Karen Martello y Legna Rodríguez Iglesias: dos maneras de ser madres y amar a una mujer
La cantante, actriz y activista venezolana Karen Martello se siente orgullosa de ser una de las primeras artistas de su país en casarse con una mujer en el estado de la Florida, luego de haber entrado en vigencia la ley de aprobación del matrimonio entre personas del mismo sexo, el 6 de enero del 2015.
Para ella, su decisión representó una manera de sentar precedentes entre muchas mujeres del medio artístico, que suelen ser muy celosas en todo lo concerniente a su orientación sexual por temor a que pudiera repercutir en su número de seguidores.
“Sentí que alguien tenía que ser la primera, dar el ejemplo y decir: ‘Aquí no pasa nada’ ”, expresó la artista de 43 años a el Nuevo Herald.
A lo largo de junio, Mes del Orgullo de la comunidad LGBTQ+, Martello se dedicó a publicar varios textos en sus redes relacionados con la educación de las madres lesbianas y los feminicidios del que es víctima ese grupo.
“He estado ‘posteando’ escritos para concienciar algunos sectores que no aceptan que formemos parte del mismo mundo en que viven”, afirmó.
El mes del Orgullo Gay se celebra en junio porque, entre el 28 de junio y el 3 de julio de 1969, estallaron las protestas de Stonewall. La comunidad gay, cansada de tantas redadas policiales en los bares que frecuentaban, se lanzó a las calles de Nueva York para protestar contra los maltratos. Fue precisamente en el Stonewall Inn, un bar de Greenwich Village, que comenzó el movimiento en pro de los derechos gays, que después se extendió por el mundo, donde aun hay muchos países que reprimen, castigan y hasta ejecutan a las personas de esta comunidad.
En Estados Unidos hay por los menos 1.4 millones de latinos de la comunidad LGBTQ+, dijo Mónica Trasandes, directora de medios en español y Latinx para GLAAD, organización que aboga a favor de las personas LGBTQ en los medios de comunicación.
“Hay mucho que hacer todavía”, dijo Trasandes, indicando que el año pasado fueron asesinadas 44 personas transgéneros y este año ya van 28. La activista recalcó lo importante que es el apoyo de la familia y los amigos a la comunidad gay.
El arte en apoyo a los gays
En su espacio de televisión La buena onda (TVV Network, lunes a viernes 10:30 a.m.), Martello presentó un programa especial que abordó temas relacionados con la necesidad de crear conciencia social en las comunidades LGBTQ.
Entre los invitados figuraron el activista puertorriqueño Pedro Julio Serrano, con 20 años en la defensa de la comunidades LGBTQ+; el cantante Daniel René, ex miembro del grupo Menudo, y Abigail Pereira, miembro de la comunidad transgénero que trabaja con la Policía de Broward.
Al referirse a los principales logros de la comunidad gay en los últimos años, Martello señaló que, aparte de “la visibilidad”, se han puesto en ejecución leyes que protegen los derechos civiles tanto en Estados Unidos, como en México y Colombia.
“El matrimonio civil da igualdad de derechos a la hora de recibir una herencia. Muchísimas parejas han estado juntas por 30 años y, cuando uno de sus miembros fallece, todo lo que construyeron juntos le queda a las familias del que sobrevive porque no hay nada que ampare su patrimonio. Lo que permite que tengamos los mismos derechos que los heterosexuales”.
Sin embargo, para la activista aún quedan muchos retos por vencer. Uno de ellos es el odio, “una cuestión cultural” que no solo golpea a la comunidad LGBT+, sino también a nivel racial y religioso.
Contar con la familia
Martello confesó que jamás se ha sentido discriminada. “Vengo de una familia que nunca me juzgó. He tenido unos padres excelentes que han sobrepuesto todo a que soy su hija, sin importarle a quién ame.
En mi entorno artístico he tenido el respeto de todo el mundo y no solo de la comunidad LGBTQ+ que, por cierto, no representa a la mayoría de mis seguidores”, reconoció la intérprete, tras aclarar que sus más de 445,000 fanáticos en las redes la han recibido como “un talento que no importa lo que sea”.
Karen comenzó a cantar desde pequeña. Luego de darse a conocer en casinos y hoteles de su país, hizo giras por Centroamérica. En Miami, donde reside desde hace tres años, participa en el programa Martello Night Live, junto a Tony Cortés. El espacio se transmite por YouTube y la plataforma de ENTV USA.
Ofrece además un concierto todos los viernes a las 10 p.m. en Parrillada Familiar Da Silva, ubicada en Doral, donde se presenta acompañada por un grupo al mando del maestro Farías.
Karen es madre de los gemelos Antonieta y Maximiliano, de cuatro años y medio, que logró por medio de una fertilización in vitro. Actualmente está casada con Nataly Sieber, productora y directora de la compañía Martello Group.
“Me impulsó el hecho de que soy una mujer que quiso ser mamá. Creo que la mujer debe multiplicarse en la tierra y no cohibirse por el hecho de ser lesbiana. Si no hubiera podido tener hijos de manera natural hubiera adoptado”, precisó.
Ante la interrogante de qué les dice a sus niños cuando le preguntan quién es su papá, la artista dijo que “siempre la verdad”.
