobre y debajo de mi pecho. Me sentí muy incómoda. Otro funcionario se dio cuenta de esto y le dijo al hombre que me dejara de tocar”.
El informe dice que en junio del 2014, Americanos pro Justicia Inmigrante y otros cuatro grupos que defienden los derechos civiles y humanos presentaron una denuncia contra CBP a nombre de más de 100 menores.
“La demanda fue presentada en respuesta a los abusos generalizados contra los menores inmigrantes a manos de los funcionarios fronterizos de Estados Unidos, incluyendo abuso verbal, físico y sexual, la detención prolongada en condiciones miserables, y una grave falta de [atención a] necesidades básicas, tales como alimentos y agua” dice el informe.
Además de mejorar las condiciones en las celdas de detención de la frontera, el informe también señaló que sin abogado muchos menores de edad son susceptibles de ser deportados, aun si la mayoría tuviera derecho a algún tipo de estatus migratorio, ya sea asilo o visado especial.
Para mejorar sus posibilidades de evitar la deportación, el grupo ha pedido a todos los abogados posibles a ofrecer sus servicios para que la mayoría de menores reciba representación legal ante tribunales inmigración y de otra índole.
Al principio de la crisis, el Departamento de Justicia anunció un programa de representación legal limitada para algunos menores. El Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) anunció la semana pasada un programa limitado de representación legal que beneficiaría a 1,222 niños este año.
Esta historia fue publicada originalmente el 5 de octubre de 2014, 8:00 a. m. with the headline "Informe de Florida detalla odisea de niños inmigrantes al llegar a EEUU."