Se codeaba con famosos, perdió hasta el techo y ahora ayuda a los desamparados de Miami
Mantas, artículos de aseo y todo el cariño que pueda dar a los “deambulantes” es lo que lleva Lillian Vázquez por todo Miami, moviéndose entre las “tribus” de desamparados que están en los cementerios, en los parques, debajo de los puentes, y que a veces duermen en su auto porque los shelters están llenos o cerrados.
Las “tribus” las componen ancianos que viven de la Seguridad Social y que terminan en la calle porque les suben la renta y no pueden pagar. Están los veteranos de guerra –los “patriotas”, como los llama Vázquez– y los “sin papeles”, que muchas veces comparten su comida con los veteranos norteamericanos, y las mujeres sobrevivientes de violencia doméstica con sus hijos.
“Hay muchos niños deambulantes, muchos más de los que cree la gente que considera que todos los homeless son drogadictos”, dice Vázquez, presidenta de WynWomen, una organización sin fines de lucro y de apoyo a personas sin hogar.
“Esto es una crisis humanitaria”, dice sobre lo que está observando en las calles de Miami. “Tienes un accidente de auto, no puedes ir a trabajar, no puedes pagar la renta y el landlord te va a decir: ‘Para la calle’. Cualquiera puede ser homeless”.
Hasta hace poco Vázquez era uno de ellos. Un divorcio, la pérdida de un negocio, el suicidio de su hermano y un accidente la dejaron sin techo.
Vázquez, que fue policía en San Juan, Puerto Rico, que se codeó con los famosos por el negocio de seguridad para celebridades que tenía con su ex esposo, que estuvo inmersa en un “mundo plástico”, se volvió adicta a los antidepresivos, al punto que los mezclaba con cerveza. Al final se quedó sin nada y su entorno de falso brillo le dio la espalda.
“Mucha gente me dice que fue una maldición, que me echaron brujería, caer de deambulante, pero fue una bendición. Yo voy a ser la voz de esas personas”, dice Vázquez a el Nuevo Herald en el estacionamiento de la Iglesia Rescate, en Hialeah, donde hay un mobile shower, un tráiler con ducha y lavabo donde los desamparados pueden bañarse, afeitarse y luego comer.
Diversas nacionalidades y grupos de desamparados en Miami
Vázquez señala que los desamparados son de todos los grupos sociales y nacionalidades. Hay jóvenes transgéneros que sus padres botan de la casa, prostitutas, inmigrantes, personas con problemas mentales. Algunos son cubanos, venezolanos, “gringos, gringos que vienen quemaos de la guerra”, apunta Vázquez.
Pedro Bello, uno de los desamparados que Vázquez ayuda, cuenta su travesía para llegar a Estados Unidos, mientras recibe ducha y comida en la Iglesia Rescate, que dirige el pastor David Monduy.
“Vengo del estado Sucre, en Venezuela. Llegué caminando a este país, después de tres meses y siete días”, dice Bello, mientras por detrás un desamparado que “lleva 10 años en la calle pasando 20 mil trabajos” no da su nombre a la cámara.
“Estaba en la calle durmiendo. Lily me recogió, necesito un trabajo urgentemente para ayudar a mi familia”, pide Bello, apelando a sus compatriotas, que ya comenzaron ayudándolo porque fue una venezolana quien le hizo la manicura en los pies destruidos del viaje.
Vázquez señala que los centros de refugio para desamparados del condado no dan abasto, los fines de semana están cerrados, y en caso de que haya cama, si es weekeend no la pueden dar porque no hay personal, explica.
“Las madres van con sus hijos, en el shelter no hay cama, pero mamá no puede volver para la casa porque papi la mata”, dice ejemplificando una situación que ha visto con frecuencia y que a veces resuelve llevando a las mujeres para el hospital Jackson para que pasen la noche.