Ellos no preguntan porque lo saben desde que nacieron. Y si le preguntaran en la escuela tendrían que decir que fueron concebidos in vitro. Siempre la verdad”, aseveró. Karen proviene de un país famoso por las “misses”, donde el concepto de belleza está muy esquematizado. Sin embargo, ha logrado abrirse paso con su imagen irreverente.
“Pienso que todo responde a los estereotipos, que al igual que el que se tiene de los homosexuales, se han ido rompiendo. Así lo pudimos ver en el Miss Universo 2020 (en que una joven negra y de cabello corto ganó la corona)”, explicó. “En el caso de la mujer venezolana ha contribuido el fenómeno de la migración, en que la mujer ha tenido que cruzar fronteras sin dejar de ser bella”.
Un mes que dure todo el año
La escritora cubana Legna Rodríguez Iglesias es lo menos parecido que hay a una activista por los derechos de la comunidad LGBTQ+. Durante el mes de junio, entrar a una librería y ver un “altar” de libros de Andy Warhol, uno de los artistas fundamentales del siglo 20 que fue abiertamente gay, la pone de cabezas. No porque no le guste Warhol sino porque tanta pasión cronometrada huele a oportunismo, y además “margina”.
También rechaza el marketing que hace que el arcoíris de la bandera creada por el activista y artista norteamericano Gilbert Baker esté por todas partes en camisetas, almohadas, osos de peluche y lámparas.
A Rodríguez Iglesias, de 36 años, no le gustan las fechas obligadas, al estilo del Día de las Madres o el mes del Orgullo Gay, en que nos fuerzan a celebrar un día especial, cargado de significado para la mayoría, siguiendo las convenciones.
“Lo que puede ser individual se convierte en una convención. Todo lo que trae consigo eso es obligaciones, deberes, responsabilidad, ventas y gastos”, apunta, diciendo que “lo colectivo no me interesa para nada, ni para trabajar ni para crear”.
También le molestan las etiquetas y los catálogos, que la retraten frente a un anaquel de libros de autores o temática gay, o que esperen que ella celebre en un desfile del orgullo gay cuando prefiere hacerlo sola o con quien elija. Aun así pide que esta fecha “contradictoria” se celebre todo el año.
“El problema es que sean solo 30 días. Yo me paso el año entero, viviendo, disfrutando, celebrando, estando con la persona que yo amo, y esa persona es una mujer”, dice Rodríguez Iglesias, que para este mes de junio escribió el ensayo Mucho ‘pride’ el año entero (Hypermedia).
“Yo me siento libre, pero tengo muchos amigos que necesitan ese espacio, que necesitan junio, porque no son aceptados por la familia, que es la base”, dijo Rodríguez Iglesias.
Ni etiquetas ni convenciones
Si hay una etiqueta por la que no protesta, es la de ser mamá de Cemí, de 3 años, concebido con un amigo cercano.
Cemí ha cambiado su vida, incluyendo su literatura, que antes tenía un tono más agresivo.
“La suavidad ahora está en todas partes. Yo no puedo decir malas palabras en mi casa por mi hijo. Eso es lo que fluye ahora, lo que toca. La fuga hacia la suavidad es inconsciente y disfrutable”, dice la escritora, que se sorprende a veces diciéndole a Cemí que “la acompañe al cuarto de la lavadora”.
Ella cuida a Cemí, pero él también a ella, por lo que al ser madre es también mejor hija, dijo.
Rodríguez Iglesias siempre ha tenido el apoyo de su familia, sobre todo de su abuela, el ser más influyente en su vida, a quien le hizo una promesa sin palabras de que sería mamá.
Tuvo además una niñez muy especial, sus padres eran ingenieros agrónomos y ella oía constantes conversaciones sobre las plantas hermafroditas, por lo que enfrentar su sexualidad en la adolescencia no fue traumático. Con 14 o 15 años se dio cuenta de que las chicas le gustaban. Un par de veces se dijo que debía gustarle su novio de entonces, pero esa duda no duró mucho.
Reconoce que en Camagüey, la ciudad del centro de la isla donde nació, sufrió bullying de todo tipo, pero no solo por ser lesbiana, sino porque “nunca fue la linda, ni la alta, además era la que escribía, la que iba a los concursos de Español”.
“Siempre tuve pocos amigos, me costaba mucho, tuve que hacer grupitos, donde estaba mi mejor amiga, que me enseñó a bailar casino”, recuerda, comparando el logro con haber aprendido a conducir en Estados Unidos.
Fueron los libros que leía debajo de la cama, o la ventaja de que no la obligaran a jugar con muñecas o con carros –que los detestaba– lo que la ayudó a afianzarse. También contribuyó el que su mamá tuviera un carácter fuerte.
“Yo tenía que hacer valer mi opinión, y no tuve ninguna dificultad”, señala Rodríguez Iglesias, indicando que cuando se dio cuenta de que lo que sentía por otra chica era amor, las dudas se disiparon.
Esta historia fue publicada originalmente el 8 de julio de 2021, 7:30 a. m. with the headline "Karen Martello y Legna Rodríguez Iglesias: dos maneras de ser madres y amar a una mujer."