“Tenemos que capacitar a la gente para trabajar con los desamparados, que tienen trauma. A veces vas a un shelter y te tratan como basura”, dice, contando el caso de “una muchacha que la tiraron para la calle con su hija, porque el contrato se había expirado, y la niña durmió con el uniforme mojado”.
La crisis de la vivienda requiere atención urgente
En su Cadillac Escalade, el mismo en el que a veces refugia a mujeres que no pueden volver a su casa porque su pareja las podría matar, Vázquez creó WynWomen para además de ayudar a los desamparados, cambiar las leyes y lograr más protección para los inquilinos, y así evitar el aumento de los sin techo.
“No hay leyes que prohíban al dueño de la propiedad que aumente la renta de la noche a la mañana”, señala Vázquez, compartiendo las historias de “viejitas” que conoció en el shelter que juntan el dinero para el fondo, se mudan a un apartamento y luego le suben el alquiler.
“Les cogen el depósito y las tiran para la calle”, denuncia Vázquez contando casos similares al del escritor cubano Ismael Lorenzo, un adulto mayor que fue engañado por la dueña de una propiedad, que no le dijo que estaba en foreclosure, y cinco meses después de mudarse y dar una suma de $3,300, vivió un traumático desalojo en el que perdió la mayoría de sus pertenencias y aun no ha recuperado el dinero que dio como entrada.
Vázquez señala además que los residentes de Miami se van quedando sin opciones de vivienda a precios módicos.
“Tengo dolor que Wynwood se ha convertido en la atracción principal de Miami. Las guaguas de turismo van a la parte de afuera, pero no van adentro, donde se ven desamparados, en la calle 17 con la avenida 7, en la 20 con la 23”, dice.
En octubre, la Comisión de la Ciudad de Miami declaró ilegales los campamentos de desamparados. En el condado hay entre 3,000 y 4,000 personas sin hogar, según datos de la Universidad Internacional de la Florida.
Miami, la ciudad menos asequible
Miami ya sobrepasó a Nueva York como la ciudad con el mercado de la vivienda más caro, según nuevo informe de RealtyHop. Un núcleo familiar en Miami necesita dedicar el 78.7 por ciento de sus ingresos para pagar los costos del techo, según el Housing Affordability Index de febrero. El precio promedio de una casa es $589,000 y el salario de una gran mayoría ronda los $43,401.
Grupos de activistas que han visto el recrudecimiento de la crisis de la vivienda piden que se utilice los recursos que hay en el fondo para vivienda asequible Sadowski de la Florida, que cuenta con $355 millones en fondos fiduciarios provenientes del cobro de sellos y documentos en transacciones de bienes raíces, que han aumentado en los últimos tiempos.
Se calcula que en la Florida hay un déficit de 344,000 viviendas asequibles para personas de bajos ingresos y que hay un millón de floridanos de ingresos limitados que están a un paso de quedarse sin techo si no reciben un pago de su salario o enfrentan una enfermedad, según cifras de Sadowski Housing Coalition.
“El problema no somos los deambulantes, el problema es que los hemos normalizado, que no vemos que hay niños y ancianos deambulantes”, dice Vázquez, indicando que a esas personas se les violan sus derechos humanos.
“Esta es una comunidad de la que no quiero salir nunca”, reconoce Vázquez. “Esa bolsita de comida que les doy ellos la comparten, todos nos cuidamos, y me han dado más amor que los artistas y los mánagers”, dice apelando también a tantos “famosos y billonarios” que viven en Miami.
“Si hay dinero para un Lamborghini, también hay dinero para donar, si todos esos millonarios y famosos se juntan para donar, en Miami no hay deambulantes”, concluye.
Línea de información para personas sin hogar, 855-924-3571, 305) 960-4980 y 954-924-3571.
Iglesia Rescate, 951 E 4 Ave, Hialeah, (305) 883-6744.
Para donativos e información a WynWomen, 305-539-0342. @wynwomen Necesitan donaciones de artículos de aseo, coches y aditamentos para niños.
Esta historia fue publicada originalmente el 18 de febrero de 2022 a las 4:09 p. m..